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"Antes que anochezca", la primera ópera del compositor Jorge Martín Skip to content
 

"Antes que anochezca"

El compositor cubano-estadounidense Jorge Martín estrenó su primera ópera "Before Night Falls".

Una nueva ópera estadounidense celebra el valor nacional por excelencia: la libertad de expresión. El hecho de que Before Nights Falls lo haga a través de la lente de un inmigrante cubano homosexual es digno de mención. Podría hacer de Jorge Martín un nombre muy conocido.

Cuando un profesor de inglés le sugirió a Jorge Martín hacer de las aclamadas memorias Antes que anochezca una ópera, el compositor se resistió.

La autobiografía del difunto escritor cubano Reinaldo Arenas del año 1993 contenía un vasto reparto de personajes, numerosas viñetas, múltiples capas de asuntos profundos y complejos; censura, persecución política, homosexualidad, vida en el exilio; el dolor extenuante y destructivo del SIDA.

“Dije: ‘Estás loco’ —recuerda Martín—. Pensé: ‘No puedes poner eso en escena.’ Era un poema épico, era la historia de toda una vida.”

Pero la idea de adaptar Antes que anochezca para una ópera quedó instalada y, más de una década después, promete ser el trabajo que haga que el cubano-estadounidense dé el gran salto: la primera ópera de envergadura de Martín, Before Night Falls, debutó en el 2010 Fort Worth Opera Festival, en Texas.

Con dos horas y media de duración, la ópera —con libreto del compositor y Dolores M. Koch*, y representada en inglés con sobretítulos en español— es el trabajo más ambicioso y más largo que Martín, de 50 años de edad, ha realizado. “Estoy entusiasmado —indica Martín, cuyas obras incluyen varias óperas de un acto, música de cámara y otros trabajos orquestales y corales—. Es muy raro que se produzcan nuevas óperas”.

Para Darren K. Woods, director general de Fort Worth Opera y aficionado tanto del libro como de la versión cinematográfica del año 2000 de Antes que anochezca, montar la obra se hizo imperativo después de una presentación de taller, el verano pasado, en el Seagle Music Colony, en el norte del estado de Nueva York.

“Representamos la obra con artistas jóvenes y con piano. El público estuvo embelesado durante toda la representación, y al final, estallaron en una ovación del tipo que no se ve con frecuencia —indica Woods—. La ópera trasciende el libro y la película. Es literalmente una historia que tenía que ser cantada para alcanzar todo su potencial”.

Un instrumento para combatir la opresión

Irónicamente, la versión operística de Antes que anochezca casi no se produce. No sólo parecía demasiado complejo adaptar las memorias para el escenario, sino que trabajar en eso parecía antitético por la fuerte aversión de Martín a, como él dice, “la política de identidad”. Como artista, nunca ha querido que lo encasillen. Entonces, de momento se encuentra, un inmigrante cubano, homosexual, ante la historia de un artista cubano homosexual.

“Para su generación y la mía en crecimiento, existía la experiencia de estar en otro ámbito siendo homosexual”, cuenta Martín durante una entrevista en un café en una esquina de Broadway, en Manhattan. Pero agrega: “Nuestras experiencias fueron, en muchos aspectos, totalmente diferentes. La experiencia de Arenas en Cuba fue desgarradora. La mía, no. Él era mucho mayor cuando se fue. Yo era un niño”.

Y sin embargo, la idea de una ópera no desaparecería. Había una persistencia en el tema, muy similar a la persistencia que caracterizaba a Arenas, que respondió a los intentos del régimen de Castro de censurarlo persiguiendo obstinadamente modos de escribir y contrabandear su trabajo fuera del país. Fue esa tenacidad, esa pasión por la libertad lo que generó una respuesta emocional en Martín, que vino de Cuba en 1965 y creció en Nueva Jersey.

“La resonancia que siento con Reinaldo no tiene que ver con ser cubano ni con ser homosexual —comenta Martín, un hombre diminuto con un rostro juvenil y amable—. Tiene que ver con la libertad, con cómo lograr ser libre, y con la belleza y el recuerdo, y cómo fueron usados por Reinaldo como instrumentos para combatir la opresión y la tiranía.

