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La seguridad de las urnas

El Gobierno federal y los estados comienzan a reforzar la seguridad y la precisión de las máquinas de votación.

Urna de votación sobre una mesa.

Hill Street Studios

Los votantes pueden verificar que su inscripción esté actualizada y preguntar si la máquina de votación tiene un registro de papel.

In English | En una época en la que las computadoras parecen controlar gran parte de la vida de las personas, los expertos dicen que cuando se trata de votar, es mejor tener un rastro de papel.

Las elecciones a mitad del mandato de este otoño serán las primeras elecciones nacionales desde que la comunidad de inteligencia reveló que los rusos intentaron piratear los sistemas de votación en Estados Unidos. Según un nuevo informe del Comité de Inteligencia del Senado, en el 2016 los operativos rusos intentaron acceder a la información de los votantes, incluidos los datos de registro en al menos 21 estados.  El informe del Senado dice que la comisión encontró "amplia evidencia para concluir que el Gobierno ruso estaba desarrollando capacidades para socavar la confianza en nuestra infraestructura electoral, incluidos los procesos electorales".

Un año después, el Gobierno federal consideró que las elecciones eran una "infraestructura crítica", junto con la red eléctrica, el suministro de agua y muchas instalaciones gubernamentales del país. En ese entonces, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, Department of Homeland Security) creó un grupo de trabajo sobre las elecciones que comparte información y mejores prácticas con funcionarios electorales de todo el país.

En marzo, el Congreso asignó $380 millones a los estados para reforzar la seguridad electoral. Es la primera vez desde el 2010 que los legisladores invierten dinero federal en la modernización de las elecciones. "No creo que eso sea suficiente, pero es un buen comienzo", afirmó Lawrence Norden, subdirector del Programa de Democracia del Centro Brennan de la Escuela de Leyes de New York University.

Cada estado recibirá por lo menos $3 millones, confirmó Thomas Hicks, presidente de la Comisión de Asistencia Electoral de EE.UU. (EAC). La EAC, una comisión bipartidista independiente, fue creada por la Ley Ayude a América a Votar (HAVA) del 2002 a raíz de las elecciones presidenciales del año 2000, cuando el asunto de las quejas sobre las máquinas de votación defectuosas tomó prominencia. "En los estados con los que he hablado, ven esto como un gran pago inicial para mejorar el proceso", expresa.

Los estados planean usar el dinero para ayudar a garantizar que sus sistemas de registro de votantes sean seguros y exactos, para comprar nuevos equipos de votación y para contratar personal técnico a fin de actualizar sus sistemas.

Hay más de 178,000 precintos en todo el país, y los funcionarios de los condados son, típicamente, los responsables de llevar a cabo las elecciones en sus comunidades. Debido a que el sistema está tan descentralizado, alguien que vive en un estado puede votar en una máquina que simultáneamente registra las boletas en papel. Pero, a solo unas millas de distancia, el hermano de ese votante puede emitir su voto en una máquina que no genera una copia en papel.

En la actualidad, quince estados tienen algunas máquinas que no registran votos en papel, y cinco estados (Delaware, Luisiana, Carolina del Sur, Georgia y Nueva Jersey) no cuentan con copias de seguridad en papel en ninguna de sus máquinas de votación.  Varios de esos estados están avanzando hacia sistemas con registros en papel.

Incluso si hay una copia de seguridad en papel para las máquinas de votación, dice Hicks, sigue siendo la computadora la que cuenta los votos. En Colorado, una vez que las máquinas generan los totales, los funcionarios electorales cuentan a mano una muestra representativa de las boletas de papel para verificar que el recuento sea exacto. Rhode Island también está planeando hacer auditorías similares.

Los ciudadanos individuales también pueden ayudar a garantizar la seguridad de las elecciones. Por ejemplo, los votantes pueden verificar que su inscripción esté actualizada y preguntar si la máquina de votación tiene un registro de papel. Los observadores electorales —que suelen ser voluntarios de la comunidad— también ayudan a supervisar el proceso de votación. Un análisis de la EAC descubrió que casi el 65% de los centros electorales recientemente reportaron dificultades para conseguir suficientes trabajadores que ayuden durante las votaciones.

"Todas las personas deben tener confianza en la integridad del sistema y en que sus votos se contarán, y que eso se hará correctamente", manifestó la secretaria del DHS, Kristjen Nielsen, en una conferencia reciente sobre ciberseguridad en San Francisco. "Así que, para aquellos que traten de atacar nuestra democracia, afectar nuestras elecciones, afectar las elecciones de nuestros aliados o socavar la soberanía nacional, tengo una simple advertencia:  no lo hagan".


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