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Reseña de la película Perfectos desconocidos Skip to content
 

‘Perfectos desconocidos’: Vidas paralelas

La nueva película de Manolo Caro es un ‘remake’ con vida propia.


DIRECTOR
: Manolo Caro
GUION: Filippo Bologna y Paolo Costella (basados en su película)
ELENCO: Bruno Bichir (Alonso), Cecilia Suárez (Eva), Manuel García-Rulfo (Mario), Miguel Rodarte (Ernesto), Ana Claudia Talancón (Ana), Mariana Treviño (Flora) y Franky Martín (Pepe)
FOTOGRAFÍA: Pedro Gómez Millán
DIRECCIÓN DE ARTE: Sebastián Buendía


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En la noche en que se ha anunciado un eclipse, Eva, una psicóloga supersticiosa, invita a su grupo de amigos más cercanos a cenar. Mientras su marido, Alonso, le da los últimos detalles a la comida en el espectacular departamento que comparten, Eva discute con Nina, su hija de 17 años. Nina dice que va a pasar la noche con “una amiga”, pero Eva le encuentra unos condones en la bolsa. Eva (odiosa como solo Cecilia Suárez puede serlo) se pone histérica y el apacible Alonso trata de conciliar el conflicto entre madre e hija. En esas andan cuando llegan Ernesto, un abogado, y Flora, ama de casa, un matrimonio de quince años que está pasando por una crisis. Finalmente llegan Mario y Ana, quienes parecen seguir en la luna de miel (apenas llevan un año de casados). Mario es un exitoso empresario y Ana, veterinaria. En el ambiente flota un aire de insatisfacción y agresividad contenida, aunque Ana es la única que parece no compartir el cinismo de los demás invitados. Por último, llega Pepe, un gordito bonachón que esta recién desempleado y que ya se había convertido en la “comidilla” de sus amigos antes de llegar cuando especulaban que cómo sería su novia. Al llegar solo a la reunión, Eva propone un juego que, en principio, parece inofensivo: poner en el centro de la mesa sus celulares y mostrar a todos cualquier llamada, texto, mensaje o imagen que les llegue. El reto es demostrar que nadie tiene nada que ocultar.

Perfectos desconocidos se basa en Perfetti Sconosciuti (Dir. Paolo Genovese, 2016), que se convirtió en una sensación cinematográfica en Italia. Un año después, Álex de la Iglesia trasladó la historia a España, y desde entonces se ha producido en lugares tan disímiles como Corea del Sur, Francia y Turquía. En Estados Unidos también se estaba planeando un filme con la compañía Miramax (antes de que los escándalos de su fundador, Harvey Weinstein, la llevaran a la quiebra). Un antecedente más directo, aunque no reconocido, podría ser la obra teatral del dramaturgo Alfonso Paso, Cena de matrimonios, en la que también una reunión de tres parejas se veía irrumpida por una llamada telefónica. Escrita en la España de Franco en los años 60, la actualización más notable sería que las esposas son ahora profesionales y tan capaces de infidelidades como los hombres. Por otra parte, la cena de Paso también ocurre durante un fenómeno meteorológico (una tormenta) que simbólicamente sería el catalizador que revelaría la verdadera naturaleza de los protagonistas. 

Película Perfectos desconocidos

Noc Noc Films/Cortesía Pantelion Films

Elenco de la película 'Perfectos desconocidos' en el set de grabación.

La película funcionará para cada quien dependiendo de qué tanto pueda el carisma de los actores superar al personaje. Casi ninguno se salva. Los comensales parecen caníbales que se devoran unos a otros con frases demoledoras y crueles. Los diálogos son, en su mayoría, dardos envenenados que se disparan mutuamente los “amigos”. Por supuesto, todos tienen algo que ocultar, pero dependiendo del tipo de persona, los asuntos son más o menos graves. Además de que la civilizada reunión de parejas en torno a la mesa que acaba revelando nuestro lado salvaje, es un tema muy socorrido de la comedia y el drama, el toque moderno que acusa Perfectos desconocidos es cómo pone en relieve esa doble dimensión en la que nuestros aparatos electrónicos nos hacen vivir. Los perfiles creados para redes sociales, así como la facilidad con la que irresponsablemente se pueden compartir imágenes y textos que quedan para siempre, es un nuevo ingrediente de el género que lo hace más relevante y peligroso.

Es muy difícil darle dinamismo a una historia que ocurre en una misma locación y fácilmente podría quedar como teatro filmado, pero Manolo Caro, con ayuda de su director de fotografía y de arte, logra con la imagen y la edición rápida mantener el suspenso y darle agilidad al asunto. La cámara se desplaza en tomas largas que enfatizan la dinámica de grupo, pero también en acercamientos muy calculados y sutiles que nos van revelando las verdades de cada personaje, aun antes que los celulares los desenmascaren. Perfectos desconocidos es una agradable comedia que está a la altura de la original y que además de pasar un buen rato, dejará un sinsabor en las audiencias que seguramente se identificarán con los vicios a los que la revolución tecnológica no está orillando. 

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