Cómo practicar ‘clean eating’ a lo Ingrid
Elegir la mejor calidad de ingredientes sin privarse de nada.
El término “clean eating” se ha hecho muy popular en los últimos años. Literalmente, se traduce a “comer limpio”, pero no tiene una definición única.
Para unos, el clean eating significa ser vegano/vegetariano; para otros es hacer la dieta del Keto y excluir los carbohidratos, tomar jugos verdes o sopas o seguir la dieta Paleo. Otros optan por comer comida en temporada, local, orgánica y sin GMOs, además de eliminar alcohol y café.
En fin, hay muchos significados y muchas de las dietas que existen dicen ser parte del movimiento de clean eating.
Para mí, clean eating es comer sano y enfocarme en ingredientes naturales, o como siempre digo, productos que tuvieron mamá o que vinieron de la tierra. Yo no excluyo ningún grupo alimenticio. Todos son vitales para que nuestro cuerpo funcione óptimamente. Mi secreto radica en prestar atención a las porciones.
Creo que todos coincidimos que al hablar de clean eating, queremos eliminar los ingredientes empaquetados, procesados, que contienen preservativos, aditivos, hormonas y antibióticos. La clave está en incorporar productos frescos, vegetales, carbohidratos complejos y grasas buenas en tus comidas. Además, aliento a mis seguidores a que cocinen en casa. Es la única manera para obtener el mejor balance de tu comida y el control de los ingredientes.
Las dietas no me funcionan
A través de los años, he intentado todas las dietas posibles y les confieso que ninguna me ha funcionado a largo plazo. Solo el hecho de saber que no puedo comer algo me hace sentir castigada. Al sentirme privada, me desespero y solo pienso en comer justamente eso que no puedo.
Termino “rompiendo la dieta” lo que me hace sentir que no tengo fuerza de voluntad y psicológicamente me afecta mucho, llevándome a desbocarme y perder el control. Esta ha sido una de las razones por las que el clean eating ha sido mi mejor defensa para mantener una buena relación con la comida.
Me siento bien cuando sé que he elegido la mejor calidad de ingredientes para mi salud y a la vez no me privo de nada. Mi fórmula es combinar el clean eating con el concepto 80/20, que significa comer sano el 80% del tiempo y darse gustos el 20%. Entonces, no veo mis hábitos alimenticios como que sigo una dieta, sino más bien como un estilo de vida.
Si quieres intentar comer limpio, simplemente recuerda los siguientes puntos claves.
- Utiliza los ingredientes en su estado natural, evita lo empaquetado y procesado lo más posible.
- Evita el azúcar y presta atención al azúcar escondido en productos como salsas y aderezos.
- Consume granos enteros y carbohidratos completos.
- Come proteína magra como pescado, pollo sin piel y pavo.
- Cocina en casa lo más posible.
Si crees que estos cambios son muy drásticos, te recomiendo que comiences con pequeños pasos intercalando hábitos saludables.
- Si te encanta la carne roja, disfrútala con menos frecuencia. Limita la porción a 7 onzas.
- Reduce tu consumo de azúcar poco a poco. Utiliza endulzantes bajos en calorías y naturales como la stevia.
- Elimina los jugos de frutas; come la fruta entera para que ingieras menos azúcar, pero más fibra.
- Si vas a consumir huevo, consume un huevo entero más una clara. La yema te ayudará a mantenerte lleno más tiempo.
- Procura consumir vegetales en todas tus comidas. La fibra es vital, además de proveer nutrientes y vitaminas.
- No le tengas miedo a consumir grasas buenas como el aguacate, te mantienen saciado y son buenas para el cuerpo.
- Sustituye la mayonesa por yogur griego.
- Haz tus aderezos para ensaladas en casa; utiliza vinagre y aceite.
A continuación, comparto tres recetas que representan mi interpretación del clean eating. Estos platos combinan todos los grupos alimenticios, son fáciles y deliciosos.
La chef y conductora de televisión, Ingrid Hoffmann, es autora del libro de recetas “Clásicos latinos a lo saludable”, una colaboración con la Asociación Americana de Diabetes.