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Navegador de beneficios de salud: Revisa esta guía para veteranos y sus familiares.

 

Últimas actualizaciones sobre el coronavirus

La nueva variante ómicron dispara la cifra de contagios y hospitalizaciones en EE.UU.

Últimos detalles

In English

  • La FDA detiene el uso de dos tratamientos con anticuerpos monoclonales. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) anunció este 24 de enero que las personas con la COVID-19 ya no deberían recibir los tratamientos con anticuerpos monoclonales bamlanivimab y etesevimab (administrados juntos) y Regeneron (casirivimab e imdevimab), que fueron autorizados para tratar la enfermedad en personas de alto riesgo en 2021. Los dos tratamientos no son efectivos contra ómicron, la nueva variante que es la responsable del 99 por ciento de todas las infecciones por coronavirus en los EE. UU., según funcionarios de salud. "En el futuro, si es probable que los pacientes de ciertas regiones geográficas se infecten o se expongan a una variante que sea susceptible a estos tratamientos, es posible que se autorice el uso de estos tratamientos en estas regiones", dijo la FDA en un comunicado. Hay otras terapias disponibles para tratar la COVID-19, incluido el anticuerpo monoclonal sotrovimab y dos nuevas píldoras antivirales de Pfizer y Merck. Estos medicamentos, sin embargo, han escaseado durante la última oleada provodada por ómicron. Remdesivir es el único medicamento aprobado por la FDA para el COVID-19. El medicamento antiviral se puede administrar a personas hospitalizadas con COVID-19 y aquellas en riesgo de ser hospitalizadas.
  • Los adultos mayores no vacunados tienen casi 50 veces más probabilidades de ser hospitalizados que los vacunados. En diciembre, los adultos no vacunados de 65 años o más tenían 49 veces más probabilidades de ser hospitalizados por la COVID-19 que sus pares completamente vacunados, según muestran nuevos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Los adultos no vacunados de 50 a 64 años tenían 44 veces más probabilidades de requerir hospitalización que las personas del mismo grupo de edad que recibieron la vacuna. Mientras tanto, dos estudios federales publicados el 21 de enero muestran cuán cruciales son los refuerzos en la lucha contra la variante omicron altamente contagiosa. Un análisis multiestatal de casi 90 000 hospitalizaciones encontró que los refuerzos de ARNm han tenido una efectividad de alrededor del 90% en la prevención de hospitalizaciones relacionadas con la COVID-19 durante ómicron. Las vacunas de refuerzo también redujeron significativamente la probabilidad de visitas a la sala de emergencias y atención de urgencia relacionadas con COVID-19. Un segundo estudio encontró que las personas totalmente vacunadas y con las vacunas de refuerzo tenían mejor protección contra las variantes delta y ómicron. Aun así, solo el 39 por ciento de los estadounidenses elegibles para refuerzos han recibido uno, según muestran los datos de los CDC.
  • Ya se pueden solicitar las pruebas gratuitas a través del internet. Los estadounidenses pueden solicitar al gobierno federal hasta cuatro pruebas caseras para detectar la COVID-19 por hogar a través del sitio web covidtests.gov. Las pruebas son gratuitas y el envío también, por lo que no se necesita tarjeta de crédito al momento de hacer el pedido. Además de enviar pruebas caseras a los hogares de todo el país, la administración de Biden también anunció sus planes para distribuir mascarillas N95 de alta calidad gratuitas, que según los CDC brindan una mejor protección que las de tela contra el virus que causa la COVID-19. Las mascarillas estarán disponibles en las farmacias y clínicas de salud comunitarias a finales de la semana que viene. Según representantes de la administración de Biden esta iniciativa estará implementada a capacidad a principios de febrero. Ambas iniciativas se llevan a cabo en momentos en que la variante ómicron continúa causando un aumento de casos y hospitalizaciones por la COVID-19. El 17 de enero se reportaron más de 700,000 nuevos casos de COVID-19.
