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Mutaciones de ómicron: lo que debes saber sobre las últimas subvariantes

BA.2, BA.2.12.1 y otras cepas que circulan caen bajo la categoría de ómicron.

Ilustración de una mano enguantada sosteniendo un tubo de ensayo que dice COVID-19 mientras partículas del virus flotan en el aire

RLT IMAGES

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Hemos visto un gran descenso en el número de casos de COVID-19 desde el aumento récord del invierno, pero la variante responsable de ese aumento no ha sido tan rápida en desaparecer. De hecho, ómicron ha dado lugar a una serie de subvariantes —piénsalo como sucursales en el árbol de la familia ómicron— que continúan impulsando nuevas infecciones en Estados Unidos y otras áreas del mundo.

BA.2, a veces llamada “ómicron silenciosa”, es responsable de alrededor del 62% de los nuevos casos de COVID-19 en Estados Unidos, y le sigue su descendiente, BA.2.12.1, con casi el 37% de las nuevas infecciones, según los últimos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Las autoridades de salud mundial también están vigilando las subvariantes BA.4 y BA.5 de ómicron, que se han reportado en Sudáfrica y algunos países en Europa.


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Las subvariantes de ómicron parecen más contagiosas  

No es inusual que las variantes del coronavirus produzcan sublinajes, dice el Dr. Egon Ozer, profesor adjunto en la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern University y director del Center for Pathogens Genomics and Microbial Evolution en el Havey Institute for Global Health. De hecho, la variante delta, que dominó el verano y el otoño del 2021, tuvo varias subvariantes.

La diferencia es que “tendían a coexistir”, dice Ozer sobre las subvariantes que conforman el árbol de la familia de la variante delta. “No parecían estar compitiendo necesariamente entre sí”.

Sin embargo, con ómicron, las últimas subvariantes parecen tener una ventaja sobre la variante madre cuando se trata de transmisibilidad. La subvariante BA.2 superó la cepa ómicron original (también conocida como BA.1) como la dominante después del aumento invernal, lo que básicamente la convirtió en obsoleta. Y BA.2.12.1 “podría tener una ventaja de transmisión de alrededor del 25% sobre la subvariante BA.2”, dijo la directora de los CDC, Rochelle Walensky, en una conferencia de prensa el 26 de abril.

Del mismo modo, funcionarios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijeron en un informe reciente (en inglés) que las subvariantes BA.4 y BA.5 —que están aumentando los casos de COVID-19 en Sudáfrica después de un largo período de calma— parecen ser más contagiosas que la BA.2, aunque algunos expertos sugieren que la disminución de la inmunidad de la ola temprana de ómicron podría contribuir al aumento de las nuevas infecciones.

Es posible que este patrón —en el que cada oleada o aumento súbito es causado por una variante más contagiosa que la última— podría disminuir, pero los expertos no están seguros. “En algún momento, creo que el virus llegará a un punto de inflexión en el que simplemente no podrá declarar ninguna mejora mayor en la transmisibilidad”, dijo en una conferencia de prensa reciente el Dr. David Montefiori, profesor y director del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Vacunas contra el SIDA en Duke University Medical Center. “Es muy difícil determinar cuándo alcanzaremos ese punto, pero estamos viendo que el virus continúa siendo capaz de evolucionar y se vuelve más contagioso”.

Las vacunas y las inoculaciones de refuerzo siguen funcionando contra las nuevas variantes

La buena noticia: las nuevas variantes “no parecen ser más patógenas”, dice Montefiori, lo que significa que no hacen que las personas se enfermen más gravemente. “Y por lo que hemos visto, las vacunas siguen siendo muy eficaces contra todas las variantes”, agregó.

Ómicron es más capaz de escabullirse de algunas de las protecciones que ofrecen las vacunas, por lo que vimos un aumento en las infecciones durante el invierno, incluidas las infecciones posvacunación. Pero las vacunas siguen siendo muy eficaces para prevenir algunos de los peores resultados de la COVID-19. En el pico de la oleada de ómicron, los adultos no vacunados de 65 años o más tenían seis veces más probabilidades de ser hospitalizados con COVID-19 que sus pares vacunados, según los datos de los CDC.

Dicho esto, “es muy importante” recibir un refuerzo contra las subvariantes de ómicron, dice Montefiori. Las investigaciones demuestran que dos dosis de las vacunas de Pfizer o Moderna proporcionaron “protección limitada” contra la enfermedad sintomática causada por una infección de ómicron. Sin embargo, el refuerzo aumentó significativamente esa protección. Los adultos de 50 años o más también pueden recibir una segunda dosis de refuerzo.

Y aunque un grupo pequeño de anticuerpos monoclonales que ayudaron a tratar casos de COVID-19 causados por la variante delta se quedaron impotentes contra ómicron y la variante BA.2, el tratamiento más reciente, una píldora antiviral de Pfizer llamada Paxlovid, todavía ayuda a disminuir la gravedad de la enfermedad, dicen los expertos. También lo hacen las pruebas de detección de coronavirus.

“Afortunadamente, las pruebas no se ven muy afectadas por las variantes. Se basan en múltiples porciones del virus”, dice Montefiori. “Hasta ahora, las pruebas, en su mayoría, siguen siendo muy eficaces con todas estas variantes y subvariantes del virus”.

Se desconoce la situación con variantes futuras

Podría ser el caso de que el linaje ómicron continúe dominando y que las futuras variantes preocupantes queden bajo ómicron, pero no hay garantía.

“Cada tres o cuatro meses, ha surgido una nueva variante que no es la descendiente de la variante que circula en el momento”, dice Ozer. “Ómicron no provino de la variante delta, y la delta no provino de la alfa ni de la gama. Y por eso, queda por ver si hay otras variantes que van a surgir y superarán esta. Creo que el tiempo lo dirá”.


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Tanto Pfizer como Moderna están trabajando en versiones actualizadas de sus vacunas con la esperanza de enfocarse mejor en ómicron y cualquier otra variante futura. Estas vacunas, que actualmente se están probando en ensayos clínicos, podrían estar disponibles tan pronto como en otoño.

Pero los expertos dicen que si no has recibido tu primer refuerzo, no esperes. Según datos federales, menos de la mitad de las personas que reúnen los requisitos para recibir una dosis de refuerzo han recibido una.

“No puedo enfatizar lo importante que realmente es recibir el refuerzo para ómicron”, dice Montefiori. “No hay duda sobre la necesidad de recibir el refuerzo ahora para proteger contra una enfermedad grave y la muerte en caso de una infección por ómicron”. 

Rachel Nania escribe sobre atención médica y políticas de salud para AARP. Anteriormente fue reportera y editora de WTOP Radio en Washington, D.C. Recibió un Premio Gracie y un Premio Regional Edward R. Murrow, y también participó en un programa sobre demencia con la National Press Foundation.