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<i>50/50</i>, el lado amable de la moneda

Seth Rogen presenta el aspecto cómico del cáncer.

   

Dirección de Jonathan Levine
Clasificación R (Restringida; los menores de 17 años deben estar acompañados por un adulto)
Duración: 99 minutos
Protagonistas: Joseph Gordon-Levitt, Seth Rogen y Anna Kendrick


In English | El cáncer no tiene nada de cómico, desde luego, pero como uno de los grandes igualadores de la humanidad —tanto Steve Jobs como Steve el plomero fueron víctimas— siempre ha sido un irresistible punto de partida para la comedia, y no sólo la de tipo negro.

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Al principio, 50/50, la brillante comedia del escritor Will Reiser y el director Jonathan Levine, amenaza irse por un camino negro total. Esta es la impresión que da cuando Seth Rogen, en el papel del mejor amigo de un muchacho de 27 años que acaba de recibir el diagnóstico, intenta tranquilizarlo nombrando a jóvenes que han vencido el cáncer, como Lance Armstrong ("¡Le ha dado una y otra vez!").

Pero 50/50 ofrece más que incómoda diversión. Las muchas carcajadas que provoca las gana honradamente, gracias a la simpatía de Joseph Gordon-Levitt en el papel de Adam, el paciente en cuestión, y del guión de Reiser, que venció una forma rara de cáncer de la columna vertebral cuando tenía veintitantos años con el apoyo de su amigo, Seth Rogen.

Con una sonrisa irónica y buena idea de sus probabilidades de supervivencia (50-50), Adam se somete a tratamientos con las actitudes que son de esperar: shock, negación y resolución. Mucha de la gracia de 50/50 deriva de las reacciones de los amigos y familiares, retratados con muy buen ojo. Al amigo, Kyle (Rogen), se le ocurren inmediatamente situaciones en que Adam podría utilizar su enfermedad para conocer muchachas (con Kyle muy cerca para quedarse con las sobrantes). Su madre (una desgarradoramente cómica Anjelica Huston) insiste en mudarse con él, un destino que Adam considera peor que la muerte. Su egocéntrica novia (Bryce Dallas Howard) pronto se desencanta con su papel de heroica cuidadora. Su joven y encantadora psicoterapeuta (Anna Kendrick) pronto se enreda emocionalmente en la vida personal de Adam.

Todos los personajes, sin excepción, trascienden los estereotipos y le dan a 50/50 una autenticidad inusual en la mayoría de las comedias. Todo el que alguna vez se ha sentado en una consulta y recibido muy malas noticias reconocerá enseguida la exasperante actitud evasiva del médico, la manera como esquiva mirar a los ojos, actitud que capta exquisitamente Andrew Airlie en un papel pequeño pero central. Huston también proyecta magistralmente tanto el instinto protector de la madre (¿Cómo es posible que esto le suceda a mi hijo?) como el sentimiento de íntima culpa que acompaña al inevitable subtexto ("¿Cómo es posible que esto me suceda a ?")

Honrada sin ira, cómica sin farsa, 50/50, como sugiere su nombre, da con el justo medio.

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