  • Las pruebas en el hogar están cubiertas para los estadounidenses con seguro privado. A partir del 15 de febrero, las aseguradoras privadas cubrirán el costo de las pruebas de la COVID-19 en el hogar.  Las pruebas, que deben ser autorizadas por la Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. (FDA), serán gratuitas por adelantado en tiendas y minoristas en línea o mediante reembolso (así que guarde sus recibos), según la compañía de seguros. Cada persona en el plan puede recibir hasta cuatro pruebas en el hogar cada mes, lo que significa que una familia de cuatro podría recibir hasta 32 kits mensuales sin costo alguno. Medicaid también cubre los kits de prueba en el hogar autorizados por la FDA, pero las personas con Medicare no podrán obtener un reembolso por las pruebas en el hogar; los consumidores cubiertos por Medicare Advantage deben consultar con su plan. Las personas sin seguro y las personas con Medicare podrán recibir pruebas gratuitas por correo del gobierno a través de un formulario de solicitud en línea (se espera que el sitio web esté en funcionamiento a finales de este mes) o visitando centros de salud y clínicas. Las pruebas de COVID ordenadas por los proveedores de atención médica seguirán estando cubiertas sin costo para los beneficiarios de Medicare. Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid tienen más información sobre el plan de pruebas ampliado aquí.
  • Los CDC dicen que los niños de 12 a 17 años deben recibir la dosis de refuerzo de Pfizer contra la COVID-19. Los CDC recomendaron el 5 de enero que los niños de 12 a 15 años deben recibir una vacuna de refuerzo de Pfizer-BioNTech al menos cinco meses después de recibir las dos primeras inyecciones de esa vacuna. La directora de los CDC, Rochelle Walensky, aceptó la recomendación del grupo asesor de la agencia, conocido como Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP). Walensky también aceptó la recomendación del panel asesor de que los jóvenes de 16 y 17 años deberían recibir el refuerzo; El lenguaje anterior decía que los jóvenes de 16 y 17 años "pueden" recibir la tercera dosis. Actualmente, Pfizer es la única vacuna COVID autorizada para personas mayores de 12 años; la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) amplió la autorización de refuerzo de Pfizer para niños de 12 a 15 años a principios de esta semana. Las vacunas de Moderna y Johnson & Johnson están disponibles en los EE. UU. para personas mayores de 18 años. La nueva recomendación llega a medida que los casos de COVID-19 causados ​​por la variante ómicron, altamente contagiosa, se disparan a cifras récord.
  • Los CDC dicen que los receptores de las vacunas de Pfizer y de Moderna deben recibir una dosis de refuerzo a los cinco meses. Las personas que se vacunaron contra la COVID-19 con el producto de Pfizer-BioNTech o con la vacuna de Moderna deben recibir su tercera inyección de refuerzo cinco meses después de la segunda dosis, en lugar de seis meses, según la recomendación de los CDC. La directora de los CDC, Rochelle Walensky, dijo en un comunicado el 4 de enero que la nueva recomendación garantiza que "las personas puedan recibir un refuerzo de protección ante la propagación de la variante ómicron y el aumento de casos en todo el país". Para las personas que recibieron la vacuna Johnson & Johnson, el intervalo entre la primera inyección y el refuerzo es de dos meses. Los CDC también recomiendan que los niños de 5 a 11 años con inmunodeficiencia moderada o grave reciban una tercera dosis del producto de Pfizer —la única vacuna autorizada para este grupo de edad— 28 días después de su segunda inyección.

