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Entrevista a la jueza Xiomara Torres Skip to content
 

Xiomara Torres: una historia de superación

La inspiradora vida de esta jueza, que llegó de niña escapando de la guerra civil en El Salvador, se convirtió en una obra de teatro.

Xiomara Torres

Cortesía de Xiomara Torres.

Xiomara Torres jamás se imaginó lo que le deparaba el destino cuando, junto a su madre, hermano y dos hermanas, abandonó El Salvador en 1980, escapando de la guerra civil. Sin saber inglés, ni entender lo que estaba sucediendo a sus tiernos nueve años, hizo la travesía al norte para reunirse con su padre, que ya estaba en Estados Unidos.

“Siempre recuerdo las luces bellísimas cuando llegamos a Estados Unidos. Nunca había visto tantas luces [de] noche en mi vida. Era tan lindo”, relata Torres.


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Pero su comienzo en el país no brilló como esas luces. Fue oscuro, doloroso y marcó su vida para siempre. Durante tres años, todavía en la niñez, ocultó el hecho de que un familiar (no identificado públicamente) la abusaba sexualmente, hasta que un día, armada de valor, decidió denunciarlo.

“El abuso empezó un año después de que llegamos a Estados Unidos, de los 10 a los 13 años”, recuerda Torres, que decidió hablar para proteger a su hermana menor. “Tenía miedo que fuera abusada”, dijo.

Inmediatamente, las autoridades en Los Ángeles, donde radicaba su familia, procedieron a quitarles la custodia a sus padres y a colocar a Torres y sus tres hermanos en hogares de adopción provisional. Nunca más volvió a ver a sus padres, pero con el tiempo se reencontró con sus hermanos.

“Fue una joven valiente. Arriesgó todo al denunciar el abuso, porque fracturó a la familia”, cuenta Jan Brice, la trabajadora social asignada por la corte. Desde un principio, Brice identificó la entereza de carácter y la fortaleza interna de Torres, quien deambuló por diferentes hogares hasta graduarse de la secundaria.

“Tiene integridad, es honesta, valiente, brillante y tiene una compasión natural por los demás”, comparte Brice. “Yo la adoro”.

Xiomara Torres junto a la dramaturga Milta Ortiz y Dañel Malán

Cortesía de Xiomara Torres

Xiomara Torres (centro) con la dramaturga Milta Ortiz (a su izquierda) y Dañel Malán, directora del teatro Milagro, que comisionó la obra basada en su vida.

La excelencia académica de Torres la llevó a la University of California, Berkeley, donde estudió sociología. Posteriormente, se recibió de abogada de Lewis & Clark Law School en Oregón, donde inició su carrera y sentó raíces.

“Busqué una profesión donde podía ayudar a niños que estaban viviendo traumas”, explica Torres sobre su decisión de convertirse en abogada y especializarse en derecho de familia.

Durante sus primeros 14 años en la práctica privada, se dedicó a representar niños bajo la tutela del Estado y a padres que buscaban recuperar la custodia de sus hijos. Luego fue a trabajar para el Departamento de Justicia de Oregón como asistente del fiscal general, hasta que la gobernadora de este estado, Kate Brown la nombró jueza en 2017.

“Cuando me hice jueza, fue la primera vez que conté mi historia”, dice Torres, del hecho de haber huido de la guerra, del abuso, y de su vida en los hogares de crianza. “Era importante que la gente tuviera mi historia completa”, añade. “Es diferente a lo que estoy acostumbrada. Se hace más fácil tomar decisiones sin que nadie sepa nada privado de nosotros… pero me siento libre”.

Su vida narrada en el teatro

La historia de Torres, publicada en un diario de Oregón, inspiró a Dañel Malán, la directora artística del Teatro Milagro en Portland, a crear una obra de teatro.

“La historia de la jueza Torres me conmovió, es muy inspiradora para que jóvenes latinas se queden en la escuela y vayan a la universidad; quería contar esta historia”, dice Malán.

Tras conseguir autorización de Torres, Malán contactó a la dramaturga salvadoreña Milta Ortiz, para que escribiera el guion. Así nació la obra, titulada Judge Torres.

“Es una historia de inspiración, de que todo es posible si pensamos que es posible”, manifiesta Ortiz. “Superó mucho por una luz que tiene adentro y la forma en que ve el mundo, desde una perspectiva positiva”.

Ortiz siente gran afinidad con Torres, porque además de ser salvadoreña y haber inmigrado de pequeña a Estados Unidos, también fue víctima de abuso sexual cuando era niña. Considerando que era fundamental contar esa parte de la historia, pero consciente de lo delicado del tema, optó por representar la vida de la jueza como un cuento de hadas moderno, arraigado en folclore salvadoreño.

“La obra ve temas intensos en un modo juguetón, pintoresco”, comenta Ortiz. “Se ve lo que sobrevivió la muchacha interpretado con baile, porque si no sería muy fuerte. Quería presentar una historia inspiradora de triunfo”.

Judge Torres se estrenó con gran éxito en el Teatro Milagro, y está de gira en escenarios universitarios en el país. Además de la presentación de la obra, algunas escuelas están realizando talleres sobre cómo responder a situaciones traumáticas.

A sus 47 años, la jueza Xiomara Torres, recientemente divorciada tras 15 años de matrimonio, se empeña en ser una buena madre para sus dos niños, de 7 y 10 años y destacarse como una jueza compasiva y justa, además de ser un ejemplo de superación para otros inmigrantes y niños.

“Mi historia no es única. Mi mensaje es que a veces las cosas se ven muy mal —en lo personal, escuela, finanzas— pero todo es posible”, dice. “Es muy difícil pedir ayuda, pero tenemos que dejar que la gente nos ayude. Nunca dejes de pensar que puedes obtener tu meta”.


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