Skip to content

Guías para el cuidado de una persona mayor: aprovecha estos recursos e información.

 

La ingeniera de la NASA Diana Trujillo es fuera de este mundo

¡Qué inspiración!

Diana Trujillo sonríe

Michael Lewis

In English | Cuando crecía en Cali, Colombia, en la década de los 80, la vida de Diana Trujillo estaba llena de caos e incertidumbre. La violencia destruía su país; las drogas, la pobreza y la violencia infectaban su vecindario. Solo ir a la escuela requería lecciones para reconocer disparos y evitar un secuestro, y sus padres le enseñaron a conducir cuando tenía 12 años, en caso de que "tuviera que subirse en un auto y escapar rápidamente". Además de todo esto, la relación entre sus padres se estaba deteriorando.

El día después de graduarse de la escuela secundaria, Trujillo, la mayor de tres, inmigró sola a Estados Unidos. Tenía 17 años y —en ese entonces en Miami— no hablaba inglés y tenía $300 en su bolsillo. Su sueño: trabajar para la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).

"Cuando era niña, todo era caótico a mi alrededor", recuerda, "así que miraba al espacio como un escape. El espacio parecía tan tranquilo. Conocía el logo de la NASA, y sabía que todos los que trabajaban ahí eran muy inteligentes. Quería ser inteligente, lograr grandes cosas y aprender sobre el espacio. El espacio era mi sueño improbable, mi estrategia de salida".


Recibe contenido similar, suscríbete a nuestro Boletín


Trujillo trabajó como ama de llaves mientras tomaba clases de inglés como segundo idioma. Asistió a un centro educativo comunitario y luego obtuvo un título universitario de cuatro años en ingeniería aeroespacial de University of Maryland. En el 2008, empezó a trabajar en el Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA en misiones espaciales robóticas y humanas. (Uno de los logros en que participó: desarrollar una herramienta que remueve el polvo rojo de la superficie de Marte para permitir que el vehículo explorador Curiosity recolecte muestras planetarias).

Hoy, la latina pionera de 36 años y madre de dos —tiene un bebé y un niño de 3 años con su esposo, que también trabaja en la industria aeroespacial— es la directora de la actividad del sistema para obtener muestras de la superficie, para la ciencia de brazos robóticos en la misión de Marte del 2020. Cuando no está haciendo oír su voz en cuanto a aumentar las oportunidades en los campos de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) para las niñas, o yendo en viajes imaginarios con sus hijos a Júpiter en "cohetes" hechos de cajas de empaque que originalmente estaban llenas de pañales, su trabajo es "tratar de encontrar vida en la superficie de Marte. Tengo el honor de intentar contestar la pregunta. '¿Estamos solos? ¿Existe vida en el espacio?'"

Conversó con The Girlfriend (en inglés) desde la ciudad donde vive, Los Ángeles, sobre su afición por el espacio.

¿Quién te inspira?

Mi cubículo en el trabajo está decorado con fotos de mi familia... ¡y Serena Williams! Creo que entiendo por lo que ha pasado, cuánto ha luchado para llegar a la cima. Ella vino de Compton; no tenía nada. Todos en el mundo del tenis le decían, '¿Qué haces aquí? No perteneces aquí'. En mi caso, era una chica latina, sin educación, sin familia, no hablaba inglés, y llegue a Estados Unidos queriendo alcanzar uno de los trabajos más interesantes de todos los tiempos. En general, me encanta ver las historias de los atletas. Están luchando por o en contra de algo constantemente, demostrando su valor y qué tan lejos pueden llegar. Me gusta el anuncio de Nike que dice, 'No preguntes si tus sueños son locos. Pregunta si son lo suficientemente locos'.

Entre el trabajo y la familia, ¿tienes tiempo para compartir con amigas?

Conocí a mi amiga Tiffany durante una pasantía en la NASA en el 2006; ella fue mi dama de honor cuando me casé, y yo fui la de ella. Durante nuestra pasantía, éramos las únicas dos personas que no eran blancas —ella es afroamericana, yo soy latina—, así que teníamos esa atracción gravitacional para andar juntas, y nos hicimos amigas más cercanas porque [sabíamos cómo se siente] experimentar cosas de manera diferente, sentirnos un poco fuera de lugar.

Vivimos en costas opuestas, por lo que nos encontramos dos o tres veces al año. A las dos nos encanta conducir, entonces nos gusta viajar a lugares donde tenemos que conducir por un rato y escuchamos nuestras canciones favoritas. Solíamos viajar a algún sitio divertido cada 4 de Julio —Isla Catalina, el Parque Nacional Yellowstone—, pero en el día de su boda, su esposo me dijo que él reclamaría ese día festivo porque le fascina. Le encanta cocinar a la parrilla. Se lo permití porque era el día de su boda.

Cada septiembre, Tiffany y yo vamos a una conferencia de la iglesia para mujeres, donde las mujeres intercambian consejos sobre la vida, el matrimonio, el control del estrés. Se trata de ser vulnerables y apoyarnos unas a otras.

En la ciudad donde vivo, me gusta reunirme con mis amigas que tienen niños. Muchas de nosotras tuvimos bebés a la misma vez, así que nuestros niños juegan juntos mientras tomamos un té y vamos de paseo.

¿Qué consejo te gustaría darles a otras mujeres?

Usualmente pensamos que tenemos que simplificar nuestras vidas para hacer un cambio —necesitamos un trabajo más fácil porque tenemos muchos hijos, o tenemos que limitar nuestras horas en casa porque tenemos un empleo difícil—. Nos juzgamos a nosotras mismas constantemente, sentimos que no somos suficiente, en especial cuando tenemos 30 y 40 años. Tuve que dejar de hacer eso y solo decir, 'Al diablo con eso. Me cansé'. No voy a continuar con los sentimientos de culpa —no soy lo suficientemente bonita o delgada—. La verdad es que hago mi trabajo bien porque soy mujer. Soy capaz de ver cosas que los demás no ven. Esa es tu labor como mamá, preguntar '¿Dónde están los niños? ¿Están bien? ¿Comieron?'. [Manejar] el desorden nos hace buenos en nuestro trabajo. No tenemos que elegir, podemos tenerlo todo siempre y cuando nos aceptemos a nosotros mismos.

Una vez trabajaste como entrenadora de gravedad cero en un vuelo comercial parabólico en Las Vegas (conocido como "The Vomit Comet"), donde los civiles podían experimentar la ingravidez. ¿Cómo se siente?

Es una sensación muy extraña; una combinación de saltar en paracaídas, bucear y brincar. Te mueves muy rápido porque no hay fricción. Lo que más me gusta hacer es algo que llamo "el hombre araña"; pongo los pies en el techo y solo cuelgo del aire, invertida, de pie en el techo del avión. Me gusta llevar el pelo suelto para que se mueva por todos lados.

 

Sigue a Trujillo en Twitter @FromCaliToMars

Sigue a la misión del explorador de Marte, Curiosity, en Facebook www.facebook.com/MarsCuriosity

 

¿Qué opinas?

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.

LEE ESTE ARTÍCULO