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La vitamina D y la COVID-19: lo que los médicos saben (y no saben) hasta ahora

Continúa la investigación sobre si los suplementos pueden prevenir o tratar infecciones por coronavirus.

Un doctor le da una receta a su paciente

JON FEINGERSH PHOTOGRAPHY INC

In English | En los primeros días de la pandemia, cuando los trabajadores de la salud tenían dificultades para tratar los a pacientes que ingresaban a salas de emergencia enfermos de COVID-19, un estudio del 2017 que llegó a la bandeja de entrada de David Meltzer le dio una idea. Encontró que las personas que tomaron vitamina D tenían menos probabilidades de tener una infección viral de las vías respiratorias.

“En ese momento, no teníamos nada” para tratar la COVID-19, dice el Dr. Meltzer, jefe de la Sección de Medicina Hospitalaria de University of Chicago. “No teníamos dexametasona [un esteroide que ahora se usa para ayudar a contrarrestar la inflamación causada por una infección por coronavirus]; realmente no teníamos nada. Así que pensé que valía la pena investigar esto”.


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En el último año, Meltzer ha publicado dos estudios que exploran la vitamina D y su posible impacto en el riesgo de COVID-19, y no es el único. Varios otros han investigado la vitamina D como una herramienta para la prevención o el tratamiento de la COVID-19, y alrededor de 50 estudios sobre el tema están actualmente activos o en el proceso de reclutar participantes, según el registro de ensayos clínicos del Gobierno.

¿Por qué existe tanto interés en la vitamina D?

Hay algunas razones por las que los investigadores se han centrado en la vitamina D, que tal vez sea mejor conocida por sus beneficios para la salud ósea. Para empezar, desempeña un papel importante en la función inmunitaria y ayuda a controlar la inflamación. Y “uno de los problemas” de la COVID-19, dice Meltzer, es que el sistema inmunitario de algunas personas empieza a trabajar en exceso “y se produce inflamación en los pulmones y dificultad para respirar, entre otras consecuencias similares”.

Además, la deficiencia de vitamina D es relativamente común, en particular entre ciertas poblaciones, incluidas las personas con piel oscura, los adultos mayores, las personas confinadas en el hogar o en hogares de ancianos, y las personas obesas, todos los grupos que han sido muy afectados por el coronavirus.

Otra razón para el interés: “En dosis razonables”, la vitamina D es segura para la mayoría de las personas, explica el Dr. Robert Shmerling, editor sénior del sitio web Harvard Health Publishing y profesor correspondiente de la Facultad de Medicina de Harvard. Además, es bastante fácil de encontrar. La vitamina D está presente naturalmente en algunos alimentos, como el salmón y el queso. También se puede obtener a través de la luz solar y suplementos.

Dónde obtener vitamina D.

  • Luz solar: de 5 a 30 minutos de exposición al sol al menos dos veces a la semana
  • Suplementos (de 600 a 800 unidades internacionales al día)
  • Pescado graso como trucha, salmón, atún y caballa
  • Queso
  • Yemas de huevo
  • Champiñones
  • Alimentos fortificados, como cereal, leche y jugo de naranja

Fuente: NIH

Según los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), la cantidad diaria recomendada de vitamina D es de al menos 600 unidades internacionales (UI) para las personas de 19 a 70 años y al menos 800 UI para las personas mayores de 70 años. Es importante tener en cuenta que demasiada vitamina D puede causar complicaciones graves de salud. Los NIH fijan la ingesta máxima tolerable para los adultos en 4,000 UI por día.

¿Qué dice la ciencia hasta ahora sobre la vitamina D?

Varios estudios han demostrado un vínculo entre niveles bajos de vitamina D y un mayor riesgo de COVID-19, aunque no es un vínculo directo. Un artículo publicado en septiembre del 2020 (en inglés) por Meltzer y sus colegas encontró que las personas con deficiencia de vitamina D tenían más probabilidades de tener un resultado positivo de COVID-19. Un estudio más reciente de Meltzer (en inglés) señaló que las personas negras que tienen niveles más altos de vitamina D tenían menos probabilidades de dar positivo a la COVID-19 que las personas con niveles suficientes.

