Skip to content
 

Descubre los secretos del amor duradero

Cuatro parejas revelan las cosas importantes y los gestos pequeños que mantienen viva su relación.

Cuatro fotos de parejas

Courtesía de Martha Asencio-Rhine / Mara Blom Schantz / Jacqueline Drayer / Jill Stangeland

Arriba a la izquierda: Boyzell y Andrida Hosey, Bonnie Meyer y Katharine Halpin; abajo a la izquierda: Liz y Mike Drayer, y Jill y Layne Stangeland.

In English

¿Cuál es el secreto del amor duradero?

Si eres Frank Sinatra (refiriéndose a su cuarto matrimonio, que fue el que duró más), la clave es dormir en habitaciones separadas y cada uno con su propio baño. Para la cantante de música country Martina McBride, quien reveló su secreto a la revista People, se trata de encontrar a alguien que te cae bien y no solo a quien amas. Y Henry "el Fonz" Winkler una vez compartió este consejo con la revista Parade sobre su matrimonio de cuatro décadas: "saber escuchar es el comienzo y el fin".

Encontramos cuatro parejas que tienen sus propios conceptos de lo que significa la permanencia de sus relaciones de pareja y las razones por las que han durado tanto tiempo.

Boyzell y Andrida Hosey

Cortesía Martha Asencio-Rhine

Boyzell y Andrida Hosey

Boyzell, 57, es redactor adjunto de fotografía del Tampa Bay Times y cofundador del Tampa Bay Collard Green Festival. Andrida, 64, es profesora de teatro en una escuela intermedia. La pareja, que vive en St. Petersburg, Florida, ha estado junta durante 34 años, lleva 29 años de matrimonio y tiene una hija y un hijo. La férrea relación que mantienen los ayudó a sobrellevar la pérdida de tres familiares en dos semanas por la COVID-19 a fines del 2020.

Andrida: me encantan los deliciosos desayunos que me haces por las mañanas. Esos omelets maravillosos... cómo los cocinas lentamente, poniendo todos esas verduras, condimentos y especias. Y aprecio mucho los mensajes de texto con corazoncitos.

Boyzell: Y tú me contestas los mensajes con besitos. A nivel íntimo en general, me haces unos masajes fabulosos en la cabeza. Cuando estoy estresado, me calmas con tus caricias.

Andrida: Yo supe que íbamos a estar juntos para siempre el día que nos bautizamos en la misma ceremonia. Hubo una conexión por estar en la casa del Señor, por renacer juntos en el agua, y también por habernos casado el mismo día que mis abuelos, quienes estuvieron juntos 65 años.

Boyzell: Nunca lo había pensado de esa manera. Cuando nos conocimos, definitivamente hubo una atracción. Y supe que esta relación sería algo serio cuando hicimos un paseo por el río. Habíamos ido con otra persona en esta cita doble, pero terminamos la noche juntos.

Andrida: ¡Y dejamos a nuestros acompañantes en el barco!

Boyzell: Eras muy bulliciosa, animada y sumamente simpática. Yo era mucho más reservado.


Ahorra un 25% el primer año cuando te unes a AARP con opción de renovación automática. Obtén acceso al momento a descuentos, programas, servicios y toda la información que necesitas para mejorar tu calidad de vida.


Andrida: Mucho, mucho más.

Boyzell: A veces la gente nos mira y piensa que tenemos el matrimonio perfecto. No se dan cuenta de que no siempre es fácil. Pero nos hemos permitido el espacio que necesitamos para manifestar nuestra individualidad. También hicimos la promesa de que, incluso en nuestros peores días cuando apenas nos dirigimos la palabra, nunca nos iríamos a dormir sin al menos rezar juntos. A veces esas plegarias son realmente cortas, pero tomarnos el tiempo de estar juntos para dejar atrás lo negativo ha sido inmensamente beneficioso, en especial con las tragedias recientes.

Andrida: El tiempo es verdaderamente valioso y me alegro tanto de que documentes todo. Con el correr de los años nos has dado maravillosos fragmentos de sabiduría para atesorar que nos permiten seguir el ejemplo de nuestros antepasados. Esa sabiduría nos da fuerza para seguir avanzando hacia el futuro.

Boyzell: Tenemos una enorme dosis de determinación. Tenerte cerca minuto a minuto, hora por hora y día tras día ha reafirmado la noción de que no hay nadie con quien quiera pasar el resto de mi vida.


Bonnie Meyer y Katharine Halpin

Cortesía Mara Blom Schantz

Bonnie Meyer (izquierda) y Katharine Halpin (derecha).

