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Filmes para mujeres inteligentes

Desde Colombia y Ciudad de México a <i>HBO</i> y <i>Sundance</i>, la obra de este cineasta independiente retrata a las mujeres solitarias.

In English | Rodrigo García es un enviado de Dios para actrices de experiencia en busca de roles sustanciosos. Mientras los cineastas independientes generalmente comienzan sus carreras a los 20 y tantos años, García, que ahora tiene 51 años, llegó tardíamente a la industria. Ha realizado tres grandes películas desde sus inicios hace 10 años. Los astutos filmes de García para mujeres inteligentes están poblados de sobresalientes actrices mayores de 40 años. García hace películas para adultos, un oasis en medio de múltiples opciones donde predominan la adrenalina y el gusto adolescente.

García, hijo de Gabriel García Márquez, nació en Colombia y vivió en la Ciudad de México hasta los treinta años. Pero sus películas están ambientadas en los suburbios de Los Ángeles (donde ha vivido durante 16 años) y protagonizadas por actrices como Glenn Close, Holly Hunter, Robin Wright Penn y Sissy Spacek (en su mayoría, actrices blancas no hispanas). Ha dirigido fuertes series de HBO, como The Sopranos y Big Love, y escribió, desarrolló y produjo In Treatment, la psicológicamente sofisticada serie que colocó a actrices como Dianne Wiest y Hope Davis en el horario de mayor audiencia. Más aún, sus proyectos fílmicos están hechos desde una perspectiva femenina. Abordan los grandes temas de la vida: el amor y la muerte, la familia, la paternidad, la pérdida y el desengaño. “La mayoría de las mujeres en mis películas”, dice, “están atrapadas en algún tipo de relación”.

Su primer trabajo cinematográfico, Things You Can Tell by Looking at Her, se estrenó en Cannes en 2000 y ganó el premio Un Certain Regard, una distinción que estimula los trabajos innovadores de talentos jóvenes. En 2005, su película Nine Lives se estrenó en Sundance y lo llevó a ganar el premio al Mejor Director en el Festival de Cine de Bogotá. En enero de 2010, volvió a Sundance con su tercera película, Mother and Child. Protagonizada por Noami Watts, Annette Bening, Kerry Washington, Samuel L. Jackson y Jimmy Smits, es una película acerca de la adopción y los lazos entre madre e hijo.

En la víspera del estreno de su filme en Sundance, García se alistaba para la avalancha de reporteros y paparazzi, y para la llegada de las estrellas de cine. Aunque sus películas habían sido éxitos resonantes —las tres fueron proyectadas en Sundance—, García estaba un poco inquieto. “Siempre que proyectan mis películas me pongo muy nervioso”, dice. “Nunca es lo suficientemente buena y, cuando lo es, uno no se lo cree”.

García encontró una hora de tranquilidad antes del bullicio que se aproximaba para hablar con AARP VIVA sobre la película y su atención a las complejas emociones de personajes femeninos:

Sus películas —como algunos podrían encasillarlas— son películas de mujeres. ¿Qué lo atrae a este tema?

El tema principal que me atrae son las relaciones interpersonales. Las relaciones con los padres, hijos, amantes, cónyuges, ex amantes: eso es lo que me interesa. Me gusta escribir sobre mujeres porque, desde luego, me resulta más exótico. Me transporta a un sitio; es un salto mayor de la imaginación.

Sus propios filmes son muy diferentes de las series de HBO en las que usted ha trabajado. Entre una y otra película, ha dirigido episodios de algunos de los programas de más alto calibre de la televisión por cable. ¿Qué significa para usted pasar de sus tranquilos melodramas a estas series de HBO, tensas, hiperrealistas y llenas de testosterona?
  
Fue muy liberador trabajar en los mundos de otras personas que yo mismo nunca podría haber inventado. Nunca habría inventado nada parecido a Six Feet Under ni me hubiera atrevido a ir al mundo de The Sopranos o a series como Carnivàle o Big Love. Son programas muy bien escritos que me sacan de mi propia mente, de mis obsesiones y de la claustrofobia de mis propios libretos.

¿Cómo afecta sus trabajos su identidad latina?
   
Seas lo que seas, uno tiene esa perspectiva. Se puede argumentar que todas mis películas son sólo películas acerca de familias o relaciones. No sé qué hay específicamente latino en ellas. Muchas personas han dicho que mis películas —a pesar de que, por lo general, son acerca de familias estadounidenses de clase media y acerca de mujeres estadounidenses— no se sienten del todo estadounidenses. Estoy seguro de que, todavía, por alguna razón, tengo una visión de inmigrante sobre la vida de la clase media estadounidense.

Things You Can Tell By Looking At Her nació de la impresión que tuve cuando me mudé a Los Ángeles de que la vida en el Valle de San Fernando, en  comparación con la Ciudad de México, era bastante aislada. Me pareció una ciudad donde la gente viene a reinventarse; también me pareció una ciudad que podía ser muy solitaria, incluso desesperante. De modo que ésa fue mi impresión de extranjero; prendió mi imaginación. Things You Can Tell, Mother and Child, y Nine Lives están inspiradas en esos vecindarios del Valle, donde en un día de verano se puede caminar, y donde hace demasiado calor y todo está muy tranquilo, excepto los aviones y los sopladores de hojas. Se puede caminar durante horas y no ver un alma. Me pregunté cómo serían las vidas que se vivían en esas casas y en esos apartamentos. Parecía un lugar donde los recién llegados podrían perderse.

