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6 mitos sobre el sueño desmentidos

Hablamos de las siestas, los ronquidos y hasta de las aplicaciones para monitorear el sueño.

Mujer durmiendo plácidamente

Getty Images

¿Te ocurre con frecuencia que te acuestas a dormir y comienzas a repasar tu larga lista de pendientes? O, peor aún, ¿recuerdas cada instante de algún momento incómodo que tuviste durante el día? No estás solo, cerca de la mitad de los adultos mayores sufre de insomnio. Conforme pasan los años, nuestro cerebro experimenta modificaciones que repercuten en las conexiones entre células nerviosas y las fases del sueño. Debido a estos cambios, a menudo las personas adultas suelen dormir de manera fragmentada y despertarse muy temprano.

Queríamos aclarar algunos mitos relacionados con el sueño y nos comunicamos con el Dr. Michael Scullin, profesor de psicología y neurociencias en Baylor University y experto en trastornos del sueño. A continuación, nos comenta sobre varios mitos.

Mito #1: Conforme envejecemos necesitamos dormir menos.

De acuerdo con los Institutos Nacionales de la Salud, los adultos mayores requieren de 7 a 8 horas de sueño por noche. “La ciencia considera que la necesidad de sueño está preservada, pero que hay dificultad para dormir”, aclara el Dr. Scullin.

Mito #2: Las siestas son beneficiosas.

Este es un tema que genera controversia. Es posible que las siestas sean buenas para muchas otras cosas, pero sin duda pueden interferir con el descanso nocturno. Las encuestas revelan que con el paso de los años tenemos una mayor tendencia a dormir durante el día. De hecho, algunas estadísticas dan a conocer que el 53% de las personas mayores de 75 años hacen siesta por lo menos dos veces a la semana. Si bien algunos estudios muestran que la siesta, especialmente en adultos mayores, ayuda a tener la mente más despejada y un mejor desempeño cognitivo, otros consideran que es reflejo de la falta del sueño reparador en las noches y puede incluso afectar la continuidad del mismo.

Mito #3: La melatonina es la solución para dormir como un bebé.

He escuchado a varias personas, que conociendo la importancia del sueño, toman medicamentos para cumplir con ese requisito. ¿Qué tan saludable es tomar pastillas para dormir cotidianamente? El Dr. Scullin me ofreció una clara explicación: “Son útiles en circunstancias particulares, pero no queremos que tomes medicamentos recetados cada noche para lograr conciliar el sueño”. ¿Y que hay con la famosa melatonina? Al parecer, no es tan milagrosa. “Va a dejar de funcionar después de un tiempo y no quieres ir aumentando y aumentando la dosis porque el cerebro produce su propia melatonina y mientras más la tomes, existe la preocupación de que el cerebro deje de producirla en cantidad suficiente”, explica el galeno.

Mito #4: Quien ronca duerme bien.

Es un viejo mito y no es real. Roncar es un signo de obstrucción de la vía aérea y puede ocasionar períodos de apnea; es decir, ceses momentáneos de la respiración.

Mito #5: Las horas de sueño perdidas se recuperan.

Estudios de neuroimagen revelan que aun durmiendo en exceso en días posteriores a la noche que no se descansó correctamente, el lóbulo frontal, responsable de la memoria y la capacidad de tomar decisiones, no recobra su estado normal.

Mito #6: Las aplicaciones ayudan a monitorear la calidad del sueño.

La realidad es que la única manera de contar con una evaluación certera del sueño es colocando electrodos en el cuero cabelludo, para medir las ondas cerebrales que se generan mientras duermes.

Lo que no es un mito es que hay muchas maneras de lograr conciliar el sueño —sin necesidad de medicamentos— y despertar descansado. El Dr. Scullin realizó en su laboratorio un estudio muy interesante: dividió a 60 personas en dos grupos y les colocó el equipo necesario para monitorear sus sueños. A 30 de ellos le pidió que durante cinco minutos escribieran detalladamente todos sus pendientes para los días venideros. A los otros 30 les dijo que anotaran las tareas que habían realizado a lo largo de ese mismo día. Los resultados fueron contundentes. Los que anotaron los pendientes para los días siguientes lograron conciliar el sueño un promedio de nueve minutos antes que los del grupo que anotó las tareas realizadas. “Encontramos una correlación entre la cantidad que una persona escribió y lo rápido que se quedó dormida”, explicó el científico. Quienes escribieron más y dedicaron los cinco minutos completos para anotar su larga lista de pendientes se durmieron hasta 15 minutos antes que el resto.

Además de anotar todos tus pendientes antes de ir a la cama, podrías tomar en cuenta los siguientes aspectos:

  • Evita el consumo de café o bebidas que contengan cafeína por lo menos seis horas antes de ir a la cama.
  • Procura acostarte y levantarte siempre a la misma hora.
  • Apaga tus aparatos electrónicos 30 minutos antes de dormir.
  • Si después de 20 minutos de estar acostado no logras conciliar el sueño, levántate y realiza una actividad relajante, de preferencia sin luz.
  • Ten una planta en la cabecera de la cama, estudios demuestra que algunas promueven la somnolencia.

Recuerda que dormir es fundamental para tu salud, tu memoria, tu capacidad intelectual y tu buen ánimo, así que dale al sueño el lugar que le corresponde en tu lista de prioridades.

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