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El impuesto rosa hace que las mujeres "vean rojo"

Algunos productos para mujeres ya costaban más antes de que se disparara la inflación.

A la izquierda una cuchilla de afeitar negra con precio de 45 centavos y a la derecha una rosada con precio de 65 centavos

ISTOCK / GETTY IMAGES

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Si crees que pagas más por un corte de cabello, la limpieza en seco en la tintorería y la atención médica solo porque eres mujer, no te equivocas. El llamado impuesto rosa está vivo y coleando, empeorado por la inflación, que en marzo alcanzó su nivel más alto en 40 años. Desde entonces, los precios de los bienes de consumo, excluidos los alimentos y la energía, han sido un 6.5% más altos con respecto al año anterior.

"El impuesto rosa es real, es significativo y solo unos pocos estados han tomado medidas", dice Derek Slap, senador estatal demócrata de Connecticut. "No es un problema nuevo, pero solo ha empeorado. Es un problema que les cuesta a las mujeres, en promedio, más de $1,500 al año".  

 La situación se ve agravada por la disparidad de ingresos entre mujeres y hombres. Las mujeres no solo pagan más por los productos y los servicios de consumo, sino que también se les paga menos.

Una mujer blanca gana 82 centavos por cada dólar que gana un hombre blanco. Para las mujeres negras, son 79 centavos por cada dólar, y para las mujeres hispanas, son 78 centavos, según Payscale, una empresa de investigación que da seguimiento a los salarios. "Ya les pagan menos y tienen el desafío de pagar más por un producto que debería ser igual para todos los géneros", dice Judit Arenas, directora sénior y asesora sénior de la consultora APCO Worldwide.


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Las mujeres pagan por un embalaje bonito

Durante años, las mujeres han sido penalizadas por su feminidad en lo que respecta a los bienes y los servicios que consumen. Las rasuradoras, el desodorante, la loción corporal, el champú y otros artículos de uso cotidiano empaquetados en materiales de color rosa y comercializados para las mujeres suelen ser más caros que los mismos productos destinados a los hombres. El género se convierte en el centro de atención, en lugar de las características que ofrece el producto. 

Un estudio realizado en el 2015 por el Departamento de Asuntos del Consumidor de la ciudad de Nueva York destacó el problema, lo que llevó al estado a instituir una ley que prohíbe a las empresas la discriminación de precios basada en el género. Entre sus hallazgos se encuentran los siguientes:  

  • Los juguetes y los accesorios para mujeres cuestan un 7% más
  • La ropa diseñada para niñas y mujeres fue un 4% y un 8% más cara, respectivamente
  • Los productos de cuidado personal eran un 13% más caros
  • Los productos para el hogar y el cuidado de la salud dirigidos a mujeres mayores tenían un precio un 8% más alto

Esta diferencia también prevalece en la industria de servicios, en la que las mujeres pagan más por cortes de cabello y la limpieza en seco en la tintorería. En algunos casos, el sobreprecio está entre el 20 y el 40%. 

A pesar de la discriminación de precios, Slap afirma que Nueva York y California son los dos únicos estados con leyes que protegen a las consumidoras. El cambio a nivel federal también ha sido lento. "Un proyecto de ley para abolir o revocar el impuesto de género no se ha aprobado en el Congreso", dice Slap, quien presentó una legislación en el Senado de Connecticut durante esta sesión para eliminar los precios basados en el género. No pasó la Cámara, pero Slap planea reintroducirla el próximo año, con un enfoque en los proveedores de servicios, en lugar de los fabricantes. "Es más difícil regular el sobreprecio [de los bienes]. Una mejor estrategia el próximo año es comenzar con cortes de cabello y tintorerías", dice. 

La atención médica es otra categoría en la que existe una gran brecha entre lo que pagan hombres y mujeres, la cual se agranda en un entorno inflacionario. "Las mujeres viven más y requieren más cuidados que los hombres", dice Arenas. "Además, requieren mamografías, pruebas de Papanicolaou y más servicios clínicos". Un estudio de Kaiser Family Foundation del 2015 reveló que las mujeres de entre 55 y 64 años gastaron $9,489 en atención médica; los hombres gastaron $7,850.  

Arenas dice que las mujeres son más propensas que los hombres a postergar los servicios preventivos, lo que conduce a más enfermedades crónicas y más gastos en atención médica. "Es una gran preocupación después de la pandemia. Las mujeres retrasaron los servicios preventivos y, con la inflación, es posible que veamos otra ola", dice. 

Lo que las mujeres pueden hacer 

El impuesto rosa y la inflación no desaparecerán pronto, pero eso no significa que las mujeres no puedan contraatacar. Después de todo, son un poderoso grupo de consumidoras en quienes los especialistas en mercadeo gastan mucho dinero para cortejar cada año.  

Para evitar el impuesto rosa, las compradoras deben volverse más perspicaces. Eso significa educarse sobre las disparidades de precios y hacer todo lo posible para encontrar el mejor producto por el precio, independientemente del empaque. También significa hablar si detectan precios injustos. Quejarse en las redes sociales, así como ante las asociaciones de consumidores, los políticos locales y la empresa, es una poderosa forma de expresar el descontento. "El comportamiento de consumo individual puede enviar una señal a los fabricantes", dice Arenas.

Donna Fuscaldo es una escritora y editora colaboradora especializada en finanzas personales y salud. Lleva más de dos décadas escribiendo y cubriendo noticias para varias publicaciones nacionales, como The Wall Street Journal, Forbes, Investopedia y HerMoney.