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7 consejos para evitar la deshidratación en un viaje

Con electrolitos, un descanso adecuado y abundantes líquidos, se pueden evitar los mareos, la fatiga y la aceleración de la frecuencia cardíaca.

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Getty Images

Hacía muchísimo calor en ese día de verano en Beijing. Yo había llegado un día antes a China, proveniente de Estados Unidos, y ya había escalado la Gran Muralla. Ese día teníamos planeado visitar otros sitios turísticos al aire libre. Pasamos una larga mañana bajo el sol en el Palacio de Verano. En la tarde pensábamos visitar la plaza de Tiananmén —un espacio pavimentado en concreto— y la inmensa Ciudad Prohibida. Al mediodía hacía un calor sofocante, de 95 °F, sin tener en cuenta el calor que emanaba del pavimento.

No me había hidratado mucho desde que llegué, porque el agua del grifo en Beijing no es apta para el consumo. Por eso no sorprende que, después de llegar a la Ciudad Prohibida, empezara a sentir sed. No se permitía llevar botellas de agua a la fortaleza, ni tampoco se vendían bebidas.

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Unos 20 minutos después, me empezó a palpitar el corazón. Me puse pálida y se me secó la boca. Sentí mareos y me hice a un lado para desmayarme en la sombra. Por mis anteriores experiencias con la deshidratación, sabía que mi situación era grave. Le dije al guía turístico que necesitaba ir a un hospital.

En el hospital recibí un diagnóstico de deshidratación grave y golpe de calor. Casi cuatro horas después de que empezara a sentir síntomas, recibí una infusión intravenosa y me dijeron que debía quedarme esa noche en el hospital. A la mañana siguiente, un médico que hablaba inglés me dijo que había presentado un peligroso nivel de deshidratación, que estaba al borde de la insolación y que tenía una deficiencia no solo de agua, sino también de electrolitos, que son minerales esenciales para el funcionamiento del organismo.

Estaban presentes todos los ingredientes de un caso de deshidratación: un largo vuelo, una intensa actividad física después de arribar, un calor brutal y una mala calidad del aire, y un consumo insuficiente de agua.

La deshidratación es un problema ya de por sí frecuente, incluso en la vida diaria. Pero es aún más probable que ocurra durante un viaje.

Los adultos mayores suelen presentar un mayor riesgo de deshidratarse, ya sea por problemas de salud subyacentes o por los efectos diuréticos de algún medicamento que tomen, según afirma el Dr. Kenneth Koncilja, geriatra en Cleveland Clinic, en Ohio. Aun así, nadie —sin importar su edad— es invulnerable. La deshidratación puede suceder en cualquier lugar y en cualquier momento (por ejemplo, los esquiadores pueden deshidratarse a causa de las grandes altitudes y la intensa actividad física). Sin embargo, según el Dr. Paul Takahashi, internista y geriatra en la Clínica Mayo, el consumo insuficiente de líquidos, sumado a las temperaturas de verano, crea las condiciones perfectas no solo para la deshidratación, sino también para el agotamiento por calor o la insolación.

Según Koncilja, entre los signos de la deshidratación figuran los siguientes:

  • Mareos
  • Dolor de cabeza
  • Fatiga
  • Calambres musculares
  • Frecuencia cardíaca rápida
  • Presión arterial baja
  • Confusión

Si llegas a presentar cualquiera de estos síntomas, los expertos médicos recomiendan suspender inmediatamente tus actividades y tomar líquidos con electrolitos. Según Takahashi, podría ser necesario ir al hospital para recibir una infusión intravenosa y hacerte análisis de sangre.

La buena noticia es que los viajeros pueden evitar fácilmente la deshidratación si empiezan a hidratarse antes de partir y mantienen un consumo adecuado de líquidos durante todo el viaje.

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Para evitar lo que me acaeció en Beijing, aquí se presentan consejos esenciales de Koncilja; de la Dra. Dana Cohen, coautora de Quench: Beat Fatigue, Drop Weight, and Heal Your Body Through the New Science of Optimum Hydration; y de Bob Bacheler, director gerente de Flying Angels, un servicio de viajes con fines médicos.

1. Hidrátate bien

Aumenta tu consumo de agua, desde una semana antes del viaje, sobre todo si se trata de un viaje de larga distancia, aconseja Bacheler. Sigue tomando líquidos en el vuelo, después de tu llegada y durante todo el viaje.

2. Bebe electrolitos

No solo de agua vive el hombre. Según Koncilja, la cantidad de agua en el cuerpo debe estar en equilibrio con los niveles de electrolitos para que las células, los músculos y los órganos funcionen adecuadamente. Un exceso de agua sin electrolitos —según me dijo el médico que me atendió en China— puede diluir los niveles de minerales en el cuerpo. Por eso es importante alternar entre el agua y líquidos que contienen sal y otros electrolitos. En este sentido funcionan bien Gatorade, el agua de coco y el jugo de pepinillo. Como estos líquidos podrían no estar disponibles en un viaje, incluye en tu maleta un polvo de electrolitos que se disuelve en el agua.

3. Qué hacer en el avión

Por los efectos deshidratantes de los viajes aéreos, la deshidratación puede suceder incluso antes de aterrizar. Los niveles de humedad en las cabinas de los aviones son muy bajos. Para contrarrestar las condiciones secas, se aconseja generalmente tomar 8 onzas de agua por hora (y alternar entre el agua y líquidos con electrolitos). Koncilja aconseja, además, no consumir durante el vuelo sustancias diuréticas como el café y el alcohol.

4. Descansa después de llegar

No te esfuerces demasiado durante las primeras 24 horas después de arribar. No planifiques ninguna actividad extenuante para el primer día, o los primeros dos días, después de un viaje largo.

5. Come alimentos que contengan agua

A la hora de comer refrigerios, opta por los que contengan mucho líquido. Cohen recomienda consumir abundantes frutas y verduras. Además, ella recomienda llevar en el viaje semillas de chía, las cuales pueden absorber hasta 30 veces su propio peso en agua y, así, ayudar a regular los niveles de líquidos en el cuerpo.

6. Consume alimentos con electrolitos

Koncilja recomienda comer refrigerios que contengan electrolitos como potasio, magnesio y calcio. Las bananas, los aguacates, los albaricoques secos, la espinaca y el yogur natural son buenas opciones en este sentido.

spinner image Una mujer come sandía
Getty Images

7. Repón tus reservas

Lleva agua y electrolitos en todo momento. Lleva una botella rellenable e incluye en tu maleta unas tabletas de electrolitos o productos de rehidratación oral.

Koncilja recomienda consultar con un médico antes de emprender un viaje largo, para evaluar los problemas de salud que pudieran agravar la deshidratación. Considera comprar un seguro de viaje, el cual te brindará cobertura en caso de que sufras un caso grave de deshidratación.

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