Skip to content

¡Bienvenido! AARP es tu guía para navegar la vida y planear tu futuro con Salud, Dinero y Amor. Conócenos mejor

 

La COVID-19 representa un desafío para los votantes con discapacidades

Votar desde casa o en persona en un recinto electoral puede más difícil para algunos.

Letrero en la calle indica la ubicación de un centro de votación electoral para discapacitados

Tom Williams/CQ-Roll Call, Inc via Getty Images

In English | John Doll llegó al centro de votación temprana de Akron, Ohio, a las 7 de la mañana del 6 de octubre, casi un mes antes del día de las elecciones. Pero aun así, se encontró con una larga fila.

Después de esperar más de una hora y media, Doll, de 68 años, perdió el conocimiento y se desvaneció. Como estaba decidido a votar, se recuperó y regresó a la fila a pesar del frío otoñal, pero volvió a caer. Esta vez, los paramédicos lo llevaron a un hospital donde permaneció durante tres días. Los médicos le dijeron que el episodio probablemente se debió a su enfermedad de Parkinson.

Doll es uno de los 38.3 millones de personas con discapacidades que tienen derecho a votar en las elecciones de este otoño, una cifra récord que representa casi un 20% más que en el 2008. Según expertos de Rutgers University, conformarán cerca de una sexta parte del total del electorado.

Estas también son las primeras elecciones generales en tiempos de COVID-19, por lo que votar es más difícil de lo habitual para las personas con discapacidades:

  • Los sistemas de votación electrónica que permiten que los votantes con discapacidades voten desde casa están disponibles solo en ciertos estados. La ley federal dispone que haya equipos de votación accesibles en los centros de votación pero no en el hogar.
  • Es menos probable que algunos votantes que tienen problemas de movilidad o de la vista acepten ofrecimientos de transporte a las urnas por temor a contraer el virus.

Recursos para votantes con discapacidades

• La Comisión de Asistencia Electoral de EE.UU, (U.S. Election Assistance Commission) una entidad bipartidista, fue creada como parte de la Ley Ayude a América a Votar (HAVA) del 2002. Su sitio web ofrece orientación para votantes con discapacidades.

• Las reglas electorales varían considerablemente entre los estados y distritos locales, y la Asociación Estadounidense de Personas con Discapacidades (American Association of People with Disabilities) ofrece detalles al respecto (en inglés).

• La Red Nacional de Derechos para las Personas con Discapacidades (National Disability Rights Network), compuesta por los mayores proveedores de servicios de defensa jurídica del país para personas con discapacidades, ofrece enlaces a sus oficinas estatales (en inglés).

Debido a estas inquietudes, al igual que muchos que comparan los problemas que implica la pandemia con su deseo de votar, las personas con discapacidades deben decidir entre ir a los centros de votación o recurrir a las papeletas de voto en ausencia o por correo.

Cómo encontrar la mejor manera de votar

Tracy Carcione, que es ciega, este año probó ambas opciones para intentar encontrar la forma más segura y accesible de votar.

Carcione tiene de 59 años y vive en Teaneck, Nueva Jersey, donde las elecciones locales de la primavera del 2020 se llevaron a cabo por correo. Se puso en contacto con los funcionarios electorales y obtuvo una papeleta electrónica en línea que le permitió votar desde casa de manera segura y privada.

Esa papeleta, creada por Democracy Live, con sede en Seattle, se utilizará este otoño en veinte estados, incluidos Pensilvania, Míchigan y Florida, según su presidente Bryan Finney.

Sin embargo, Nueva Jersey no ofreció esas papeletas electrónicas para sus primarias presidenciales de julio, por lo que Carcione acudió a su centro de votación local.

“Se supone que allí debe haber un equipo accesible, pero los trabajadores electorales no saben cómo cambiarlo al modo accesible”, indicó. Por lo tanto, tuvo que meterse en la cabina entre un trabajador electoral republicano y uno demócrata que la ayudaron a votar: no es un sistema ideal durante una pandemia, y tampoco protege la privacidad.

Todos los centros de votación deben adaptarse para que los votantes emitan su voto de forma independiente y privada, dice Bridgett King, experta en participación política y profesora adjunta en Auburn University, Alabama.

Sin embargo, un estudio de hace tres años descubrió que la mayoría de los 137 centros de votación que inspeccionaron tenían estaciones que podrían impedir la votación privada. Por ejemplo, según el informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de EE.UU., en las estaciones de votación no aptas para sillas de ruedas algunos votantes tendrían que pedir ayuda, lo que podría permitir que otros vean por quién votan.

