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Es el momento de reevaluar tu cobertura de Medicare: Revisa esta guía sobre el período de inscripción abierta.

 

6 pruebas de salud que debes probar de regreso a la normalidad

Dedica tiempo a evaluar el daño causado por la pandemia.

Una persona se pesa en una balanza

RICK ELKINS/GETTY IMAGES

In English | El año transcurrido entre marzo del 2020 y marzo del 2021 fue distinto a todos los demás años en la historia reciente. La mayoría de nosotros experimentamos —aunque no necesariamente en este orden— altos niveles de estrés prolongado, interrupciones de nuestra rutina, acceso restringido (o excesivo) a seres queridos, aumento de peso, pérdida muscular, trastornos del sueño e interrupción de las consultas médicas periódicas. Tu cuerpo tuvo un año muy duro.

Con suerte, ya llega el tiempo de más personas vacunadas contra la COVID-19, clima más cálido y menos restricciones en el estilo de vida. Por eso, este es el momento perfecto para evaluar cómo estamos. El siguiente grupo de autoevaluaciones para el cuerpo y la mente de cincuenta y tantos años ofrecerá pistas sobre áreas ocultas (y quizás algunas muy obvias) en las que necesitas reparar los daños. ¿La parte fácil? Puedes hacer estas autoevaluaciones sin salir de casa. Aunque eso no es nada nuevo, ¿verdad?

Lista de verificación sobre la salud posterior a la pandemia

Ilustración de un portapapeles con una lista de verificación de salud y un bolígrafo.

GETTY IMAGES

Primer paso: Evalúa tu peso

¿Es de sorprender que hayamos aumentado de peso durante la pandemia? No teníamos otros lugares donde estar, excepto en nuestras cocinas y sofás. El resultado: en un estudio de 7,753 personas en octubre del 2020 (en inglés) se halló que el 27.5% habían aumentado de peso recientemente, pero quienes ya eran obesos tuvieron índices todavía más altos (33.4%).

Para evaluar los daños, hazte algunas preguntas reveladoras.

Las preguntas clave

¿Aumenté más de unas pocas libras?

Si así fue, ¿dónde? ¿En el abdomen? ¿En la cadera? ¿En ambas partes? Un número que sube lentamente en la balanza y la ropa más apretada son indicios, pero no todo el relato. El lugar de tu cuerpo donde se acumularon esas libras adicionales también importa.

Tu peso después de los 70 años

Tener sobrepeso cuando se es mayor de 70 no es necesariamente algo preocupante. Un estudio de 9,200 hombres y mujeres de 70 a 75 años halló que quienes se clasificaron en la categoría de sobrepeso tenían menos probabilidades de morir en los siguientes 10 años que los que tenían un peso "normal". (Pero ese no fue el caso para las personas clasificadas como "obesas"). El problema son las fluctuaciones en el peso. Un estudio del 2018 de más de 63,000 personas de hasta 75 años reveló que mientras más se aumente de peso en edades avanzadas, mayor es el riesgo de morir por cualquier causa, en particular si aumentas más de 20 libras. Por otro lado, los adultos que perdieron 20 libras o más después de cumplir los 70 años también tenían un mayor riesgo, según un análisis de estudios.

¿Dónde he aumentado (o bajado) de peso?

La pérdida de masa muscular relacionada con la edad, conocida como sarcopenia, afecta cómo se distribuye el peso. A medida que perdemos masa muscular en las piernas, el pecho y la espalda, aumentamos de peso en la barriga. Eso ocurre porque los músculos almacenan calorías, en forma de glucógeno. Si tienes menos masa muscular, hay menos espacio de almacenamiento, y esas calorías extra se convierten en grasa abdominal. El 72% de los hombres y el 44% de las mujeres mayores de 65 años son, al menos, moderadamente sarcopénicos, de acuerdo con un estudio (en inglés).

Ponte a prueba: mide la circunferencia de tu cintura o calcula tu índice cintura-cadera.

Primero, mide con una cinta métrica tu zona del abdomen a la altura del ombligo. A pesar de lo que nos han vendido quienes mercadean los jeans, ese de hecho es el lugar donde se encuentra la cintura. (Si no tienes una cinta métrica, usa un pedazo de cordón y luego mide el largo del cordón con una regla). La Asociación Americana del Corazón dice que los hombres con 40 pulgadas (102 cm) o más y las mujeres con 35 pulgadas (88 cm) se consideran obesos, independientemente de su peso corporal.

Ahora, mide tus caderas de la misma forma. Coloca la cinta alrededor de los huesos de las caderas en su punto más ancho. Y haz este cálculo: divide la medida de la cintura por la medida de la cadera. La Organización Mundial de la Salud clasifica 0.9 en los hombres y 0.85 en las mujeres como obesidad.

La obesidad central (en el abdomen) es algo serio: envuelve tu hígado y otros órganos en grasa metabólicamente activa y aumenta la inflamación. Esa es una de las razones por las que la obesidad se vincula a un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes e incluso Alzheimer. En un estudio de adultos mayores, las mujeres con obesidad central eran un 39% más propensas a padecer demencia durante los siguientes 15 años que las mujeres sin obesidad central.

En cuanto al aumento de peso, no uses como excusa que "las personas mayores tienen más dificultad para perder peso". Un estudio realizado en el 2020 en el Reino Unido de dos grupos de personas obesas (en inglés) halló que los adultos mayores de 60 años perdieron una cantidad de peso estadísticamente idéntica a la de las personas menores de 60.

Para abordar tu peso, es hora de examinar tu dieta, en el paso dos.