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Antes de enviarlo, asegúrate de cubrir estos aspectos.

Persona leyendo su curriculum

Istock

Una renovación del currículo puede contribuir a que te destaques de entre otros postulantes en el proceso de selección.

In English | Un buen currículo es la clave de cualquier búsqueda laboral exitosa. Si bien cualquier asesoramiento en la materia, incluido el mío, indica que un perfil de LinkedIn es crucial para ser advertido durante tu búsqueda, de ninguna manera reemplaza un currículo tradicional.

Pero cuantos más años tengas, más difícil puede resultar confeccionar un currículo que no solo sea conciso, sino que también permita apreciar con certeza y justicia tus años de experiencia.

Te enseñamos siete maneras en las que buscadores de empleo con experiencia pueden hacer que sus currículos susciten interés.

1. Utiliza un formato sencillo

No te excedas de las dos páginas, aconseja la orientadora profesional Phyllis Mufson. Lo que se exceda de ese límite probablemente no será leído. “En ciertas circunstancias, podría extenderse a tres páginas, pero haz tu currículo lo suficientemente extenso como para destacar tus capacidades y cualificación”.

Un currículo se lee en menos de cinco minutos antes de que se decida si un candidato avanza a la siguiente etapa del proceso de selección, según una encuesta llevada a cabo en el 2014 por la Society for Human Resource Management (SHRM, Sociedad para la Administración de Recursos Humanos), titulada “Résumés, Cover Letters and Interviews Survey”.

Elige una fuente tradicional como, por ejemplo, Times New Roman, Calibri o Arial. En cuanto al tamaño de la fuente, mantenlo entre 10 y 12 puntos, y usa tinta negra sobre papel blanco para el cuerpo del currículo. Tu nombre, no obstante, podría estar en 15 puntos, todo en mayúsculas; tu información de contacto y los títulos de sección podrían estar en 12 puntos.

Mantén la consistencia en el formato. Usa la negrita, la cursiva y el subrayado con moderación.

Prepara el documento en un formato Microsoft Word sencillo que pueda ser visto fácilmente en la mayoría de las computadoras, sugiere Mufson. También usarás esta versión para realizar impresiones o para subirlo o cargarlo en formularios de solicitud de empleo en línea.

Pon tu información de contacto al principio del currículo: nombre, dirección de correo electrónico, número telefónico (sólo uno), dirección o URL personalizada de tu perfil LinkedIn, y sitio web, si es que tienes uno. Omite tu domicilio.

Tal vez necesites una nueva dirección de correo electrónico. El hecho de usar una dirección AOL, Hotmail o Yahoo en un currículo podría hacer que alguien se abstuviera de concretar una entrevista, sostiene Mindy Thomas, orientadora para el desarrollo profesional y redactora de currículos. “Sí, hay discriminación en relación con el nombre del dominio del proveedor de correo electrónico que uses. Indica que no estás actualizado y que no sabes de tecnología”.

Utiliza una dirección de correo electrónico que contenga tu nombre completo, como, por ejemplo johnsmith@gmail.com, o una que incluya tu propio nombre de dominio, como kerry@kerryhannon.com. Puedes obtener una dirección de correo electrónico de Gmail ingresando al sitio de Google.

Debajo de tu información de contacto, coloca el cargo o puesto específico para el que te postulas: por ejemplo, escribe “Objetivo: [cargo o puesto laboral]”.

2. Selecciona tu experiencia profesional

Lo que los empleadores quieren ver son tus últimos 10 a 15 años de experiencia. “Piensa como si estuvieras escribiendo un aviso publicitario, no un obituario”, sugiere Susan Whitcomb, autora de Résumé Magic: Trade Secrets of a Professional Résumé Writer (La magia del currículo: secretos comerciales de una redactora de currículos profesional). “Nadie quiere, ni necesita, leer cada uno de los empleos que tuviste a lo largo de cuatro o cinco décadas de carrera”.

