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La COVID-19 puede aumentar tu riesgo de contraer la culebrilla

Un nuevo estudio muestra un vínculo entre las dos enfermedades en los adultos mayores.

Un hombre sostiene una prueba de COVID

D-KEINE / GETTY IMAGES

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Los adultos de 50 años o más infectados con COVID-19 tienen un 15% más de probabilidades de desarrollar culebrilla dentro de los seis meses del diagnóstico en comparación con las personas que no se infectaron, según un gran estudio observacional (en inglés) publicado en la revista Open Forum Infectious Diseases. El riesgo aumenta al 21% si has sido hospitalizado por COVID-19, según el estudio.

La culebrilla, un brote de una erupción en ampollas, es causada por el mismo virus (varicela zóster) que causa la varicela. Después de haber tenido varicela, el virus permanece inactivo en tu cuerpo. Años más tarde, puede volver a activar la culebrilla, a menudo como resultado del estrés o el debilitamiento del sistema inmunitario.


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Para el estudio, los investigadores analizaron datos médicos de casi 400,000 adultos mayores que contrajeron COVID-19 y más de 1.5 millones de personas que nunca fueron diagnosticadas. Excluyeron a cualquier persona vacunada contra la culebrilla o la COVID-19.

Los adultos mayores ya tienen un mayor riesgo de culebrilla

El Dr. Ardeshir Hashmi, geriatra y jefe de sección del Centro de Medicina Geriátrica de Cleveland Clinic, llama al estudio “increíblemente importante”. Él dice que su clínica ha visto un aumento “impactante” en los casos de culebrilla entre los adultos mayores desde el comienzo de la pandemia.

“Pensamos que estaba relacionado con el estrés y la cepa de la pandemia”, dice. “Esto es interesante en el sentido de que ahora vigilaremos más de cerca a los adultos mayores que contraen COVID, que son más propensos a contraer culebrilla”. Las encuestas muestran un “gran aumento” en el número de adultos que informaron estrés, ansiedad y depresión durante la pandemia, según Mayo Clinic.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), alrededor de una de cada tres personas en Estados Unidos padecerá culebrilla en su vida, por lo general después de los 50 años. Y, al igual que con la COVID-19, los adultos mayores tienen un riesgo significativamente más alto de culebrilla porque la inmunidad por naturaleza disminuye con la edad, dice el Dr. Thomas Holland, especialista en enfermedades infecciosas y profesor adjunto en Duke University Hospital.

Ya se sabe que otras enfermedades, como el VIH, que atacan las defensas del cuerpo aumentan el riesgo de culebrilla. Por lo tanto, es lógico que la COVID-19 —que se sabe que reduce la función inmunitaria— actúe de manera similar, dice Holland. “Esta es solo una de las muchas cosas que pueden suceder que provoquen un episodio de culebrilla”, dice.

Las vacunas pueden protegerte

Los expertos dicen que el estudio subraya cuán importante es para los adultos mayores recibir la vacuna contra la COVID-19 y la vacuna contra la culebrilla.

Se ha demostrado que la vacuna contra la COVID-19 es muy eficaz en la prevención de una enfermedad grave causada por la COVID-19. Según datos federales, las hospitalizaciones en febrero del 2022 fueron nueve veces más altas en las personas no vacunadas de 65 años o más, en comparación con las personas vacunadas y con la dosis de refuerzo.

Para prevenir la culebrilla, los CDC recomiendan la vacuna Shingrix de dos dosis para todos los adultos de 50 años o más. Sin embargo, solo alrededor del 35% de las personas de 60 años o más en Estados Unidos informaron que habían recibido la vacuna al 2018, según los datos más recientes de los CDC (en inglés).

Shingrix tiene alrededor del 97% de éxito en la prevención de la culebrilla en las personas de entre 50 y 60 años, y el 91% de éxito para las personas de 70 años o más. La vacuna también puede reducir el riesgo de derrame cerebral relacionado con la culebrilla en los adultos mayores.

El estudio que vincula la COVID-19 con la culebrilla fue realizado por la empresa farmacéutica GSSA, fabricante de la vacuna Shingrix. Sin embargo, los hallazgos están respaldados por investigaciones que muestran un aumento en los casos de culebrilla durante la pandemia, así como informes de casos que suponen un vínculo entre las dos enfermedades. Hashmi dice que el diseño del estudio parece ser sólido.


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Aunque el síntoma principal de la culebrilla es una erupción en ampollas, el dolor persistente de la enfermedad puede durar meses o años después de que la erupción desaparezca.

“La erupción es mala, pero el dolor es lo que realmente quieres evitar”, dice Hashmi. “Este dolor es significativo —es un dolor sumamente intenso— para el que realmente no hay un buen tratamiento. Para muchos pacientes, solo mover una sábana los hace gritar del dolor”.

Hashmi les enfatiza a los pacientes que la vacuna de Shingrix es particularmente eficaz para eliminar el riesgo de dolor.

“Las personas que han recibido la vacuna (Shingrix), incluso si contraen la erupción, el dolor asociado con ella es casi cero comparado con las personas que nunca han recibido la vacuna”, dice. “Si la vacuna puede hacer que no tengas dolor, ese es un gran beneficio”.

Michelle Crouch es una escritora colaboradora que ha cubierto temas de salud y finanzas personales para algunas de las principales publicaciones para consumidores del país. Su trabajo se publicó en Reader's Digest, Real Simple, Prevention, The Washington Post y The New York Times.