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Fondo de inversión respaldado por AARP se destina a la búsqueda de medicamentos innovadores para la demencia

Nuestra contribución de $60 millones fomenta ensayos clínicos nuevos.

Médico mira una tableta

GETTY IMAGES

In English | El neurocientífico Arnon Rosenthal cree que la cura para la enfermedad de Alzheimer podría estar en un medicamento que estimula el sistema inmune del cerebro, lo que retrasaría o detendría el avance de la enfermedad. Y gracias en parte a una inversión de un fondo de capital de riesgo destinado a cambiar la manera en que se trata la demencia, su empresa biotécnica en San Francisco está poniendo a prueba el concepto en ensayos clínicos con humanos.

"Logramos convertir un concepto enteramente académico en medicamentos reales que ahora están a prueba", comentó el científico de 64 años, mientras describía el resultado de la inversión. "Pudimos contratar a un grupo de científicos excepcionales, establecer un equipo clínico, cambiarnos a una instalación más práctica".

El dinero proviene del Dementia Discovery Fund (DDF) (en inglés), un fondo de capital de riesgo de $350 millones dedicado a encontrar medicamentos innovadores para la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia. En junio del año pasado, el Fondo para la salud del cerebro, de AARP, invirtió $60 millones en el DDF para celebrar el 60.º aniversario de la organización sin fines de lucro.

"Desde su fundación, la misión de AARP ha sido mejorar las vidas de los adultos mayores en Estados Unidos, y no hay necesidad más urgente que la de descubrir terapias y tratamientos nuevos para la demencia", dice Scott Frisch, vicepresidente ejecutivo y director de operaciones de AARP.

El DDF —lanzado en el 2015 y creado por el antiguo primer ministro británico, David Cameron— realiza inversiones en empresas cuyo objetivo es descubrir tratamientos innovadores para combatir todos los tipos de demencia. Cerca de 50 millones de personas en todo el mundo sufren de estas enfermedades y hay casi 10 millones de casos nuevos al año.

A pesar de las grandes inversiones, los únicos medicamentos para la demencia disponibles actualmente son parte de un tratamiento temporal para controlar síntomas específicos. Tradicionalmente, los investigadores que se especializan en la demencia se han centrado en dos proteínas que causan placas y ovillos en el cerebro, lo que se cree que daña las células nerviosas. Pero docenas de ensayos clínicos que se han enfocado en esas proteínas no han dado resultados. Es por eso que el DDF está invirtiendo en enfoques alternativos innovadores.

"Intentamos invertir en una de las áreas más difíciles de la ciencia", comenta Angus Grant, director ejecutivo del fondo con sede en Londres. El objetivo del DDF es financiar desarrollos que lleven a, por lo menos, tres medicamentos nuevos para la demencia que muestren suficiente evidencia de su eficacia en ensayos clínicos con participantes humanos.

Nuevos enfoques, nuevas herramientas

Si bien, los tipos de demencia varían, todos son enfermedades cerebrales irreversibles y progresivas que destruyen la memoria y las habilidades de pensamiento, y a la larga, la capacidad de realizar tareas sencillas. Los expertos creen que la mayoría de los casos del Alzheimer se desarrollan a causa de varios factores, como otras enfermedades crónicas. El mayor factor de riesgo es la edad; la mayoría de las personas con demencia a causa de Alzheimer de comienzo tardío tienen 65 años o más.

En Estados Unidos, se estima que 5.8 millones de personas tienen la enfermedad de Alzheimer, el tipo más común de demencia. Se espera que para el 2050 esa cantidad aumente en más del doble hasta alcanzar los 13.8 millones de personas, según la Alzheimer’s Association (en inglés).

Respaldadas por el DDF, las empresas se están centrando en varios tipos de demencia y aislando subgrupos de pacientes con biología y síntomas únicos con la esperanza de desarrollar tratamientos más específicos. Al mismo tiempo, los ingenieros están desarrollando nuevas herramientas de diagnóstico que usan inteligencia computacional y artificial para detectar y medir cambios en la función cerebral en áreas como el habla, la forma de caminar y el comportamiento de la retina.

