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Guía de AARP para visitar el Parque Nacional de las Islas Vírgenes

Los estadounidenses que van a este bello paraíso caribeño en St. John no necesitan pasaporte.

Panorámica de Trunk Bay en St. John

Sean Pavone/Alamy Stock Photo

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Con playas idílicas naturales de arena blanca y tortugas marinas, rayas águila y bancos de peces multicolores que desfilan a corta distancia de la costa, el Parque Nacional de las Islas Vírgenes (VINP) es un paraíso en la Tierra, específicamente en St. John, en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, territorios que también incluyen las islas de St. Thomas y St. Croix, más grandes y con más infraestructura. Para el multimillonario Laurance Rockefeller esta pequeña isla de 20 millas cuadradas en el Caribe era tan hermosa que compró casi el 60% de St. John en 1952, y luego donó el terreno al Gobierno federal en 1956 con la condición de que se convirtiera en un parque nacional para que lo puedieran disfrutar muchas generaciones.

Otra persona famosa fascinada con la isla, la estrella de la música country Kenny Chesney, tenía una casa allí durante años, que fue destruida cuando el huracán Irma arrasó la isla en septiembre del 2017. La gran devastación que causó Irma impulsó a Chesney a crear una fundación que recolectó fondos para ayudar a reconstruir la isla y el parque. Con frecuencia canta sobre las delicias de la vida de playa en St. John. De las letras de sus canciones: “Desde esta silla he capturado unos pocos peces y algunas rayas, y he visto botes entrar y salir de Cinnamon Bay... He estado aquí casi un mes, sin hacer nada. Por cierto, ¡es difícil aburrirse cuando disfrutas tanto!”.

Pero St. John y el VINP no ofrecen solo sol, arena y cócteles con ron. “Las personas vienen por las playas y el agua, pero la historia de la isla es tan rica que te perderías mucho si no visitas al menos un sitio histórico”, dice Jenn Manes, propietaria de Explore STJ, una empresa local de excursiones que lleva a los visitantes en recorridos que combinan la playa y la cultura. Hay una cantidad asombrosa de lugares históricos escondidos en el terreno montañoso y selvático del parque: desde antiguos petroglifos tallados en rocas por los pueblos taínos hasta ruinas de plantaciones de caña de azúcar que fueron poderosas en su momento, incluido el sendero Road to Freedom, que se conmemoró recientemente y es un tributo a los esclavos que trabajaron duramente allí.


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Mientras que el parque nacional y St. John se han recuperado bien del huracán Irma y del posterior huracán María que tuvo lugar apenas dos semanas después, los esfuerzos de recuperación continúan. El Caneel Bay Resort, financiado por Rockefeller y ubicado dentro del parque, sufrió daños importantes y todavía está a la espera de una renovación, y muchos senderos continúan despojados de vegetación desde que el huracán derribó los grandes árboles que brindaban sombra. Pero eso no debería detener tus planes de visitar el parque: un manto verde cubre de nuevo las colinas, las aguas en tonos azules vívidos centellean como siempre y el hermoso campamento Cinnamon Bay Beach and Campground ubicado sobre la playa opera nuevamente.

El VINP se puede visitar como una excursión de un día desde St. Thomas (donde hay gran cantidad de opciones de alojamiento a precios más económicos), pero si quieres vivir la mejor experiencia en el parque, planea pasar unos días en St. John para recorrer los senderos del parque, visitar sus lugares históricos y, por supuesto, relajarte en sus playas.

Lo último por la COVID-19

Los visitantes deben presentar prueba de vacunación en el portal de control de viajes de las Islas Vírgenes de EE.UU. Las personas que no estén completamente vacunadas o no hayan recibido ninguna vacuna contra la COVID-19 deberán presentar una prueba con resultado negativo realizada no más de cinco días antes de su llegada. Visita el sitio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC —en inglés—) y los sitios de viajes de las Islas Vírgenes de EE.UU. (en inglés) para consultar las últimas actualizaciones.

Mapa muestra la ubicación del Parque Nacional de las Islas Vírgenes

Getty/AARP

Antecedentes

Ubicación: en la isla de St. John, en las Islas Vírgenes de EE.UU., aproximadamente 1,100 millas al sudeste de Miami, en el mar Caribe

Superficie: 7,250 acres en tierra (más de la mitad de la isla de St. John, de 20 millas cuadradas) y otros 5,650 acres de áreas protegidas lejos de la costa

Puntos de mayor y menor altitud: el monte Bordeaux, a 1,286 pies sobre el nivel del mar; arrecifes de coral protegidos ubicados costa afuera que descienden más de 50 pies bajo el nivel del mar

Principal atracción: playas de arena blanca junto a deslumbrantes aguas azules, tranquilas y cálidas, con abundancia de peces y tortugas marinas

La mejor manera de verlo: recorriéndolo en Jeep o navegando por la costa

Cuándo ir

La mejor época del año para visitar el VINP es entre marzo y junio, cuando hay menos lluvias y las temperaturas son ligeramente más frescas (las máximas llegan a alrededor de 85 °F en vez de superar los 90 °F) y hay menos visitantes. La estación de lluvias de la isla, desde julio hasta octubre, trae consigo altos niveles de humedad y el riesgo de huracanes, pero descartando eventos extremos, las lluvias diarias pasan rápidamente. La temporada alta se extiende desde noviembre hasta febrero, con más visitantes y menos disponibilidad de alojamiento y transporte.