Bonnie Meyer y Katharine Halpin

Katharine, 63, es dueña de una firma de consultoría especializada. Bonnie, 82, fue monja, educadora y directora de personal. En marzo la pareja de Phoenix, Arizona, habrá cumplido 40 años junta. Contrajeron matrimonio el 17 de octubre del 2014, el día que se derogó la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Katharine: Siempre me haces acordar que deberíamos darnos un abrazo. Me abrazas media docena de veces al día.

Bonnie: Recurro a ti porque me gusta verte. Recurro a ti cuando necesito algo y no lo tengo. Y recurro a ti cuando no se me ocurre qué debería hacer, pero sé que debería estar haciéndolo.

Katharine: Aunque no hablas mucho, aun así eres excelente para ayudarme a procesar cosas. Puedo describirte una situación y me das consejos realmente buenos o me haces preguntas muy buenas. Eso me hace sentir muy apoyada.

Bonnie: Sí, no soy de muchas palabras. Tú hablas por las dos. Me toma un tiempo asentarme antes de poder comenzar una discusión larga. Simplemente hay cosas que no entiendo para nada y tengo que esperar a que me las expliques, y a veces eso lleva su tiempo. Pero si es algo importante, quiero saber qué es.

Katharine: Tienes el don de maravillarte como una niña y, al ir envejeciendo, te has sentido más libre de expresarlo. Por eso me encanta llevarte a pasear en la naturaleza o al zoológico. Es divertido verte en esos entornos. Todo te llena de tanto asombro.

Bonnie: Bueno, tú siempre te aseguras de que yo esté contenta. Eso me hace sentir bien e importante.


Liz y Mike Drayer

Cortesía Jacqueline Drayer

Liz y Mike Drayer

Liz, 60, es abogada semijubilada. Mike, 62, es abogado jubilado. Se casaron hace 34 años y viven en Clearwater, Florida. Se conocieron en una fiesta cuando los dos estudiaban derecho, y tienen dos hijas adultas. Con las dos hijas encaminadas en la vida, la pareja disfruta de esta nueva etapa del matrimonio.

Liz: Después de todos estos años, tratamos de no sacarnos mutuamente de las casillas. Evito hacer cosas que puedan molestarte.

Mike: Sí, no nos estresamos por las cosas menores. Nos enojamos un momento y luego lo superamos. Suena un poco aburrido...

Liz: Bueno, tratamos de ser flexibles. Si algo es importante para uno de nosotros, el otro cede. En ese sentido nos balanceamos bien.

Mike: Cada uno tiene sus propias idiosincrasias y es una ventaja si te parecen encantadoras en vez de fastidiosas.

Liz: Sí. Sé que aguantas que yo deje los periódicos por toda la casa y que no sea tan puntillosa como tú de mantener todo ordenado.

Mike: Y yo puedo ser obsesivo en mi empeño por solucionar cuanto antes todo lo que se presente. Quiero hablar de ello contigo de inmediato aun cuando tú estás en el teléfono. Y sin embargo igual dices cosas para demostrar que me aprecias, como: "Eres un buen esposo". Los pequeños detalles no son tan pequeños.

Liz: La mayor parte de la vida no es tan emocionante: ir a trabajar, preparar la cena, cambiar la arena sanitaria del gato. El sentido del humor te ayuda a sobrellevar la rutina y nos sentimos afortunados de tenerlo.


Jill y Layne Stangeland

Cortesía Jill Stangeland

Jill y Layne Stangeland

Jill, 59, es auditora de nómina. Layne, 60, es gerente de una planta. Hace 30 años que están casados, viven en Dublin, California, y se conocieron a través de un servicio de citas antes del advenimiento de internet. Se comprometieron tres meses después de conocerse y se casaron en secreto en la capilla de un casino en Reno. Tienen una hija.

Jill: Aunque no hablamos mucho ni hacemos mucho, me siento muy segura sabiendo que no te vas a ir. No vivo con el temor de que nuestra relación se vaya a desintegrar en cualquier momento.

Layne: Yo siento lo mismo. Estamos sintonizados. Tenemos una relación sólida.

Jill: Siempre me das la oportunidad de ser yo misma y hacer lo que deseo. Nunca te pones celoso ni te enojas por todo el tiempo que paso con otras personas y me apoyas en todas mis decisiones. Durante la pandemia decidí cambiar de trabajo. Tú viste lo estresante que era mi trabajo y cómo estaba afectando a mi vida y me diste mucho apoyo. Siempre me respaldas.

Layne: Bueno, tú siempre estás dispuesta a dejarme cavilar y analizar mis pensamientos antes de hablar de decisiones importantes que tenemos que tomar. Me das el tiempo que necesito para reflexionar y organizar mis pensamientos.


Robin L. Flanigan colabora con artículos sobre salud mental, educación y temas de interés humano para varias publicaciones nacionales. Su trabajo también se ha publicado en People, USA Today y Education Week. Es autora del libro infantil M is for Mindful.