Votar en las elecciones generales resultó ser más fácil para Carcione, quien usó una papeleta electrónica de voto por correo que imprimió en una oficina de United Parcel Service, ya que no tiene impresora.


Recibe contenido similar, suscríbete a nuestro Boletín


Una cuestión de confianza

El extraordinario aumento de papeletas de votación por correo, impulsado por las inquietudes vinculadas a la COVID-19, parecería ser ideal para los votantes con discapacidades.

Sin embargo, algunas personas tienen que pedir ayuda para llenar las papeletas y tal vez no puedan verificar que se marque y se envíe por correo como ellas quieren, indicó Michelle Bishop, gerente de acceso y participación de votantes en la National Disability Rights Network, una coalición formada por los mayores proveedores de servicios de defensa jurídica para personas con discapacidades.

Señaló que “Nadie debería tener que hacer ese acto de fe en el momento de votar”.

Sarah Trites ya emitió su voto en ausencia en las elecciones del 3 de noviembre sin que se lo impidieran la silla de ruedas ni los problemas de la vista.

Para llenar las papeletas, la residente de Sabattus, Maine, de 54 años, por lo común le pide ayuda a su madre, que vive cerca. Confía en que su madre registrará sus votos correctamente, señaló: “Ella y yo sin duda opinamos de la misma manera”.

Trites votó por primera vez para presidente en 1984 y desde entonces ha votado en todas las elecciones presidenciales, además de muchas otras.

“Creo firmemente en el voto”, indicó Trites, quien participa activamente en grupos políticos y de discapacidad locales. Otros votantes discapacitados de Maine comparten ese entusiasmo y, según los investigadores, en noviembre del 2018 votaron más del 65%, la proporción más alta de todos los estados.

Todos los centros de votación deben adaptarse para que los votantes emitan su voto de forma independiente y privada.

— Bridgett King

En el 2018, Virginia Occidental quedó en último lugar con el voto de menos del 38% de sus votantes discapacitados con derecho a voto. También tiene el índice más alto de discapacidad de todos los estados: casi el 25%.

El estado es en gran medida rural y tiene caminos sinuosos, lo que puede desanimar a todos los votantes, según Regina Desmond, defensora sénior de Disability Rights of West Virginia.

En febrero del 2020, su grupo logró una gran victoria con la aprobación de un proyecto de ley que permite que los votantes estatales que tienen discapacidades físicas voten por medio de papeletas electrónicas de voto en ausencia.

La primera que probó la tecnología en el estado fue Terra Muncy, de 56 años, de Belle, quien tiene artritis reumatoide y ha usado una silla de ruedas durante 18 años. Cuando votó en persona, algunas veces encontró estaciones de votación bajas que funcionaban bien, señaló.

“Pero como a veces no había, me veía obligada a estirar la mano, y la gente puede ver por encima de tu cabeza exactamente lo que haces”, explicó.

Durante las elecciones primarias de primavera, Muncy pudo votar desde su tableta mediante el sistema electrónico Democracy Live mientras estaba sentada en su porche.

Hace poco usó el mismo sistema para votar en las elecciones generales, pero esta vez por teléfono y desde la cocina, ya que afuera hacía demasiado frío, indicó.

Para poder votar en persona, algunos votantes con discapacidades pueden tener que tomar autobuses o el metro, lo que representa otro desafío. El viaje a los centros de votación puede ser especialmente agotador para los votantes negros y latinos con discapacidades que tal vez no tengan acceso al transporte público o privado, explicó King en Auburn University.

Votación en la acera

Doll no se dejó intimidar por su desmayo y su hospitalización. Cuando se recuperó, regresó a la Junta Electoral del condado de Summit, en Akron, esta vez para votar desde la comodidad de su automóvil.

La primera vez que Doll intentó votar, la junta ya ofrecía la posibilidad de votar en la acera, pero amplió los lugares de estacionamiento, agregó letreros sobre el servicio y encargó aún más letreros, señaló Lance Reed, director de la junta.

Doll elogió al personal de la junta por llevarle una papeleta a su automóvil y ayudarlo a llenarla, ya que le temblaban mucho las manos debido al mal de Parkinson. Sin embargo, indicó que incluso si pudiera votar electrónicamente desde su casa, de todos modos querría ir a votar en la acera.

"Soy muy tradicional”, señaló con respecto a acudir a un centro de votación en persona. “De esa manera te sientes más normal en vez de sentirte discapacitado”.

Cuando terminó de votar, el personal llevó la papeleta adentro para procesarla, relató. “Luego salieron y me dieron una calcomanía que decía 'Voté’”.

¿Qué opinas?

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.