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El coronavirus y el cuidado de nuestros seres queridos: cómo abordar el aislamiento forzado

Con los centros de cuidados diurnos para adultos cerrados y nuestros seres queridos en el hogar, te damos ideas de cómo manejar la fricción entre los miembros de la familia.

Madre e hija ven un álbum de fotos

JOSE LUIS PELAEZ INC/GETTY IMAGES

In English | Ella esperaba esa llamada, pero de todas maneras, la recibió con un sobresalto. El centro de cuidado diurno al que acudía Stan, el esposo de Lisa, cuatro veces por semana para servicios de apoyo con su caso de demencia del lóbulo frontotemporal moderada cerraría por un mes debido a la propagación del coronavirus. Ahora, estaría continuamente en la casa, sentado en la sala frente al televisor a todo volumen y llamándola para que se sentara junto a él, o le trajera algo de tomar o un abrigo. Lisa ya no tendría descansos durante el día para hablar con amistades, o dar una caminata. Podría descansar solo si él lo hiciera, y sus siestas eran erráticas. Se había sentido asfixiada antes; sentía que le habían robado el estilo de vida relajado que había soñado tener durante su jubilación. Por lo menos, el centro de cuidado diurno le brindaba un poco de alivio. Ahora se sentía completamente atrapada.

¿No podría Lisa contratar a un asistente de salud en el hogar que se sentara con Stan para ella poder tener un poco de tiempo para sí misma? Si Stan se enfermaba por los gérmenes que estos cuidadores trajeran, ella jamás se perdonaría. Quizás podría pedirle ayuda de relevo a sus hijos adultos. Pero la idea de interferir con sus vidas, de por sí tensas, hasta que reabriera el centro de cuidados diurnos también la hizo sentir mal. Además, Stan solo la quería a ella; constantemente.

A medida que los funcionarios nacionales, estatales y locales urgen cada vez más a las personas en el país a refugiarse en sus hogares, más cuidadores familiares como Lisa han perdido los servicios esenciales de apoyo para el cuidado. Como resultado, las responsabilidades del cuidado que eran difíciles pero manejables se tornaron absorbentes. Desafortunadamente, no hay solución inmediata, solo la ardiente esperanza de que la propagación del virus se contenga, o que se desarrolle una vacuna o descubrimiento científico para que la vida pueda volver a la normalidad. Hasta entonces, estos cuidadores se sentirán más confinados y estresados que nunca.

¿Qué medidas pueden tomar los cuidadores familiares para lidiar mejor con los momentos de estrés y aislamiento? A continuación, presentamos algunas ideas.

Ilustración de una partícula del coronavirus

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No juegues al juego de la vergüenza

Incluso en las relaciones más llevaderas, existe un equilibrio entre las pequeñas fricciones de la vida diaria, como las tareas olvidadas y los desacuerdos menores, y los casos más optimistas, incluidos los abrazos inesperados y los cumplidos por una buena cena. Pero cuando los cónyuges se ven forzados a pasar juntos las 24 horas del día, especialmente cuando uno de ellos requiere cuidado especial y más paciencia, a menudo se pierde ese equilibrio y los malentendidos simples comienzan a incomodar más. Estar "unidos por la cadera" le causaría molestias a casi cualquier persona. Sentirse culpable por estar irritable, como les sucede a menudo a los cuidadores, es injusto y no ayuda.

Crea áreas de separación

Si el tamaño de tu mundo se ha reducido a los confines de tu hogar, es vital hallar formas para sacar tiempo y espacio que sea solo tuyo. Tomarte 20 minutos para ir a una habitación separada donde no está la persona a la que cuidas te ayudará a despejar tu mente y a centrarte nuevamente. Por supuesto, eso puede no ser posible si tu ser querido necesita una supervisión continua o está gritando para que vayas a cambiarle el canal de televisión. Pero incluso si deben estar en la misma habitación todo el tiempo, puede haber formas en que puedas centrarte en tus propias necesidades. Leer un libro o escuchar música meditativa o relajante con tus auriculares pueden ser maneras sencillas de tú estar presente y disponible, pero de manera separada y autónoma. También, ponle los auriculares al ser querido que cuidas para que escuche la música o la televisión en privado y no tengas tú que escucharlas.

Disfruta al compartir momentos agradables y significativos

Incluso en el confinamiento producido por el coronavirus, los momentos agradables y positivos ayudan a compensar las pequeñas o grandes fricciones. Vean películas viejas, o disfruten de la música de antaño que siempre disfrutaban juntos. Hojeen los álbumes de fotos para recordar las maravillosas vacaciones y reuniones familiares del pasado. Cocinen juntos y saboreen la receta familiar favorita. Siéntense juntos en el sofá de la sala, en silencio, tomados de la mano.

Mantengan sus conexiones vitales

El distanciamiento social no debería significar olvidar al mundo. Todos necesitamos una conexión humana, especialmente en tiempos de crisis, y sobre todo, con aquellas personas que nos comprenden y se preocupan por nosotros. Una gran cantidad de investigaciones han demostrado que el aislamiento social puede ser emocional y físicamente perjudicial. Afortunadamente, vivimos en una época milagrosa en la que disponemos de innumerables medios tecnológicos, incluidos el teléfono, los correos electrónicos, los mensajes de texto, las videollamadas y los medios sociales, que nos permiten mantener presentes a nuestros amigos y familiares en nuestras vidas. Ese puede ser el mejor consuelo disponible para todos nosotros hasta que termine esta crisis.

Barry J. Jacobs, psicólogo clínico, terapeuta de familia y asesor sobre el cuidado de la salud, es también coautor del libro AARP Meditations for Caregivers (Da Capo, 2016). Síguelo en Twitter y en Facebook (enlaces en inglés).

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