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Boston: la ruta revolucionaria

Qué tal un viaje para sumergirse en la historia del país con tu familia.

Ciudad de Boston en el horizonte

iStock

In English | “¡Hurra!” gritamos todos, tirando cajas de té por la borda en el Puerto de Boston, incitados por un actor vestido con atuendo colonial del siglo XVIII. Ahora que nos acercamos a una temporada de elecciones que te hace gritar “hurra” (o quizás no), decidí sumergir a mis hijos de edad escolar en un poco de la historia de Estados Unidos al llevarlos a la ciudad en el corazón del fervor revolucionario que dio a luz a este país que llamamos Estados Unidos

Así que abordamos réplicas del Beaver y el Eleanor; las naves rebeldes que invadieron en la noche del 16 de diciembre de 1773, en protesta por el insufrible impuesto de Gran Bretaña sobre su té. Descargaban unos 342 baúles de té en el puerto.

No nos importó que el té que tirábamos al mar era en realidad tan solo cajas vacías amarradas del costado del barco para que pudieran halarse y ser arrojadas nuevamente por la borda. “¡Esta noche nos unimos para acabar con la tiranía!”, gritaba nuestro líder, logrando avivar un poco el fuego patriótico en niños y adultos por igual.

Después de una buena noche de sueño posterior al motín del té, abordamos un tramo del Camino de la Libertad, la ruta de 2.5 millas a través de la ciudad que incluye 16 sitios históricos en el corazón de la historia revolucionaria. La ruta serpentea a través del bullicioso centro hasta Charlestown (en inglés) en el Puerto de Boston. 

Nos apuntamos para un recorrido a pie de 90 minutos con la Freedom 
Trail Foundation
(en inglés),  comenzando en el histórico Faneuil Hall y terminando a un poco más de media milla de distancia en Boston Common, el parque público de casi 50 acres donde las tropas británicas tenían sus cuarteles en 1775.

Nuestra guía (“Prudence”, con vestido largo y gorrito) nos llevó al sitio de la Masacre de Boston de 1770 cerca de la Old State House, y a las tumbas de John Hancock y Paul Revere en el Granary Burying Ground. 

Después del almuerzo, retomamos el Camino de la Libertad para ver la iglesia Old North Church (“Una si es por tierra...”) y la casa de Paul Revere en el extremo norte. 

Boston, sin duda, se disfruta mejor a pie —si caminar no es lo tuyo, también hay recorridos diarios en tranvía—, y podrías recorrer el Camino de la Libertad en un día. 

Pero elegimos guardar para otra ocasión el tramo final, en Charlestown; con el USS Constitution y Bunker Hill, el sitio de la batalla de 1775, “¡No disparen hasta que vean el blanco de los ojos!” Pasamos el final de la tarde explorando las tiendas y los expendios de helados en Faneuil Hall. Hay tanta historia aquí que un fin de semana apenas te permite probar las aguas. Regresaré con los niños nuevamente, después de que intente explicarles la política electoral estadounidense.

Consejos de viaje

  • Arranca temprano
  • Reserva una mesa en Union Oyster House, considerado el restaurante más antiguo de Estados Unidos, para que pruebes las sopas de mariscos o “chawdahs”, como pronuncian los bostonianos.
  • Para encontrar ideas o lugares a dónde ir, visita http://www.aarp.org/espanol/turismo/.
  • Compra en línea la guía de Steve Gladstone del Camino de la Libertad

 

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