Cómo llegar y cómo desplazarse una vez allí

La mayoría de los visitantes a las Islas Vírgenes de EE.UU. vuelan hasta St. Thomas, un viaje de aproximadamente dos horas y media desde Miami en dirección sudeste. Los ciudadanos de Estados Unidos no necesitan pasaporte para ingresar, solo la licencia de conducir u otro documento de identidad emitido por el Gobierno; no obstante, el pasaporte puede simplificar el proceso de ingreso. Para ir de St. Thomas a St. John, toma el ferri desde Red Hook Harbor, en la costa este de la isla, hasta Cruz Bay, en el lado oeste de St. John. El viaje dura 20 minutos. Los ferris de pasajeros y de automóviles tienen salidas frecuentes.

Al llegar a St. John, busca el centro de visitantes del VINP en Cruz Bay. Allí podrás obtener mapas gratuitos o comprar guías, ver las exhibiciones históricas y naturales y escuchar consejos del oficial de información. Puedes tomar el sendero que empieza detrás del centro para comenzar a explorar el parque con una caminata hasta la hermosa playa Honeymoon Beach, a algo más de una milla por un camino con frecuencia caluroso pero relativamente fácil. 

Opciones para desplazarse

Si te vas a quedar unos días, la mejor manera de recorrer St. John es alquilar un Jeep, ya que los taxis locales pueden tardar mucho en responder y son costosos. Cobran una tarifa fija, por lo general entre $10 y $14 por persona, por lo que una familia de cuatro puede llegar a pagar $80 o más (se suman cargos por maletas y otras tarifas) por un viaje corto de ida y vuelta, y el conductor puede detenerse para recoger a otros pasajeros. Asegúrate de pedir el precio del viaje antes de subir a un taxi. Los Jeep son útiles para recorrer las calles inclinadas y sinuosas de St. John (y las calzadas de acceso a las casas), pero el estacionamiento es escaso, por lo que debes llegar temprano a las playas, a los senderos y a los sitios históricos, y también al centro de la ciudad a la hora de cenar. Y recuerda: en las Islas Vírgenes de EE.UU. el tráfico se desplaza por el lado izquierdo de la calle. Si decides hacer la visita de un día, considera recorrer el parque y la isla con una empresa como STJ Tours. Aprovecharás al máximo el tiempo, ya que obtendrás una visión general personalizada de la isla, aprenderás algo de historia y no tendrás que preocuparte por conducir.

Qué llevar

Lleva mucho protector solar y asegúrate de usarlo cuando navegues o estés en la playa, donde las refrescantes brisas marinas pueden engañarte y hacerte pensar que el sol no es tan fuerte. Pero sí lo es. Las Islas Vírgenes de EE.UU. han prohibido oficialmente los filtros solares que pueden perjudicar los arrecifes, por lo que debes llevar una marca con base de óxido de zinc (a menudo tienen una etiqueta que dice "reef safe" (seguro para arrecifes). También necesitarás repelente de insectos. Los famosos jejenes, unos diminutos insectos nativos, dejan picaduras molestas en la piel desprotegida. Es recomendable usar pantalones largos livianos y camisa a primera hora de la mañana y al atardecer, cuando los insectos están más activos.

El servicio regular de telefonía celular de Estados Unidos funciona bien en la isla, sin cargos adicionales. Pero hay una particularidad: en la costa oriental de St. John, cerca de las Islas Vírgenes Británicas, los teléfonos pueden conectarse a un proveedor europeo, lo que podría ocasionar cargos adicionales.

Alojamiento y restaurantes

En el terreno oficial del parque nacional no hay alojamiento, con la excepción del campamento Cinnamon Bay, que reabrió recientemente luego de tareas de renovación con cuatro nuevos baños compartidos, 31 sitios para acampar (con plataformas de madera para las carpas y bancos para pícnics), 50 “carpas ecológicas” (cabinas prefabricadas de lona con camas y electricidad) con capacidad para dos a cuatro personas, y 40 unidades de cabañas en siete edificios. El Rain Tree Café sirve desayuno y cena, y un camión de comidas en la playa prepara almuerzos. Puedes comprar alimentos básicos y comidas para llevar en la tienda del campamento.