Lo que necesitas saber sobre el coronavirus.

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¿Cómo puedes contraer la COVID-19?  

COVID-19 es el nombre de la enfermedad causada por un virus, SARS-CoV-2 (el nuevo coronavirus). Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), se propaga de tres maneras principales. Puedes contraer la COVID-19 tras inhalar si estás cerca de una persona infectada que exhala pequeñas gotitas y partículas que contienen el virus. También puedes contagiarte si esas pequeñas gotitas y partículas caen en los ojos, la nariz o la boca (probablemente al toser o estornudar), o si tienes partículas de virus en las manos y luego te tocas los ojos, la nariz o la boca.

¿Quién corre riesgo de contraer COVID-19?

Cualquier persona puede contraer COVID-19, pero algunas corren un mayor riesgo de lo que los expertos llaman “enfermedad grave”, cuando es posible que se requiera hospitalización o cuidados intensivos. Los adultos mayores son más propensos que las personas más jóvenes y saludables a padecer una enfermedad grave a causa de la COVID-19. De hecho, el 95% de las muertes por COVID-19 en Estados Unidos han ocurrido entre personas de 50 años o más, y el riesgo aumenta con la edad.

Los adultos de cualquier edad con una enfermedad subyacente también corren un mayor riesgo de complicaciones por una infección de coronavirus, incluidas las personas con:  

  • Cáncer
  • Enfermedad renal crónica
  • Enfermedades pulmonares crónicas, entre ellas EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), asma (moderada a grave), enfermedad pulmonar intersticial, fibrosis quística e hipertensión pulmonar
  • Demencia u otras enfermedades neurológicas 
  • Diabetes (tipo 1 o tipo 2) 
  • Síndrome de Down
  • Enfermedades cardíacas (como insuficiencia cardíaca, enfermedad de las arterias coronarias, cardiomiopatías o hipertensión)
  • Infección por VIH
  • Estado inmunodeprimido (sistema inmunitario debilitado)
  • Enfermedad hepática
  • Sobrepeso y obesidad (definido como un índice de masa corporal de 25 o más)
  • Embarazo
  • Enfermedad de células falciformes o talasemia
  • Tabaquismo (actual o en el pasado)
  • Trasplante de un órgano sólido o de células madre sanguíneas (incluye trasplantes de médula ósea)
  • Derrame cerebral o enfermedad cerebrovascular, que afecta el flujo sanguíneo al cerebro. 
  • Trastornos por consumo de sustancias (como alcohol, opioides o el trastorno por consumo de cocaína)
  • Tuberculosis.

Infórmate sobre la COVID-19

Vacunas, tratamientos, fraudes y más.

¿Qué puedes hacer para reducir tu riesgo?

Vacúnate. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) aprobó oficialmente una vacuna contra la COVID-19 —una serie de dos inyecciones de Pfizer-BioNTech— y ha emitido autorizaciones de uso de emergencia (EUA) para otras dos vacunas contra la COVID-19 elaboradas por Moderna y por Johnson & Johnson (J&J). Sin embargo, ahora los CDC recomiendan el uso de las vacunas de Pfizer y Moderna por encima del producto de J&J.

Las tres vacunas son seguras y eficaces para prevenir la hospitalización y la muerte a causa de la COVID-19. Los funcionarios de salud alientan a todas las personas de 5 años o más a vacunarse (todavía se están evaluando las vacunas para las poblaciones más jóvenes), incluidas las personas que han tenido COVID-19 en el pasado. Los adultos de 18 años en adelante también pueden recibir vacunas de refuerzo para aumentar su protección contra la COVID-19, especialmente con las consecuencias de la altamente transmisible variante ómicron. Las personas de entre 12 y 17 años que hayan recibido la vacuna de Pfizer también pueden recibir un refuerzo.

Otras maneras de reducir la probabilidad de enfermarse por COVID-19: Usar una mascarilla en espacios cerrados públicos; evitar las multitudes y los espacios mal ventilados; dejar al menos 6 pies entre ti y otras personas que no vivan en tu hogar; y lavarse las manos con frecuencia.

¿Las vacunas tienen efectos secundarios?

Es común experimentar efectos secundarios leves a moderados después de vacunarse, como dolor en el brazo, dolor de cabeza, fatiga, dolor en los músculos y las articulaciones, náuseas, fiebre o escalofríos, pero estas son “señales temporales y normales de que tu cuerpo está creando protección”, dicen los CDC.