Investigadores en España informaron en agosto del 2020 que una forma de vitamina D llamada calcifediol redujo los ingresos a la unidad de cuidados intensivos entre los pacientes con COVID-19. Sin embargo, un estudio del 2020 realizado en Brasil concluyó que una sola dosis alta de vitamina D no afectaba la gravedad de la enfermedad.

¿El consejo de Shmerling? “Hay que esperar”. No hay suficiente evidencia científica en este momento para demostrar que la vitamina D es útil para prevenir o tratar la COVID-19, pero es posible que obtengamos datos de los más de 50 estudios en curso “y aprendamos más sobre quién realmente se beneficia de la vitamina D adicional y quién no”, agrega.

Mientras tanto, ambos expertos dicen que no hay desventaja en tomar un suplemento o multivitamínico que contenga la cantidad recomendada de vitamina D, especialmente si te preocupa no obtener lo suficiente con la dieta o la luz solar. Pero siempre es buena idea consultar primero con un médico, especialmente si tomas otros medicamentos.

“Hay mucho que no entendemos sobre la biología de esto”, dice Meltzer. “Pero a pesar de ello, hay algunas cosas muy seguras que podemos hacer, como tomar suplementos diarios de vitamina D de bajo nivel y tomar un poco de sol”.

Meltzer también es un partidario de la participación en estudios, y actualmente está inscribiendo a adultos, incluidos los que han sido vacunados, en dos ensayos controlados aleatorios (en inglés) para evaluar si los suplementos de vitamina D pueden reducir el riesgo y la gravedad de la COVID-19.


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¿Qué se ha demostrado eficaz para prevenir y tratar la COVID?

Hasta ahora, solo un medicamento —remdesivir— ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para el tratamiento de la COVID-19, y varios anticuerpos monoclonales han sido autorizados bajo el uso de emergencia. Los proveedores de atención médica también pueden administrar otras terapias, como medicamentos antivirales, anticoagulantes y esteroides, para ayudar a minimizar el daño causado por el virus en los pacientes hospitalizados.

Cuando se trata de la prevención de enfermedades, tres vacunas —de Moderna, Pfizer-BioNTech y Johnson & Johnson— han recibido la autorización de la FDA. Y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan los esfuerzos diarios, como usar una mascarilla en público y evitar las multitudes, para ayudar a evitar que las personas se enfermen. Los expertos también enfatizan la importancia de una dieta saludable para la prevención de enfermedades, ya que las enfermedades crónicas asociadas con la mala nutrición y la falta de actividad física aumentan el riesgo de una persona de tener resultados más graves a causa de una infección por coronavirus.

Más allá de la vitamina D: ¿Qué pasa con el zinc, la vitamina C, la melatonina y el Pepcid?

Si bien la vitamina D es el suplemento más estudiado en cuanto a la COVID-19, no es el único. Los investigadores también están estudiando si la vitamina C (un antioxidante con propiedades antiinflamatorias) y el zinc (un mineral también importante en la salud inmunitaria) tienen algún poder sobre el coronavirus. Por ejemplo, un ensayo registrado analizará el impacto de la vitamina C intravenosa en la gravedad de la enfermedad de COVID-19; otro estudiará si las terapias combinadas —zinc, vitamina C, vitamina D y ácidos grasos omega-3— tienen un efecto en las complicaciones de la COVID-19.

La melatonina y la famotidina, un medicamento de venta libre para el reflujo ácido que se vende bajo marcas como Pepcid, también se están estudiando para el tratamiento de la COVID-19. Ambos se administraron al expresidente Donald Trump cuando fue hospitalizado con la enfermedad, junto con zinc, vitamina D y otras terapias.

Pero al igual que la vitamina D, no hay suficientes investigaciones para apoyar su uso. De hecho, los NIH, en sus pautas de tratamiento para la COVID-19, recomiendan no tomar suplementos de zinc por encima del consumo diario recomendado (11 miligramos al día para los hombres y 8 miligramos para las mujeres) para la prevención de la COVID-19. También recomiendan no usar famotidina para el tratamiento de la COVID-19, excepto en ensayos clínicos.

Rachel Nania se incorporó en el 2019 a AARP como reportera sobre temas de salud, después de trabajar varios años como periodista y editora radial en Washington D.C. Recibió los galardones "Gracie Award" en el 2018 y "Edward R. Murrow Award" (a nivel regional) en el 2019, y fue becaria de la National Press Foundation en el 2019 para realizar labores de información sobre la demencia.

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