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La explotación financiera y las estafas aumentaron marcadamente desde el inicio de la pandemia

Un informe de AARP revela que los delincuentes se están enfocando en los adultos mayores con más intensidad que nunca.

Tarjeta de crédito con un gancho, que se muestra en un teclado que significa estafa de phishing

GETTY IMAGES

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La explotación financiera de los adultos mayores era un problema grave antes de la pandemia, pero se ha disparado en los últimos años desde que la COVID-19 comenzó a propagarse con rapidez en marzo del 2020. Un nuevo informe de AARP (en inglés) revela que, desde entonces, el índice de explotación financiera ha aumentado más del doble.

Eso incluye un marcado aumento en pérdidas por estafas de romance, con las que los delincuentes robaron más de $547 millones en el 2021, cinco veces más de lo que habían robado en el 2019.

Y es probable que estas cifras no reflejen la cantidad total de incidentes de fraude financiero, que lamentablemente se denuncia poco: solo uno de cada 44 adultos mayores afectados por estas estafas informa a la policía que ha sido víctima de explotación financiera, indica el informe. Y es menos probable que informen a las autoridades si quien los estafó fue alguien conocido y de confianza, algo que sucede con más frecuencia de lo que muchos podrían pensar.


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“Necesitamos que más consumidores denuncien estos delitos para poder cuantificar mejor el alcance y el impacto, pero es igualmente importante que ayudemos a la industria a identificar y detener la explotación financiera antes de que el dinero salga de la cuenta”, dijo Jilenne Gunther, directora nacional de la iniciativa BankSafe, de AARP (en inglés) y autora principal del informe.

Algunos datos sugieren que los familiares y otras personas de confianza roban más dinero que los desconocidos; de hecho, la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (CFPB) estima que los familiares roban más del doble que los desconocidos.

A menudo, las víctimas sienten tanta vergüenza que no presentan una denuncia, y se culpan a sí mismas por la pérdida financiera. Pero “necesitan comprender que cualquiera puede ser víctima de estos delitos”, observa Kathy Stokes, directora de Programas de Prevención de Fraudes en AARP. “No es su culpa”.

El informe, que AARP creó en colaboración con NORC, una organización independiente de investigación y análisis de datos en University of Chicago, examina la evolución de las tácticas de los delincuentes en los últimos años y urge a la industria financiera a aumentar sus esfuerzos para frenarlas.

Otros delitos que también están en aumento:

  • El robo a los usuarios de aplicaciones de pagos entre particulares (P2P), es decir, las aplicaciones para la transferencia electrónica de dinero, tales como Zelle y Venmo, que son cada vez más populares. Las denuncias de fraude con aplicaciones P2P se duplicaron durante la pandemia. Los fondos en estas cuentas no están asegurados por la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC), y si transfieres dinero a la persona equivocada (algo fácil de hacer si tienen un identificador de @nombredeusuario similar al de una persona o entidad legítima), no tienes forma de recuperarlo. Un delincuente podría hacerse pasar por el banco de alguien, por ejemplo, y solicitar un pago a través de una aplicación P2P.
  • Smishing (suplantación de identidad por mensajes de texto). En esta estafa, un delincuente se hace pasar por un negocio legítimo, como un banco, para obtener información personal y cometer fraude o extraer dinero directamente. Los intentos de este tipo de delito aumentaron el 58% en Estados Unidos en el 2021 (mientras tanto, en el Reino Unido aumentaron un asombroso 700% en los primeros seis meses del 2021, en comparación con los seis meses anteriores).

Por qué ha crecido la explotación financiera

Los autores del informe suponen que el crecimiento de la explotación financiera durante la pandemia está relacionado con los siguientes factores:

La evolución de la tecnología y la dependencia de ella. Las personas recurren cada vez más a la tecnología para limitar las transacciones en persona, lo cual ofrece a los delincuentes nuevas vías para el robo. Y como la tecnología evoluciona tan rápido, puede ser difícil para las personas mantenerse al día, lo que las expone a la información errónea y a ser víctimas de estafas.

El aislamiento. Debido a las interacciones menos frecuentes, es posible que los seres queridos no noten señales de abuso financiero. También es posible que una persona se vuelva más dependiente de otros para completar las tareas diarias, incluida la administración de sus finanzas.

La soledad. Una persona mayor que se siente sola a causa del aislamiento o por la muerte de un ser querido por COVID-19 (o por cualquier otra causa) podría ser más receptiva a un delincuente que aparente preocuparse por ella.

Cómo detener a los delincuentes

Las instituciones financieras están en primera línea en la batalla contra la explotación, y en muchos casos utilizan software de detección de fraude, inteligencia artificial y aprendizaje automático para monitorear las cuentas. Y la iniciativa BankSafe, de AARP, ofrece herramientas para ayudar a la industria bancaria a reducir estos delitos, incluido un programa de capacitación en línea que enseña a los empleados a identificar situaciones de explotación.

AARP también alienta a los bancos a ofrecer funciones opcionales que permitan a los clientes identificar a un contacto de confianza, limitar los privilegios que los contactos de confianza tienen sobre las cuentas, restringir la cantidad de dinero que se puede retirar en efectivo y configurar el monitoreo de terceros y las alertas sobre toda actividad sospechosa. Dado que con frecuencia es difícil recuperar el dinero una vez que ha salido de la cuenta, AARP también urge a los bancos a capacitar a sus empleados para demorar transacciones, o rechazarlas en ciertos casos. Otra intervención eficaz es congelar temporalmente las cuentas con actividad sospechosa.

Gunther dice que la educación continuada de los consumidores y mayores esfuerzos por parte de la industria son fundamentales para proteger a las personas de la explotación financiera: “Es hora de que todos redoblemos los esfuerzos para mantenernos —y mantener a nuestros adultos mayores— a salvo”.

Christina Ianzito es la editora de viajes y libros de aarp.org y AARP The Magazine; también edita y escribe artículos sobre salud, entretenimiento y otros temas para aarp.org. Recibió un premio Lowell Thomas del 2020 por sus escritos sobre viajes.