Empaqueta tus primeras experiencias laborales en “un agradable y prolijo párrafo al final de la sección “Experiencia” de tu currículo y omite las fechas”, aconseja. Y sólo utiliza los antecedentes laborales que sean relevantes para el puesto para el que te estás postulando ahora.

Whitcomb ofrece el siguiente ejemplo: “Experiencia previa (Desarrollo comercial, desarrollo empresarial y tecnología): Durante mi trabajo en Ecolabs fui escalando posiciones, desempeñándome en las áreas de Desarrollo Empresarial Alimentario y Desarrollo Industrial Comercial; Investigación Aplicada y Desarrollo Comercial para Materiales de Alto Rendimiento; e Investigación y Desarrollo Aplicados. Al egresar de la UCLA fui contratado como investigador químico por Shell Oil”.

3. Cuidado con los vacíos

No dejes vacíos en tu historial laboral. Lo mejor es cubrir los períodos entre empleos sucesivos con alguna buena experiencia, como, por ejemplo, indicando que dedicaste ese tiempo a viajar, a realizar servicio comunitario, sumar algún título o realizar otros estudios.

Si estuviste fuera de la fuerza laboral debido a tus responsabilidades como cuidador, también puedes promocionar ese hecho. Estabas desarrollando destrezas: sin duda fuiste “director de proyecto” al supervisar a un equipo de cuidadores, desde enfermeros a médicos y fisioterapeutas. Fuiste “investigador” al rastrear a los mejores médicos y la mejor atención. Hasta puedes haber sido “administrador financiero” a cargo del pago de facturas y de realizar reclamaciones a compañías de seguro.

Utiliza verbos de acción fuertes para describir tu experiencia y habilidades como cuidador: dirigí, permití, facilité, contraté, supervisé, controlé, coordiné, ejecuté, organicé, planifiqué, implementé, encabecé, exploré, negocié, logré y resolví.

4. Cuenta tu historia

Di, por ejemplo, que lograste incrementar las ventas en un 25% o que completaste un trabajo asignado cuatro meses antes de lo previsto. Quienes se dedican profesionalmente a la redacción de currículos se refieren a esto como el método CAR (sigla de “challenge, action and result”), lo que implica argumentar tus logros profesionales en términos de “reto, acción y resultado”.

Habla sobre un problema o reto que hayas enfrentado, lo que hiciste para resolverlo y el resultado específico y tangible de tu esfuerzo. No seas demasiado formal en tu redacción. Aquí es donde puedes demostrar un poco de personalidad y permitir que quienes lean tu currículo perciban tu voz y el orgullo por tus logros. “Incluye todo dato que permita cuantificar tu productividad y cualquier cosa que te haga ver como una estrella, como el haber superado estándares nacionales o corporativos, más tus premios”, dice Thomas.

Lo más importante: asegúrate de que lo que cuentes mediante el método CAR sea relevante para el cargo o puesto para el que te estés postulando.

La forma en que presentes tus antecedentes laborales importa. Comienza con tu empleo más reciente. Pon el nombre completo de la compañía para la que trabajaste, a qué se dedica la empresa, desde y hasta cuándo trabajaste allí —mes y año—. Luego, lista mediante viñetas los cargos que desempeñaste, seguidos de la argumentación de tus logros en términos CAR.

5. Dale un toque de sabor

“Incluye una sección ‘Estudios y capacitación’”, propone Mufson. “Al agregar cursos de capacitación, estudios y credenciales recientes, destacas tu compromiso con el desarrollo profesional y muestras que estás al día con las últimas tendencias de la industria y gerenciales”.

Intereses, pasatiempos, actividades y membresías profesionales también pueden ayudar a que seas advertido o hasta revelar que te mantienes físicamente activo. Ese puede ser una manera de bloquear sutilmente en un empleador la idea de que los trabajadores adultos mayores no tienen la resistencia necesaria para desempeñar el cargo vacante. Hasta podría proporcionar una conexión con quien esté leyendo tu currículo, si él o ella comparten una pasión similar.

