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La ruta del yoga por Latinoamérica

En estos lugares se combinan planes de meditación, deportes de aventura y paseos por la naturaleza.

  • Mark Boster/Los Angeles Times/Getty Images

    Dónde comenzar

    El yoga conquista cada vez más rincones del mundo. En Latinoamérica, en particular, existen ciudades, pueblos y lugares naturales y poco conocidos que abren sus puertas a aquellos viajeros que buscan unos días dedicados a la calma, la relajación y la conexión interior. Nuestra búsqueda reveló 11 mecas latinoamericanas para el yoga.

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  • Marc Adamus/Aurora Photos

    Tulum, México

    En los años 90, Tulum era considerado un paraíso para quienes disfrutaban pasar la noche en hamaca, al amparo de la naturaleza, en medio de las ruinas mayas y con la mejor vista a las estrellas. El Tulum de hoy conserva este temperamento, pero cuenta con complejos ecológicos para quienes prefieren las comodidades y buscan un componente espiritual. Esta playa caribeña es la meca de los retiros de yoga, que se suman a las terapias naturales como el reiki, y la sanación con cuarzos. Lo más aconsejable es reservar un paquete.

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  • Pat Canova/Getty Images

    Cabarete, República Dominicana

    Ideal para quienes buscan integrar planes de relajación con deportes de aventura. En Cabarete se combina el yoga con el surf o el kiteboarding. Esta antigua aldea de pescadores debe su fama a la playa de arena dorada, las brisas suaves y el mar cristalino con olas a la medida de los amantes del surf. No pases de alto una visita a sus templos de meditación con vista al mar, disfruta las comidas con ingredientes de huertas orgánicas y toma clases de cocina saludable. Encontrarás retiros de yoga todo el año.

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  • Justin Sullivan/Getty Images

    San Juan del Sur, Nicaragua

    En este lugar, cada asana, o postura de yoga, se acompasa con el lejano murmullo de los monos y se ambienta en la tranquilidad de la playa del Pacífico. San Juan del Sur cuenta con hermosos hoteles y estudios de yoga en medio de la selva, en los que se tiene la opción de tomar clases privadas o llevar a un grupo para organizar un retiro privado. La ciudad, viva y colorida, es la preferida de quienes, luego de la relajación, desean practicar deportes acuáticos o buscan planes nocturnos y experiencias gourmet.

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  • Lance King/Getty Images

    Cayo Ambergris, Belice

    La segunda barrera de coral más grande del mundo, después de la Gran Barrera de coral de Australia, se encuentra en Cayo Ambergris, al noreste de Belice, cerca de la frontera con México. Su riqueza natural y la poca incidencia del turismo lo convierten en uno de los destinos secretos para los amantes del ecoturismo. Los hoteles, de vista al mar Caribe, ofrecen yoga de restauración, como aerial y hatha; además, reiki y sanación ayurvédica. El clima es ideal para ir cualquier época del año.

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  • Charles Briscoe-Knight/Getty Images

    Copán, Honduras

    Este lugar alberga retiros de yoga de lujo y otros que se caracterizan fuera de lo convencional. La magia de sus hospedajes está en sus pabellones dedicados al yoga y la meditación de donde se puede divisar las ruinas mayas de Copán, un sitio arqueológico de unos 2,000 años de antigüedad. Es más que propicio practicar yoga y meditación en medio de la gran biodiversidad del lugar, mientras observas tucanes, guacamayas, loros y otras especies de coloridas aves de Centroamérica.

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  • Robert Sabo/NY Daily News Archive/Getty Images

    Puerto Viejo, Costa Rica

    El encuentro de la selva tropical con el océano crea este apacible ambiente para relajarse y practicar yoga. Sin importar el idioma, la edad o los conocimientos, esta disciplina parece más sencilla de practicarla acompañada del canto de los pájaros y el aire puro. Puerto Viejo también abre las puertas de sus granjas de cacao, donde se puede manipular el grano y saborear uno de los mejores chocolates de Centroamérica. Puerto Viejo está en la frontera con Panamá, a más de cuatro horas en auto desde San José, la capital.

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  • Mark Boster/Los Angeles Times/Getty Images

    Palomino, Colombia

    A la primera impresión, Palomino parece un desolado pueblo macondiano. Pero basta con caminar unos 500 metros por los caminos que conducen al mar para descubrir posadas, hostales y hasta elegantes cabañas que ofrecen clases diarias o retiros de yoga. El encanto de este lugar, preferido por los extranjeros, está en su ubicación, que une los pies de la Sierra Nevada de Santa Marta con la tranquilidad del río Palomino que lo atraviesa y con la vida natural que le imponen los pescadores e indígenas Kogi.

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  • PaintedWorks/Getty Images

    Valle Sagrado, Perú

    El Valle Sagrado, ubicado a solo hora y media de Cuzco en auto, abarca desde el Pueblo de Pisac hasta Ollantaytambo. En este territorio se concentraron las zonas agrícolas y ganaderas de los Incas, un paisaje netamente andino que hoy conserva algo de esa fertilidad y singular energía a través de las “granjas ecoyoga”, en donde además de practicar la disciplina física y mental que exige el yoga, podrás realizar caminatas por las montañas, tomar talleres de relajación, terapias de sonido y asistir a ceremonias indígenas.

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  • imageBROKER / Alamy Stock Photo

    Valle del Elqui, Chile

    Cuando la ciudad o las playas no son para ti, aparece el Valle del Elqui, conocido por tener uno de los cielos más limpios de Suramérica, y por su energía sanadora. Ofrece un universo de opciones para practicar las distintas modalidades de yoga, tanto para principiantes como para quienes desean profundizar. Cuenta con espacios destinados a la meditación, la enseñanza del budismo y los masajes. De paso, se puede ir a Vicuña, donde nació la poetisa Gabriela Mistral, o conocer las plantas productoras de los vinos Syrah y Carmenére.

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  • National Geographic Creative / Alamy Stock Photo

    Bahía, Brasil

    Los componentes naturales de Bahía, las glamurosas playas desiertas y la selva tropical son propicios para brindar armonía y bienestar. Por eso, allí es donde más se practica el yoga ashtanga, que busca controlar la mente del individuo y que se integre con el universo por medio de la respiración. También existen hoteles y estudios que ofrecen retiros de yoga y meditación, terapia de chacras y masajes holísticos. Al terminar la terapia espiritual, es aconsejable visitar Pelourinho, el hermoso casco antiguo de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad.

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  • Peter Essick/Getty Images

    Vilcabamba, Ecuador

    Aquí llegan personas de todo el mundo en busca de bienestar a través de distintas prácticas espirituales, entre estas el yoga. Sobran las razones: el clima cálido, la alimentación natural, el agua pura de sus ríos y los bajos niveles de contaminación electromagnética. Le han dado el apodo de Valle de la longevidad porque muchos de sus habitantes llegan a vivir más de 100 años. Sus hoteles, construidos con materiales naturales, ofrecen clases gratuitas de distintos tipo de yoga, así como platos de recetas criollas saludables y orgánicas.

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  • Matt Dayka / Stockimo / Alamy Stock Photo
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