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Tito Puente Jr.: “Tengo el espíritu de mi padre”

Orgulloso de sus raí­ces, pero creador de su propia identidad.

Tito Puente cargando a su hijo Tito Puente Jr.

LUCY NICHOLSON/StringerAFP/Getty Images

En un momento para la historia, Tito Puente, padre e hijo, disfrutan de una alfombra roja.

Sería imposible emular la carrera de Tito Puente, titán de la música tropical, con más de 100 discos grabados y décadas de conciertos a través del planeta. Tito Puente Jr. entendió esto desde el comienzo de su carrera y tuvo la sabiduría de explorar un estilo distinto al de su progenitor. Manteniendo una actitud de humildad y sentido común, ha logrado abrirse camino en la industria del espectáculo sin perder la perspectiva que aprendió del rey del timbal. Así, el presente se nutre del pasado sin llegar a opacarlo. Junto a Tito Rodríguez Jr. y Mario Grillo (Machito Jr.), se presenta en concierto como The Big 3 Palladium Orchestra.

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¿Cuáles son los primeros recuerdos que tiene de su padre?

Mi padre era una persona increíble. Mis primeros recuerdos con él son navideños. Tendría 5 años. Mi padre tocaba unos 300 conciertos por año; por lo tanto, era una rareza que estuviera en casa. Pero por lo general sí estaba para Navidad, y se disfrazaba de Santa Claus. Esos recuerdos quedaron grabados en mi memoria.

¿Alguna vez se fue de gira con su padre?

Mi madre me obligó [risas]. Tenía unos 15 años cuando mi hermana quiso ir a un campamento de verano y yo no. Me dijo, ‘Tú te vas de gira con tu padre’. Fue algo increíble y me encantó vivir esa experiencia. Fuimos a Japón, Indonesia y China.

¿Hubo un momento en el que se dio cuenta de que su padre era un genio musical?

No sé si un genio, pero siempre supe que era muy inteligente en el arte de escribir y arreglar música. Nos dejó 10,000 composiciones. La primera vez que me di cuenta de que mi padre era famoso fue cuando fuimos a ver al grupo Menudo en concierto en el Madison Square Garden. Estábamos en primera fila cuando la banda interrumpió el recital para anunciar, ‘Aquí estamos con el señor Tito Puente’. La sala se llenó de aplausos. Menudo detuvo su concierto para saludar a mi padre.

Tito Puente grabó más de 100 LPs. ¿Hay alguno que sea su favorito?

Son tantos... Dancemania Vol. 1 es un disco muy especial y bailable. Si te fijas, mi padre siempre aparecía en la portada de sus discos, ya fuera como una caricatura, mosaico o foto. En la portada de Dancemania aparece una mujer, y fue uno de los discos que más vendió. Mi padre decía, ‘Tal vez debería poner más mujeres en las portadas’. Otro favorito es Tito Puente on Broadway, un excelente disco de jazz latino que además ganó un Grammy. Y después, Tambó, un LP muy espiritual con excelente percusión.

Ser hijo de un ícono es cuchillo de doble filo. ¿Cómo lo ha vivido usted?

Cuando era muy joven, mi papá me advirtió que la gente me haría preguntas. ‘La palabra es “nepotismo”’, me dijo. Pero cuando empecé a dar mis primeros pasos musicales, desarrollé mi propia identidad y tocaba en una banda de rock. No era mambo, ni salsa, o guaguancó. Era heavy metal. Y a mi papá no le gustaba el rock. Ni siquiera le gustaba Santana, pese a que grabó una de sus canciones. Siempre digo que mi papá era el rey del timbal, pero yo no soy el príncipe. Fue un ícono, una leyenda; emularlo sería imposible. Soy físicamente parecido, pero no tengo su pelo blanco, aunque seguro eso llegará [risas]. Tengo el espíritu de mi padre, y eso no me lo puede quitar nadie. Pasé 40 años con él. Conocí sus demonios, sus más y sus menos. Cuando alguien me compara, le pregunto, ‘Tú conoces a Tito Puente como músico. Pero, ¿lo conoces como padre? Antes que ninguna otra cosa, él fue mi padre y eso es irremplazable.’

¿Nos diría algunas palabras sobre sus colegas Machito Jr. y Tito Rodríguez Jr.?

Siempre les digo, ‘Ustedes son más viejos que yo [risas]. Van a recibir su tarjeta de AARP primero y me pueden invitar al cine a mitad de precio’. Soy el más joven de los tres. Me llevo muy bien con Mario Grillo. Es un excelente timbalero, muy disciplinado y conoce la industria de la música muy bien. Tito Rodríguez Jr. es también extremadamente talentoso y además tiene un amplio conocimiento de la música de mi padre. Cuando salimos de gira, siempre les hago preguntas porque ellos —por una cuestión de edad— pasaron más tiempo que yo con mi padre en los años 60 y 70. Saben cómo trabajaba. Nos llevamos todos genial y estoy contento que podemos continuar preservando el legado de nuestros padres.

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