"Si es posible detectar cambios en el índice de deterioro cognitivo", dice Grant, "esperamos poder detectar la disminución en el índice de deterioro cognitivo en un estudio clínico controlado".

Con un doctorado en anatomía e inmunología, Grant pasó los inicios de su carrera centrado en derrotar el cáncer mediante la inmunoterapia, la cual ahora es mucho más común. Quiere ayudar a que haya un auge de tratamientos para la demencia, así como lo hubo para el cáncer.

Lo mismo busca Rosenthal, cuya empresa, Alector (en inglés), se hizo pública en febrero. La cofundó en el 2013, cuando "había muy poca aceptación de nuevas estrategias de terapia" para combatir la demencia a pesar de docenas de ensayos clínicos fallidos de medicamentos cuyo enfoque eran las proteínas conocidas como amiloides y tau, que causan placas y ovillos en el cerebro.

Alector actualmente tiene tres ensayos clínicos de medicamentos en progreso: dos para el Alzheimer y un tercero para tratar a un grupo específico de pacientes con demencia frontotemporal, trastornos poco comunes que afectan principalmente las partes de enfrente y los lados del cerebro.

Otra compañía que recibe fondos de parte del DDF también está llevando a cabo ensayos clínicos. Cerevance (en inglés), una empresa privada con sede en Boston y en el Reino Unido, está liderando un ensayo de un compuesto oral para la enfermedad de Parkinson. Hasta la fecha, el DDF ha invertido en 18 empresas y proyectos.

El progreso anima a Grant, cuyo padre de 86 años tiene la enfermedad de Parkinson y sufre de demencia. “Naturalmente, estoy optimista de que podremos detectar señales de deterioro cognitivo en una etapa temprana”, comenta. "Y si tenemos éxito a lo largo de los años y desarrollamos medicamentos que los pacientes puedan tomar una vez al día y retrasar la aparición de síntomas, ese será un gran día”. 


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El compromiso de AARP

Quienes apoyan el Dementia Discovery Fund esperan que las empresas a las que ayuda a financiar crezcan y atraigan a otros inversionistas, lo que multiplicará su inversión de impacto social. El fondo ya ha asignado cerca de la mitad de su capital y espera completar sus inversiones para el 2021. Se planifica disolver el fondo en el 2030, cuando se venderán las inversiones restantes y se distribuirán las ganancias entre los socios.

Estos socios de alto perfil incluyen al filántropo Bill Gates, quien anunció su aportación de $50 millones en el 2017, y reveló entonces que su padre de 93 años sufre de la enfermedad de Alzheimer. El Gobierno británico, la Alzheimer´s Research UK, la Asociación de Jugadores de la NFL y siete compañías farmacéuticas importantes (Astex, Biogen, GlaxoSmithKline, Johnson & Johnson, Lilly, Pfizer y Takeda) también han invertido en el fondo.

La inversión de AARP de $60 millones refleja las prioridades de nuestros casi 38 millones de socios, según Frisch. Los adultos mayores de 50 años en Estados Unidos mencionan la salud cerebral como una de sus preocupaciones principales. “Estamos orgullosos de ayudar a liderar el cambio al financiar investigaciones innovadoras que nos permitan descubrir los misterios de la enfermedad de Alzheimer y la demencia”, añadió. 

Sarah Lock, vicepresidenta sénior de AARP para Políticas y Salud Cerebral dijo: “Comprendemos el reto que esto representa, no solo para las personas que sufren de demencia, sino también para sus familias”.

Lock perdió a su padre de 87 años en el 2009, quien sufrió de demencia con cuerpos de Lewy (DCL) y las alucinaciones típicas de la enfermedad. Asimismo, su madre mostró señales de demencia antes de fallecer en el 2014 a los 91 años.

Estas experiencias le dieron a Lock una mejor comprensión de los estragos de la demencia en los pacientes y en sus seres queridos por igual. “Con todas estas mentes brillantes, toda esta buena voluntad, y la pasión de los activistas, es como enviar a alguien a la luna”, dijo. “Es solo cuestión de tiempo”.

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