Skip to content
 

Rubén Blades, introspectivo

El cantautor panameño habla del documental sobre su vida y sus nuevas exploraciones musicales.

Rubén Blades en el metro de Nueva York con el equipo del documental Yo no me llamo Rubén Blades

Cortesía Apertura Films

El documental 'Yo no me llamo Rubén Blades' hace un recorrido por el legado artístico del cantautor panameño.

A los 70 años, Rubén Blades continúa haciendo las paces con su propio legado artístico. El legendario cantante y actor panameño ha pasado los últimos años despidiéndose del género musical que lo hizo famoso, presentando conciertos de salsa a través de Latinoamérica. Mientras tanto, Yo no me llamo Rubén Blades, un documental sobre su vida y obra, ha sido presentado en festivales de cine y aparecerá pronto en plataformas digitales. Blades y el director de la cinta, Abner Benaim, hablaron con AARP en español sobre el por qué de esta película, entre otros temas.

Recibe contenido similar, suscríbete a nuestro Boletín


Rubén, todavía no has visto el documental sobre tu vida. ¿Por qué?

RB: Cuando me preguntan sobre esta película, yo creo que mi opinión no vale. Es un trabajo que hizo Abner y debe ser tratado de acuerdo a su visión. No sé si me gusta o no. Ya lo veré más adelante. Es imposible que en una hora y media hayan definido una vida de 70 años.

AB: Rubén me dijo que la va a ver cuando tenga 75 [risas]. Cuando presentamos la película juntos en festivales, nos fuimos a dar una vuelta mientras la pasaban y regresamos para la sesión de preguntas. Al principio me pareció curioso, después interesante y al final bastante inteligente. Rubén no se queda trabado en el pasado. Si no ve el documental, no tiene que juzgarlo. Sabe que sería raro ver una película sobre su vida porque se trata de un retrato, una aproximación. No lo representa al 100%.

Rubén, yo que te conozco hace muchos años, puedo afirmar que la película te representa fielmente.

Me alegro, porque la gente no me conoce. Tú me viste sin el maquillaje de la interferencia de terceros. Puedes cotejar si me viste como soy y no como un invento de la industria. En ningún momento interferí para crear la imagen que quería. Lo único que le pedí a Abner fue que también hablara con gente que me odie, para que no sea todo bonito. Después le pregunté cómo le había ido. Me contestó: hablé con ellos, pero ninguno quería aparecer en cámara [risas].

Abner, ¿cómo surgió la idea de filmar este documental?

He sido fan de Rubén toda la vida, como cualquier otro. Cuando lo conocí, fue por otras razones. No tenía una película en mente, pero cuando empecé a escucharlo hablar y me contaba estas historias increíbles, pensé que filmarlo era casi una responsabilidad. Rubén estaba hablándome de cosas que nadie había oído y da la casualidad de que soy cineasta, panameño, y él me tiene confianza. No podía dejar pasar semejante oportunidad.

Rubén, el momento más vulnerable del documental es cuando aparece tu hijo, al que conociste hace poco. ¿No te molestó que se incluyera esto?

Tenía que estar presente porque como quiera que tú lo veas, es la vergüenza más grande de mi vida. El no haber creído que la existencia de este hijo era posible. No hay ninguna defensa ante esto.

¿No crees que estás siendo demasiado duro contigo mismo?

RB: Quizás, pero siempre he sido así. Es algo que me dolerá enormemente toda la vida. Pero como dice mi hijo, es cuestión de ver las cosas de ahora en adelante. Lo único que nos queda es aprovechar esta oportunidad. Todavía tenemos tiempo para convertirnos en amigos, después de haber perdido la posibilidad de compartir cosas desde su más temprana edad. Cuando supe que esto era cierto e hice mi concierto de despedida en Puerto Rico, lo llevé para allá y lo presenté en el show. Había que enfrentar la realidad, porque no hay peor error que el que no se admite.

AB: La idea no era molestar a Rubén, porque lo admiro y respeto. Sí me parecía importante hacer algo que tenga cierta verdad y valor emocional. Lo que tú ves en el documental es la respuesta de Rubén a una pregunta muy sencilla: “Cuéntame de tu hijo”. Una vez que él me responde con esa honestidad, ¿quién soy yo para censurarlo y no permitirle decir su verdad como me la dijo a mí?

En el documental hablas de dejar la salsa definitivamente para crear una música nueva. ¿Qué tienes en mente?

Mi esposa [la cantante Luba Mason] y yo hemos hablado de un concepto que se titula “mixtura”. La idea es crear un grupo presentando distintos géneros en un solo disco. En general, una grabación pertenece a un género: son, salsa, rock, jazz, música clásica. Nosotros queremos hacer discos donde todos estos estilos aparezcan en un solo trabajo. Estoy grabando con Enrique Becerra, el tecladista de la big band de Roberto Delgado, con la que estuve saliendo de gira. Hay temas míos y de otros artistas, colaboraciones y momentos de rock, pop, reggae, jazz y hasta bullarengue. Va a haber de todo.

¿Este cambio se verá reflejado en tus conciertos?

Quiero hacer algo completamente nuevo. Estilos diferentes en los que la gente nunca me ha escuchado. Me interesa poder tocar en cualquier tipo de festival, no quedarme en la idea de que “este es un salsero y ya”. Amo la salsa. Siempre le amaré y le agradeceré todo lo que me dio. Pero también me gusta interpretar otras cosas. Salir de mi zona de confort y meterme en otras áreas, colaborar con otros músicos que no necesariamente sean salseros.

Tu disco más reciente me sorprendió mucho. En Medoro Madera cantas con la voz impostada y es casi imposible reconocerte. ¿Está mal que extrañe al Rubén de siempre?

Estás reaccionando bien, porque ese no soy yo. Es mi alter ego. Inicialmente no quería ni poner mi nombre en el disco, pero me aconsejaron que lo hiciera por cuestiones de marketing. La portada es una foto de mi papá y yo en la misma posición y con la misma ropa. Cuando fusionas los dos, es el rostro que surge.

¿Y cómo hiciste para sonar así?

Es una manera de impostar la voz que aprendí hace muchísimos años. No es fácil cantar así. Si lo haces bien, el tono es completamente diferente. No te imaginas la libertad que produce eso. El argumento que plantea el disco es de un sonero liberado. Es completamente instintivo y me hace sentir muy bien. Me encanta el trabajo que hizo Roberto Delgado en los arreglos. La banda suena como Johnny Pacheco en 1967, o el Conjunto Clásico en su mejor momento. Es el álbum más bailable que nunca hice.

¿Qué

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.