Hasta la fecha, no se han detectado efectos secundarios a largo plazo.

Un pequeño número de personas que recibieron la vacuna han experimentado reacciones adversas. Estos eventos graves después de la vacunación contra la COVID-19 “son poco comunes, pero pueden ocurrir”, dicen los CDC. La anafilaxia, una reacción alérgica, ha ocurrido en aproximadamente 2 a 5 personas por millón vacunadas en Estados Unidos. Por eso es posible que te pidan que esperes unos 15 minutos después de la inyección o el refuerzo para darle seguimiento a los síntomas. Los proveedores de vacunas están equipados con medicamentos para tratar rápidamente la reacción. 

Los funcionarios de salud también están monitoreando los informes de miocarditis o pericarditis en algunos adolescentes y adultos más jóvenes después de la vacunación con los productos de Pfizer y Moderna. La mayoría de estos pacientes que recibieron cuidados respondieron bien a los medicamentos y se sintieron mejor rápidamente, dicen los CDC. 

Otro evento poco común que se ha relacionado con la vacuna de J&J es un trastorno de coagulación poco común, pero grave, llamado síndrome de trombosis-trombocitopenia. Para agosto se habían confirmado 54 casos de esta enfermedad de aproximadamente 14 millones de dosis administradas; nueve personas han muerto a causa de ella. Las mujeres jóvenes de entre 30 y 40 años corren mayor riesgo. Después de analizar la evidencia del evento adverso, el 16 de diciembre del 2021 los CDC decidieron recomendar las vacunas de Pfizer y Moderna sobre el producto de J&J. Sin embargo, la vacuna de J&J todavía está disponible para quienes “no pueden o no están dispuestos” a vacunarse con Pfizer o Moderna.

¿Puedes contraer COVID-19 incluso si estás completamente vacunado?

Las vacunas contra la COVID-19 son eficaces para prevenir infecciones y enfermedades graves, dicen los CDC. De hecho, los estudios demuestran que las personas sin vacunar tienen casi 6 veces más probabilidades de dar positivo en una prueba de COVID-19 que las personas vacunadas, y 14 veces más probabilidades de morir a causa de una infección por COVID-19, muestran datos federales.

Sin embargo, las vacunas no son un 100% eficaces, y datos preliminares muestran que la ómicron evade el efecto de las vacunas, por lo que todavía es posible que algunas personas completamente vacunadas contraigan COVID-19. Esto se denomina una “infección posvacunación”.

Las personas completamente vacunadas con infecciones posvacunación tienen menos probabilidades de desarrollar una enfermedad grave a causa de la COVID-19 que las personas no vacunadas, dicen los CDC, pero pueden ser contagiosas y propagar el virus a otros. Es por eso que las autoridades de salud recomiendan que todos, independientemente del estado de vacunación, usen una mascarilla en espacios cerrados públicos, especialmente en áreas donde los niveles de transmisión del virus son altos o considerables. Esto puede ayudar a evitar que las personas con una enfermedad asintomática o leve propaguen el virus sin saberlo.

¿Cuáles son los síntomas de la COVID-19?

Las personas con COVID-19 han reportado una amplia variedad de síntomas que típicamente aparecen de dos a 14 días luego de la exposición al virus, incluidos:

  • fiebre y escalofríos
  • tos
  • falta de aire o dificultad para respirar
  • fatiga
  • dolores musculares o corporales
  • dolor de cabeza
  • nueva pérdida del sentido del gusto o del olfato
  • dolor de garganta
  • congestión o secreción nasal
  • nausea o vómito
  • diarrea

Esta lista no es exhaustiva, y se han observado algunos síntomas más inusuales durante toda la pandemia, desde complicaciones cognitivas hasta erupciones cutáneas. 

Una prueba de COVID-19 puede ayudarte a determinar si tienes una infección. También puedes consultar la guía interactiva de los CDC para obtener consejos sobre la atención médica adecuada.  