“La libertad de expresión, la libertad sexual se relacionan con la expresión artística y nuestras vidas, y no pueden ser dadas por sentado —continúa Martín—. Se debe luchar por la libertad, y eso fue parte de la vida de Reinaldo.”

Esa resonancia, ese sentido de propósito compartido con Arenas, borraron todas las dudas que Martín había sentido respecto de la adaptación operística del trabajo. “Antes que anochezca es una gran historia —dice Martín—. A mí me gustó tanto que pensé: ‘Al diablo, lo voy a hacer’”.

El trayecto de Cuba a Texas

El camino hacia el debut de Before Night Falls en Texas comenzó en Santiago de Cuba, en donde nació Martín, en 1959. Es allí donde recuerda haberse enamorado de la música clásica a la edad de tres años, cuando su hermana mayor trajo a casa discos que le  resultaron cautivantes. “Me encantó instantáneamente”, cuenta Martín.

“Mi juguete favorito era un pianito —recuerda—. Tomaba clases de piano, pero la ópera nunca estuvo en mi pantalla. La ópera parecía algo ridícula, algo de lo que la gente, según había escuchado, se reía.”

Luego, ya adolescente y viviendo en Nueva Jersey, escuchó óperas compuestas por Mozart.

“Quedé maravillado —cuenta—. Cada vez tenía más óperas y pronto me convertí en fanático.” Supo desde muy temprano que quería componer. “Esa era mi fantasía, no ser un pianista  —comenta Martín—. Sentí un impulso creativo. No lo cuestioné, simplemente supe que eso era lo que quería hacer.”

Su creatividad se nutrió de una ecléctica mezcla musical: Tchaikovsky, Verdi, Motown, música de Broadway, Buddy Rich, grandes bandas de jazz y música cubana que sonaba fuerte en la radio.

Se dirigió a Yale, donde logró un título de licenciado en música. Luego fue a Columbia University, donde completó su posgrado y el doctorado en composición musical. Los honores y las distinciones aparecían sin cesar; incluso, prestigiosas becas de investigación, un Academy Award in Music por parte de la American Academy of Arts and Letters, residencias artísticas en Yaddo, en Saratoga Springs, Nueva York, en 1993 y 2003, y muchos más.

Instalado en Vermont desde 1994, Martín se ha hecho un nombre. Varios de sus trabajos han sido grabados y otros se interpretan rutinariamente en Estados Unidos y en el extranjero. Artistas como el barítono Marcus DeLoach, grupos más pequeños como el coro Cantori de Nueva York y Close Encounters With Music y las orquestas sinfónica y filarmónica de Vermont le encargan trabajos en forma regular.  

Martín “era la elección perfecta” para componer “algo fresco, nuevo, accesible para la temporada de nuestro 50mo aniversario”, comenta Louis A. Kosma, director musical de la Vermont Philharmonic. El resultado, Toccata for Orchestra: City Lights, Country Sun, se interpreta en cada programa durante la temporada 2008-2009 de la filarmónica. Con fanfarrias de metal y “centellantes instrumentos de viento de madera —según Kosma—, es una maravillosa imagen de la vida en las afueras de Vermont, donde él vive, y visitas a la gran ciudad.

Los críticos concuerdan en destacar el talento natural de Martín para lograr composiciones ricas y con textura, y llenas de personalidad. A Wes Mason, un barítono de 23 años de edad que ha sido seleccionado para el papel de Arenas en Before Night Falls, le llamó la atención la profundidad del trabajo del compositor.

“Antes de hablar por primera vez con Jorge, escuché su música y quedé cautivado por sus bellas e intrincadas partituras  —expresa Mason—. El prólogo en Before Night Falls comienza con suave melancolía, como olas. Escuchas y ves la playa de noche, la luna reflejándose en el agua; inmediatamente, piensas en Cuba.”

En Texas, Martín espera provocar esa misma sensación en su más numeroso público hasta la fecha.

“Para mí, y para quienes aman la ópera y el teatro, hay algo que sólo logras al escuchar esas bellas voces cantando melodías, la orquesta tocando y estando en el interior del teatro —señala—. Es conmover a un público, sacarlos de sí mismos y de su experiencia habitual de una noche, y abrirlos a un mundo desconocido, mágico e inquietante”.

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*Nota del editor: Dolores M. Koch falleció en junio, a pocos días de haber dado esta entrevista.

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