Más allá del campamento, la creación del parque en 1956 dejó muchas parcelas de tierra de propiedad privada dentro de los límites del parque. Muchas de ellas ahora ofrecen alquileres vacacionales: hay casas lujosas con piscina junto a la playa o en la montaña, y también otras más modestas. Apenas saliendo del parque hay más opciones de alquiler, por lo que debes buscar en Airbnb, VRBO y sitios locales para encontrar un lugar y un precio que te resulten apropiados.

Los hoteles y los complejos turísticos típicos son limitados. El principal es el Westin St. John, una amplia propiedad de tiempo compartido con 252 habitaciones cerca de Cruz Bay que ofrece alquileres por noche. Los huéspedes eligen entre estudios y villas de hasta tres dormitorios y disfrutan de una gran variedad de comodidades en el complejo, entre ellas una piscina y una pequeña playa con alquiler de equipos, junto con una parrilla y una tienda con comida para llevar junto a la playa.

La localidad de Cruz Bay es el núcleo de St. John, con unas pocas cuadras de restaurantes, bares y tiendas. Para comer en un lugar con ambiente relajado y familiar, comienza tu día en Cruz Bay Landing con su excelente Crab Cake Bennie, un plato de cangrejo local crocante con un huevo escalfado encima cubierto con una sabrosa salsa holandesa. A la hora de la cena, el restaurante combina música en vivo con un menú en el que se destaca la langosta caribeña. Al otro lado de la isla, en la tranquila bahía de Coral Bay, codéate con los visitantes que llegan en yate y los lugareños amantes de la playa en Skinny Legs, un legendario bar y parrilla donde puedes pedir pescado con papas fritas e intercambiar historias de piratas mientras miras deportes en la televisión.

Ruinas de Annaberg Sugar Mill en el Parque Nacional de las Islas Vírgenes

James Schwabel/Alamy Stock Photo

Cosas que hacer

Ir a la playa: el VINP es merecidamente famoso por sus playas de arena blanca que se extienden a lo largo de tranquilas bahías protegidas en las que abunda la vida marina. Visita la parte norte del parque para ver las mejores playas y mojarte los pies en el agua en las bahías de Hawksnest, Trunk, Cinnamon y Maho, yendo de oeste a este en la carretera North Shore Road desde Cruz Bay. Llega temprano para encontrar un sitio para estacionar y un lugar con algo de sombra en la playa, y luego pasa el día disfrutando del sol y haciendo esnórquel en el mar Caribe.

En Maho Bay, la bahía con más infraestructura, encontrarás una variedad de camiones de comida, puestos que venden recuerdos y pequeños bares frente a la playa. En Trunk Bay, los $5 del ingreso te permiten acceder a la playa y las instalaciones, que incluyen baños, un pequeño bar y un puesto de alquiler de equipos. A poca distancia de la playa, puedes hacer esnórquel y recorrer el sendero submarino Underwater Trail, con placas sumergidas que describen la vida marina de la zona. Más cerca de Cruz Bay dentro del parque, Honeymoon Beach tiene su propio grupo de vendedores y camiones de comida junto a la playa, mientras que la vecina playa Salomon Beach ofrece un escenario más sereno.

El VINP se adentra en el mar para proteger los arrecifes de coral alrededor de la isla, que son sitios espectaculares donde los amantes del esnórquel y del buceo pueden apreciar algunas de las 400 especies de peces que habitan estas aguas. Las tortugas marinas abundan, especialmente en Maho Bay, y apacibles rayas águila se aproximan con frecuencia a la costa. “Es como si te hubieran introducido dentro de un acuario; es espectacular”, dice Laurel Brannick, supervisora de interpretación del parque. “Si vienes al parque y no miras bajo el agua, es como ir al Gran Cañón y no mirar hacia abajo”.

Caminar: recorre los más de 20 senderos del parque para llegar a puestos de observación espectaculares, explorar sitios históricos y ver la fauna de la región, incluidas revoloteadoras reinetas amarillas —ave oficial de las Islas Vírgenes de EE.UU.—, lagartijas escurridizas, cangrejos ermitaños sigilosos y hasta burros salvajes que deambulan por el terreno. Como el clima es tan caluroso y húmedo, asegúrate de llevar mucha agua, usar filtro solar y repelente de insectos y ponerte un sombrero para protegerte del sol en los senderos, donde algunas de las secciones son descubiertas. En ocasiones, el grupo sin fines de lucro Friends of Virgin Islands National Park organiza caminatas, si el tiempo lo permite (en su sitio web también encontrarás mucha información útil para los visitantes).