La mayoría de las personas con COVID-19 pueden recuperarse en casa. Sin embargo, si presentas síntomas alarmantes —dolor o presión en el pecho; desorientación o confusión; piel, uñas o labios pálidos, grisáceos o azulados; dificultad para respirar; o incapacidad para despertarte o permanecer despierto— debes buscar atención médica de inmediato.  

¿Qué debo saber sobre las pruebas? 

Los CDC dicen que debes considerar hacerte una prueba de COVID-19 si: 

  • Tienes síntomas de COVID-19
  • Has tenido contacto cercano con alguien con COVID-19 confirmada
  • No estás vacunado y has participado en una actividad que te pone en mayor riesgo de contraer COVID-19, como viajar o asistir a un evento grande
  • Tu proveedor de atención médica o el Departamento de Salud de tu estado o local te han pedido que te hagas la prueba. Tu proveedor de atención médica debe poder administrar una prueba de COVID-19. También puedes comunicarte con tu departamento de salud local para averiguar sobre los lugares donde se realizan pruebas. Muchas farmacias también ofrecen pruebas en el lugar.

Otra opción: La FDA ha autorizado una pequeña cantidad de pruebas de COVID-19 de venta libre que puedes tomar en casa. Estas llamadas pruebas rápidas de antígenos requieren un hisopado nasal y pueden dar resultados en unos 15 minutos. Muchas de las principales tiendas minoristas venden estas pruebas, y el Gobierno federal prometió dar acceso a ellas de forma gratuita en el 2022. Obtén más información sobre ellos aquí.  

¿Qué debes hacer si te enfermas?

Es importante que te quedes en casa y te aísles durante al menos 10 días si das positivo a una prueba de COVID-19, aun cuando no tengas síntomas ni te sienats mal. Las guías de aislamiento de los CDC ofrecen escenarios específicos, incluso para personas que están inmunocomprometidas. Mantente hidratado, dale seguimiento a tus síntomas, y comunícate con tu proveedor de atención médica.

Si notas cualquiera de estos síntomas, busca atención médica de inmediato: dificultad para respirar; dolor o presión persistente en el pecho; nueva confusión; incapacidad para despertarte o permanecer despierto; o piel, uñas o labios pálidos, grisáceos o azulados (dependiendo del tono de piel).  

¿Hay tratamientos?

 Hasta ahora, la FDA ha aprobado solo un tratamiento para la COVID-19: el medicamento antiviral remdesivir, que es para las personas hospitalizadas con COVID-19. Algunas otras terapias tienen autorización de uso de emergencia de la FDA, incluidos los tratamientos con anticuerpos monoclonales, que ayudan a imitar el sistema inmunitario del cuerpo y a combatir una infección viral. Estas a menudo se administran a personas que tienen COVID-19 y corren un alto riesgo de que la enfermedad se convierta en una enfermedad grave. El 22 de diciembre, la FDA autorizó el uso de un producto que es el único de su tipo: una píldora con receta médica que puede ayudar a prevenir hospitalizaciones y muertes en las personas que corren el mayor riesgo de desarrollar un caso grave de COVID-19. Una píldora parecida del fabricante Merck también se espera sea aprobada por los reguladores. A diferencia de los otros tratamientos de la COVID, que se administran en centros de salud por inyección o infusión, estos medicamentos orales se dispensarían en farmacias y se tomarían en casa.

El 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó nuevas pautas que recomiendan enfáticamente el uso de la dexametasona (junto con otros corticosteroides comunes asequibles, como la hidrocortisona) para el tratamiento de pacientes "con casos graves y críticos de COVID-19". En los ensayos clínicos se encontró que los corticosteroides reducen el riesgo de muerte en los pacientes hospitalizados a raíz de la enfermedad.

¿Y los viajes durante la pandemia?