Como escritor, ¿cómo es ser el hijo de Gabriel García Márquez?

Yo no soy realmente un escritor. Escribo guiones que me gustaría filmar. Si fuera novelista, podría entrar en esa discusión con un poco de profundidad, o evitarla por completo.¿En qué medida estuvo influenciado por su padre?

Crecí en un hogar donde se le daba mucho valor al arte de contar buenas historias. Muchos de los amigos de mis padres eran escritores, poetas, guionistas y cineastas. Por lo tanto, ese ambiente doméstico estuvo siempre presente durante toda mi crianza. No me siento alejado del ambiente en el que crecí.

¿Y cómo era crecer en esa casa?

Mi padre era famoso y sus libros eran famosos; pero esto fue antes de que los medios se volvieran locos, antes de Internet. Así que, por suerte, no estuvimos expuestos a la crianza de los hijos de una persona famosa.

Usted tiene 51 años. ¿Ha cambiado su manera de filmar a medida que ha ido haciéndose mayor?

Ahora estoy cada vez más interesado en personajes masculinos. Creo que mis hombres se han vuelto mejores; tal vez, debido a que, personalmente, los estoy empezando a conocer mejor. Estoy mayormente interesado en la relación con la persona que uno tiene al lado —padre, hermano, hijo, esposo, amante— y en si las cosas pueden ser compartidas o no. Me ha sido difícil escribir acerca de hombres en estas situaciones familiares comunes. Creo que me resultaría más sencillo escribir sobre hombres volando un puente o invadiendo Polonia. Pero encuentro más difícil escribir sobre hombres atrapados en relaciones. La mayoría de las mujeres en mis películas están atrapadas en algún tipo de relación.

Mother and Child presenta un elenco multirracial y varias relaciones interraciales: Jimmy Smits y Samuel L. Jackson se convierten en el interés amoroso de dos de los personajes blancos. ¿Es importante el origen étnico de estos personajes para la historia o simplemente le gustaban los actores?
  
El origen étnico de cada uno estaba en el libreto. Paco [el personaje de Smit] siempre fue latino; Karen [el personaje de Bening] intenta mantener el control absoluto de su vida, pero lo que le sucede a ella —que es lo que le sucede a la gente— es que hace planes para su vida y entonces suceden otras cosas. Así que, cuando ella está sentada allí en el parque con Paco y la hija de Paco y sus nietos, forma entonces parte de una familia latina, lo cual estoy seguro que era algo que nunca se le había ocurrido.

Me gusta cómo, a través del amor, del casamiento o de la procreación, de repente los católicos son judíos y los judíos son católicos, y los negros son blancos. El amor y la reproducción traspasan no sólo el tiempo, sino los orígenes étnicos, las razas y las religiones. Eso me interesó.

Finalmente, cuando Karen encuentra a su nieta, su nieta es, al menos en parte, negra, y forma parte de una familia negra. No es que yo tuviera un discurso sobre el significado de los colores; simplemente me gusta cómo se mueve la vida a través de los orígenes étnicos, a través del idioma, de los colores, de las religiones. La fuerza del amor, de la reproducción, de los hijos permite a las personas atravesar esas murallas.

¿En qué medida refleja la película sus experiencias personales?

De hecho, en ninguna. Son versiones dramatizadas de mis emociones, cosas que me dan miedo y cosas que me gustan.

¿A qué le tiene miedo?

Creo que cualquiera que tenga hijos siempre tiene pensamientos horribles acerca de lo que pasaría si ellos no fueran felices, si las cosas no les salieran bien, si uno se tuviera que separar de ellos; todas esas cosas de las que los padres nunca hablan. De hecho, la película no tiene nada que ver conmigo, pero es acerca de ese terrible apego que siento hacia mis hijos.

¿Es ésta una película que no habría hecho si no fuera padre?

Estoy bastante seguro de que no la habría imaginado. La chispa inicial viene de ese vínculo que uno tiene con sus hijos. Comencé a trabajar en la película cuando mis hijas eran bebitas. Mucho de este trabajo viene del descubrimiento de ese apego que se da con los hijos. Cuando comencé a escribir la película, una tenía tres años y la otra un año. Ahora tienen 14 y 11.

Su nuevo proyecto, Revolución, se aleja significativamente del reino del drama doméstico y de las relaciones familiares. Usted dirigió un segmento de una película de 10 partes que conmemora los 200 años de la independencia de México, y que, según se ha reportado, es la producción más cara en la historia de México. ¿Qué puede contarnos de su aporte?

Participan 10 directores, y la única pauta fue que debía ser algo que hablara acerca de lo que la revolución significa hoy. Cada uno de nosotros se puso a trabajar sin tener idea de lo que estaban haciendo los demás. Mi filme es difícil de explicar porque no es una pieza narrativa. Involucra la revolución de 1910 y a ese sector muy mexicano del centro de Los Ángeles.

Things You Can Tell By Looking at Her presenta estrellas de primera categoría como Glenn Close y Cameron Diaz; ganó premios de festivales y tuvo una gran prensa. ¿Cómo fue haber tenido tanto éxito con su primer film?

Fue muy confuso porque uno piensa que así es como será toda su vida; uno piensa que los éxitos se irán sucediendo uno tras otro. Y, por supuesto, no es así.

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