El VINP ofrece algunos senderos planos que son accesibles para casi todos. El sendero Lind Point Trail, que comienza directamente detrás del centro de visitantes del parque en Cruz Bay, te conduce a lo largo de una milla de recorrido fácil hasta la popular playa Honeymoon Beach. Si estás motivado, continúa ascendiendo hasta el mirador Lind Point Overlook para disfrutar de magníficas vistas de Cruz Bay. El Cinnamon Bay Trail, en la parte norte de la isla, comienza con un sendero interpretativo plano con señales, de media milla de longitud, que atraviesa las ruinas de la Cinnamon Bay Plantation (los primeros 500 pies están pavimentados y se pueden recorrer con silla de ruedas). Si asciendes unos pocos cientos de pies desde North Shore Road, deja tu Jeep para recorrer a pie un sendero al borde de la carretera hasta Peace Hill; verás las ruinas de un molino de viento de piedra y admirarás fantásticas vistas del Caribe y las mejores playas del VINP.

Para los aventureros, el sendero emblemático del parque, Reef Bay-Petroglyph Trail, sigue un difícil camino que te introduce en la historia y la belleza del lugar. Toma el Reef Bay Trail, de 2.2 millas, que cubre 900 pies de elevación a través de segmentos de espesa jungla y secciones expuestas al sol para descubrir las ruinas de las plantaciones de caña de azúcar y la pintoresca playa en Reef Bay. A mitad de camino por el sendero, toma un desvío de media milla a lo largo del Petroglyph Trail para ver los misteriosos símbolos que los pueblos taínos tallaron en las rocas hace cientos de años.


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Barcos de vela en Cruz Bay, St. John

robertharding/Alamy Stock Photo

Navegar: ya sea que navegues en un bote pequeño, un sólido catamarán o un lujoso yate motorizado, debes experimentar el VINP desde el agua. Es la única manera de llegar a los muchos pequeños cayos, islotes y arrecifes del parque y a las playas remotas. Alquila un bote y haz una expedición de esnórquel, un crucero al atardecer, o simplemente desplázate de una tranquila playa a otra; también puedes sumarte a un grupo de excursión con empresas como Cruz Bay Watersports. O puedes conseguir un alquiler por varios días en Moorings, que tiene una flota de botes motorizados y a vela en St. Thomas. El parque nacional alquila una cantidad limitada de sitios para amarrar botes cerca de las playas populares.

Explorar la historia: no dejes de lado la rica historia que se conserva dentro del VINP. Explora las talladuras en roca de las tribus indígenas taínas en el sendero de los petroglifos (Petroglyph Trail) y los hallazgos arqueológicos en el centro de visitantes. Visita los restos de la colonización danesa, que dejó un conjunto sorprendente de ruinas de sus extensas plantaciones de azúcar; lo más notable son los molinos de viento de piedra que se ven en el parque. Recorre los restos de la plantación Annaberg al norte del VINP, con letreros que cuentan la historia de su molino de viento, la fábrica de azúcar, la destilería y las viviendas. Llega hasta los jardines justo debajo del molino para conocer al paisajista local Charles Jackson, quien da charlas informales sobre la flora del parque la mayoría de los días de semana entre las 10 a.m. y las 2 p.m., y hasta entrega muestras de su caña de azúcar fresca y dulce y del mango que se cultiva allí.

Una parte dolorosa del pasado de St. John se relaciona con generaciones de mano de obra esclava que despejaron las tierras y trabajaron en las plantaciones de caña de azúcar, y con la brutal opresión y los intentos de rebelión de estos esclavos negros. Puedes contemplar esta historia en los restos de los humildes cuartos de esclavos en Annaberg, y también colina abajo, en la costa de la próxima bahía Leinster Bay, a lo largo del sendero Road to Freedom, recientemente certificado, que forma parte del conjunto nacional de sitios del ferrocarril subterráneo. Algunos esclavos que intentaban escapar a las tentadoramente próximas Islas Vírgenes Británicas, donde la esclavitud se había abolido 12 años antes que en las entonces Islas Vírgenes Danesas, usaron este sendero para embarcarse en botes robados o comenzar a nadar la distancia de 1.2 millas que los separaba de las costas británicas. Sube por el sendero hasta la cima de la colina para visitar los restos de una amenazante caseta de vigilancia, un fuerte recordatorio de esos tiempos turbulentos.

Más allá del parque

El East End de St. John, la zona al este justo después de los límites del parque, es el lugar donde puedes escaparte de las multitudes y alquilar motos acuáticas y otras embarcaciones motorizadas que no están permitidas en las playas del parque. Prueba los kayaks con piso transparente y los escúteres acuáticos motorizados para explorar las aguas claras de Saltwell Beach en la bahía Hansen Bay, donde una familia local ofrece lugar para estacionar ($5), un pequeño bar de refrigerios y un puesto de recuerdos.

Bill Fink es un redactor de viajes galardonado que ha cubierto viajes culturales para Lonely Planet, Frommer's, el San Francisco Chronicle y muchos otros medios.