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La cantante Vikki Carr cuida de su esposo con demencia Skip to content
 

Vikki Carr: Amor incondicional

La cantante, que cuida de su esposo con demencia, quiere concientizar sobre el rol de ser un cuidador.

Vikki Carr junto a su esposo

Cortesía de Vikki Carr

Vikki Carr junto a su esposo el Dr. Pedro de León.

Vikki Carr ha vivido al máximo una carrera musical y filantrópica de más de cincuenta años. Con más de sesenta discos lanzados a través de seis décadas, actualmente está en un nuevo rol con el que está experimentando el éxito, el compromiso y el amor incondicional de otra forma. Vikki Carr está dedicada a cuidar de su esposo, diagnosticado con demencia en el 2012.

En entrevista exclusiva con AARP en español, la cantante mexicoamericana, quien reside en Texas, confesó que dejar su carrera como cantante ha sido duro, pero que ha aprendido la hermosa lección de cuidar de otros y cuidar también de ella.

"Cuando pasan cosas así hay que pensar: ‘¿cuál es la prioridad?’ y mi prioridad es mi esposo”, enfatiza Carr, de 77 años, quien recientemente fue honrada con su ingreso al Salón de la Fama de Mujeres en Texas.


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El esposo de la cantante, el Dr. Pedro de León, tenía 81 años de edad cuando recibió el diagnóstico de demencia senil. "Enseguida me di cuenta que era un trabajo muy duro y empecé a preocuparme por crear conciencia. He tenido la oportunidad de dar varias charlas y compartir mi propia experiencia personal", dice Carr, ganadora de tres premios Grammy.

Pero eso no basta y Carr piensa en ofrecer un concierto y lanzar un nuevo álbum inspirado en su fe y en sus experiencias frente al reto de cuidar de un ser querido con demencia.  

“El mensaje que he recibido de Dios es que quiere que cante, así que quiero sacar un álbum de canciones de góspel, con sentimiento, como Vikki Carr las sabe cantar”, dice.

¿Qué has aprendido en este proceso de cuidar de tu esposo?

Que hay que buscar grupos de apoyo para saber que no estás solo, que tienes que desahogarte, compartir lágrimas, y aprender de la experiencia de otros. Por ejemplo, yo soy una mujer pequeña y me lastimé el brazo intentando levantar a mi marido. Yo le decía: ‘me tienes que ayudar porque no puedo cargarte’ y él me miraba con su cara tiernita diciéndome: ‘sí, lo estoy intentando, cariño’. Recé, recé y recé para encontrar a personas que me ayudaran a cuidarlo.

¿Encontraste a esas personas?

Sí, mis oraciones fueron escuchadas y ahora tengo a tres maravillosos cuidadores. Ellos lo quieren de verdad, bromean con él, lo llevan de paseo. Mi marido siempre fue un hombre muy activo, médico de familia durante cincuenta y ocho años y nunca estaba en la casa. Se levantaba a las cinco de la mañana y regresaba a las siete de la noche. Su práctica médica era una de las más grandes del sur de Texas, primordialmente para latinos. Él es muy conocido en San Antonio y yo siempre he estado muy orgullosa de él.

Has expresado que esta experiencia como cuidadora te ha permitido reafirmar tu fe. ¿Cómo fue?

Cuando estás solo la fuerza te llega de Dios. Si crees en Dios, te das cuenta que todos tenemos una cruz que cargar y cargando esa cruz somos capaces de aprender algo más de nosotros mismos. Tal vez tuve que aprender a ser más humilde, a tener más compasión, a ayudar a otros y a amar de manera incondicional.

Vikki Carr

Randee St. Nicholas

Vikki Carr.

¿Tuviste algún momento duro en que pensaste que no podías más?

Sí, el tiempo que estuve sola cuidándole. Un día en que yo estaba muy estresada por la situación, mi hijastra me recordó que cuando me casé con su padre juré estar con él en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad. Al principio me dolió mucho lo que ella dijo. Luego me di cuenta que tenía razón. Hay millones de personas como yo que están solas en ese proceso.

¿Qué hiciste para recobrar el ánimo y superar la situación?

Por supuesto que uno está deprimido. A mí me salvó que comencé a cantar en la iglesia. Dejé de dar conciertos porque no tenía a nadie con quién dejarle. Era yo sola cuidando de él. Un día me di cuenta que el coro de mi iglesia era muy chiquitito y le pregunté a la monja si podía cantar allí. Ella me miró y me dijo: ‘¿qué?, claro que sí’.

La experiencia ha sido increíble. La gente me pregunta ahora en qué misa voy a cantar.

Has vivido una verdadera historia de amor. Y ahora, un capítulo nuevo. ¿Qué podrías compartir acerca de tu relación?

Llevamos veintiséis años de casados, pero si añado los años que le conozco son cuarentaiocho. Por eso cuando cumplimos cinco años, le añadí veinte y celebramos las bodas de plata. Siempre he estado locamente enamorada de él, siempre fue un caballero, y a él nunca le importó mi fama, nunca la necesitó.

De hecho, estoy orgullosa de que en San Antonio no me conocen como Vikki Carr, sino como la esposa del doctor de León. No es fácil para un hombre aceptar el éxito de su pareja. Sin embargo, siempre me dijo: ´Te quiero porque sé que eres una mujer independiente. Si me pasara algo podrías cuidarte a ti misma’.

Entre tus planes figura hacer una gira para compartir con otros tu experiencia cuidando a tu esposo.

Sí, me gustaría y también me gustaría hacer un concierto para crear conciencia de lo importante que es reconocer a todas esas personas que trabajan cuidando de otros.

¿Qué consejos les darías?

Tendría que ser la regla de oro que mi padre me enseñó desde chiquita: ´No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti’.

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