Antes de hacer planes de viaje, verifica todas las reglas que se aplican a tu lugar de destino y al medio de transporte. Muchos estados, ciudades y países tienen restricciones o pautas de viaje que podrían afectar tu viaje, y todas están cambiando rápidamente con el surgimiento de la variante ómicron.

Los CDC dicen que los viajeros vacunados y los no vacunados aún deben seguir estas recomendaciones para viajar de forma segura: 

  • Usa una mascarilla que cubra la nariz y la boca. Se requiere el uso de mascarilla en aviones, autobuses, trenes y otros tipos de transporte público, y en centros de transporte en EE.UU. (como aeropuertos y estaciones).
  • Mantén una distancia segura de los demás y evita las multitudes.
  • Lávate las manos con frecuencia o usa desinfectante de manos 

Los viajeros completamente vacunados “tienen menos probabilidades de contraer y propagar la COVID-19”, dicen las autoridades de salud, pero deben estar alertas. Ellas pueden salir del país sin hacerse una prueba de COVID-19 a menos que su lugar de destino exija la prueba, y no tienen que hacer cuarentena al retornar a Estados Unidos a menos que así lo exija una jurisdicción local.

No obstante, todavía se requiere que las personas vacunadas tengan resultado negativo en una prueba de COVID-19 antes de abordar un vuelo internacional con destino a Estados Unidos, dijeron los CDC, y deberán hacerse otra prueba no más de un día antes de su retorno. Las personas están completamente vacunadas dos semanas después de la segunda dosis de las vacunas Pfizer o Moderna que requieren dos dosis, o dos semanas después de recibir la vacuna de Johnson & Johnson, de dosis única. Si no estás vacunado, los CDC recomiendan posponer los viajes hasta que estés completamente vacunado, ya que viajar aumenta tus probabilidades de contraer y propagar la COVID-19. Una prueba de detección puede ayudarte a viajar de manera más segura, dicen los CDC. Los CDC recomiendan que te hagas una prueba viral de uno a tres días antes de tu viaje. Lleva una copia de los resultados de tu prueba durante el viaje; es probable que te la pidan.

Se desaconsejan fuertemente los viajes internacionales para las personas no vacunadas. Las personas que necesitan viajar deben tener un resultado negativo de la prueba viral de COVID-19 no más de tres días antes de salir del país y deben tener un resultado negativo de la prueba viral de COVID-19 no más de un día antes de regresar a Estados Unidos.

AARP tiene información sobre advertencias de viaje específicas, cargos por cambio de las aerolíneas y consejos sobre cómo mantenerte seguro cuando viajas.

¿Cuáles son las variantes?

Los funcionarios de salud pública han identificado varias nuevas cepas del coronavirus; algunas son más contagiosas y podrían una enfermedad más severa. En Estados Unidos, las variantes más preocupantes son la delta y la ómicron.

Hasta ahora, las vacunas disponibles todavía ofrecen protección contra las variantes que circulan en el país. Sin embargo, los funcionarios de salud pública exhortan a todos los adultos a ponerse una vacuna de refuerzo contra al altamente transmisible variante ómicron, que tiene ciertas habilidades para comprometer la eficacia de la vacuna. Los jóvenes que tengan entre 12 y 17 años son aptos para recibir el refuerzo.

¿Qué es la COVID de largo plazo?

Muchos sobrevivientes de COVID-19 enfrentan síntomas persistentes durante semanas o meses después de la infección, incluso si la infección inicial fue leve o asintomática. Tienen mareos, insomnio, confusión, taquicardia o una serie de otros efectos duraderos que les impiden reanudar su vida normal. Un informe reciente publicado por los CDC encontró que hasta un tercio de las personas con COVID-19 tenían síntomas persistentes dos meses después de un resultado positivo en la prueba.

Los expertos recomiendan que los pacientes que tuvieron COVID-19 y tienen síntomas prolongados procuren la atención de un proveedor médico. Varios hospitales y centros de investigación de Estados Unidos han establecido clínicas especiales y servicios de rehabilitación para sobrevivientes.

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