Incluye cualquier actividad o trabajo voluntario que pueda ser visto como destreza gerencial. El estar a cargo de una gala para recaudar fondos con fines benéficos, por ejemplo, se traduce en talento para las ventas y el marketing. El integrar una junta directiva demuestra capacidad de liderazgo. “Incluye estos trabajos en la sección ‘Experiencia profesional’ de tu currículo”, aconseja Thomas. “En lo que se refiere a tus destrezas, no es necesario distinguir en el currículo los trabajos remunerados de los no remunerados que hayas realizado”. Asimismo, si trabajas en una empresa familiar, nunca digas que se trata de un negocio familiar, agrega.

6. Ten en cuenta los sistemas de selección automatizados

Si estás enviando tu currículo a un portal de internet, no incorpores gráficos o imágenes que el sistema no podrá leer.

Pon los nombres de tus empleadores primero, luego las fechas en que trabajaste con cada uno. Cuando los sistemas de seguimiento detectan la fecha antes del empleador, pueden rechazar los currículos.

Usa un formato .doc o .txt al subir tu currículo. Estos programas a menudo confunden los documentos .pdf con imágenes grandes.

Distribuye a lo largo de tu currículo palabras y frases clave exclusivas que aparezcan en las descripciones de los empleos a los que te postulas. Si la computadora de un empleador analiza tu currículo y no encuentra las palabras o frases que está programado para buscar, terminarás en el agujero negro de las postulaciones descartadas. Por ejemplo, si el cargo exige a alguien que haya “manejado” un equipo, no uses el término “dirigido”.

7. Considera contratar a un profesional para que te ayude

Es difícil presumir de uno mismo. “Los boomers pasan infinidad de horas tratando de perfeccionar su versión y aun así no logran ser advertidos por ningún reclutador”, señala Thomas. “Si ese es verdaderamente el caso y no estás recibiendo ninguna respuesta, contrata a un redactor de currículos certificado para que redacte el tuyo”. Las tarifas van de $300 a $1,500 o más. Podrás deducir el costo de preparación y envío de tu currículo de tus impuestos federales.

Puedes encontrar redactores de currículos certificados a través de Career Directors International o de la National Résumé Writers Association. Además, consejeros, orientadores y consultores profesionales podrán ayudarte a redactar tu currículo, como así también ayudarte a perfeccionar tus habilidades y estrategias para buscar empleo. Si eres graduado de alguna universidad, consulta con tu centro universitario para ver si ofrece servicios de redacción de currículos gratis.

Por último, aunque no por ello menos importante, haz revisar tu currículo. Pídele a alguien de tu confianza que lo vuelva a revisar. También recomiendo leerlo en voz alta. Para mí, esa es la mejor manera de detectar palabras faltantes y errores gramaticales.

Kerry Hannon, experta de AARP en empleos, se especializa en segundas carreras y es autora galardonada. Su obra incluye What's Next? Finding Your Passion and Your Dream Job in Your Forties, Fifties and Beyond (¿Qué viene después? Cómo encontrar tu pasión y el empleo de tus sueños a los cuarenta, a los cincuenta o más tarde) y Great Jobs for Everyone 50+: Finding Work That Keeps You Happy and Healthy … and Pays the Bills (Excelentes empleos para las personas de 50 años o más: Cómo encontrar un trabajo que te mantenga contento y saludable... y capaz de pagar las cuentas). Síguela en Twitter en @kerryhannon.

Señales de alerta en un currículo

Elimina lo siguiente de tu currículo, ahora mismo:

  • La sección “Objetivo de carrera”. (A los empleadores no les importan tus objetivos, sino los suyos).
  • Fechas de egreso de la universidad o escuela secundaria.
  • Empleos que duraron menos de seis meses. (Esta puede ser una buena manera de acortar un currículo complejo).
  • Destrezas técnicas desactualizadas.
  • Demasiados datos personales.
  • “Referencias disponibles a pedido”. (Si avanzas en el proceso de selección, te las pedirán).

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