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Refinanciar antes de la jubilación

Algunas buenas razones para hacer lo que todos te dicen que no hagas.

Pareja mayor haciendo cuentas frente a una computadora portátil en la sala de su casa.

Deepak Sethi/Getty Images

In English | Como dirían los jóvenes, no me etiquetes después de leer esta impopular idea: si te vas a jubilar pronto y piensas permanecer en tu casa al menos cinco años, considera refinanciar tu hipoteca ahora, e incluso convertir un poco del valor líquido de la vivienda en dinero en efectivo.

Sí, ya sé, todos dicen que debes pagar la hipoteca completamente antes de dejar de recibir tus cheques de nómina. Pero en estos momentos —cuando las tasas hipotecarias están a niveles históricamente bajos y los valores de las casas por lo general están altos—, yo argumentaría que lo contrario es verdad.

Si vas a necesitar dinero durante la jubilación, refinanciar tu vivienda podría ser la mejor forma de obtenerlo, dice Bradley Clark, asesor financiero en Andover, Massachusetts.

O si ya tienes suficiente dinero para mantenerte durante la jubilación, puedes utilizar el dinero que obtengas con el refinanciamiento para añadirlo a tus inversiones. Por último, dice él, si eres como la mayoría de las personas y simplemente no sabes si tendrás suficiente dinero, puedes comprar flexibilidad con una hipoteca de costo más bajo que podrás saldar a largo plazo. De ese modo, si en algún momento necesitas tener acceso al dinero invertido en tu vivienda, ya lo tendrás. Y evitarás alternativas más costosas y más estresantes.


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Más razones para hacerlo

Las tasas están increíblemente bajas. Si eres lo suficientemente mayor como para recibir el Bulletin, quizás recuerdes la época de las tasas hipotecarias con dobles dígitos. Pero nunca has visto las tasas a 30 años en los niveles actuales, alrededor del 2.5%. Si aprovechas esa tasa podrías ahorrar dinero, acceder al valor acumulado de la vivienda sin mucho gasto y tal vez hasta generar ganancias sobre ese dinero.

Tu salario lo hace más fácil. Reunir los requisitos para una hipoteca convencional sin un empleo es mucho más difícil que cuando tienes un salario porque, generalmente, los prestamistas prestan más atención a los ingresos que a los ahorros. (Los prestamistas tienen prohibido estimar, basándose en tu edad, qué tan pronto te jubilarás).

El refinanciamiento de hoy cuesta menos que una hipoteca inversa el día de mañana. Digamos que pediste prestado $125,000 por 30 años al 2.5%. Pagarás cerca de $3,600 en costos de cierre y, con el tiempo, tus pagos de intereses anuales promediarán en $1,800. En contraste, una hipoteca inversa por la misma cantidad te costaría aproximadamente $18,000 por adelantado, según la National Reverse Mortgage Lenders Association (Asociación Nacional de Prestamistas de Hipotecas Inversas). También acumularías $5,600 en intereses al año, aunque no tendrías que pagarlos hasta que te mudes de la casa.

Puedes reducir tus costos mensuales. Si simplemente estás pagando un préstamo con tasa más alta o una hipoteca a 15 años y no estás retirando dinero en efectivo, podrías reducir los pagos hipotecarios mensuales a la mitad —o más— al comenzar de cero con un nuevo préstamo a 30 años.

Cómo hacerlo correctamente

La clave para esta estrategia es proteger todo dinero en efectivo que obtengas del refinanciamiento de modo de poder hacer siempre los pagos. Para el asesor financiero David Hultstrom de Woodstock, Georgia, eso significa mantener el dinero en inversiones seguras como bonos o certificados de depósito bancarios.

Con los intereses de ahorros casi en cero actualmente, perderás una pequeña cantidad de dinero en la diferencia entre los intereses que generarás y los intereses hipotecarios que pagarás. Pero un aumento en las tasas mejoraría tu posición, dice Hultstrom, de 53 años, quien recientemente refinanció su casa con un nuevo préstamo a 30 años.

Cuándo no hacerlo

No refinancies si dudas de tu capacidad de hacer los pagos mientras seas dueño de la casa. No refinancies para obtener dinero en efectivo y pagar saldos de tarjetas de crédito o de otras deudas sin garantías. Y no uses dinero para dárselo a tus hijos o para tomar unas vacaciones alrededor del mundo (a menos que ya tengas suficiente dinero guardado para pagar el préstamo total). Los riesgos son grandes: si no administras bien el dinero y le añades a eso un poco de mala suerte, podrías perder tu hogar. Eso es mucho peor que no aprovechar una hipoteca a buen precio.