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Cómo los científicos están convirtiendo el Tootsie Roll en un salvavidas médico

Los dulces se podrían modificar para usarse como herramienta de diagnóstico.

Tootsie roll

KRISTOFFER TRIPPLAAR / ALAMY STOCK PHOTO

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Puede parecer improbable, pero dos ingenieros eléctricos de Korea University en Seúl han convertido los Tootsie Rolls en una herramienta moderna de diagnóstico médico que algún día podría usarse para monitorear los niveles de creatinina en pacientes con enfermedad renal crónica.

Resulta que el dulce, patentado por Leo Hirschfeld y vendido por primera vez en 1896, según la compañía, puede conducir electricidad, y con un poco de manipulación se puede transformar en un sensor que parece medir de manera confiable los niveles de voltaje en la saliva que varían según lo salado que es un líquido.

En un informe que aparece en ACS Applied Materials & Interfaces (en inglés), los investigadores Beelee Chua y Donghyun Lee describen cómo incorporaron el chocolate a un sensor desechable que detecta los niveles de sal y electrolitos en la saliva. El prototipo que diseñaron podría detectar disminuciones en los niveles de sales que ocurren cuando una mujer ovula, al igual que aumentos en los niveles de sales que indican un problema con los riñones, descubrieron.

Los investigadores de Korea University reconocen que se necesitan pruebas adicionales, pero ven la posibilidad de reemplazar las tiras reactivas desechables de algunos kits de diagnóstico en el hogar con un electrodo de dulces blandos que se puede lamer.

“Dada la ubicuidad de los dulces blandos, la simplicidad del proceso de moldeado y el flujo insignificante de desechos médicos, es un enfoque más apropiado para el diseño de diagnósticos en entornos clínicos con pocos recursos, como los de los países en desarrollo”, según el informe. “El impacto más amplio de este trabajo será el cambio de paradigma de los dulces blandos: de alimentos a una nueva clase de materiales electrónicos comestibles, moldeables, de alta resistividad y estables”.

Para crear el sensor de dulce, los investigadores aplanaron un Tootsie Roll y crearon un patrón de grietas cruzadas en la superficie para contener saliva. Luego, usando dos delgados tubos reutilizables de aluminio, el dulce modificado se colocó en un circuito eléctrico con un detector de voltaje, explica un comunicado de prensa de la American Chemical Society.

Este no es el primer dulce que Chua y Lee han investigado para reducir potencialmente el costo y el desperdicio ambiental de los dispositivos médicos. En el 2019, convirtieron las gomitas de Haribo (en inglés) en un transductor de fuerza para medir las señales de desarrollo infantil en función de la fuerza masticatoria.

Peter Urban es un escritor y editor que se especializa en noticias sobre la salud. Urban trabajó veinte años como corresponsal en Washington, D.C., para periódicos en Connecticut, Massachusetts, Ohio, California y Arkansas, incluido un período como jefe de la oficina de Washington del Las Vegas Review-Journal. Su trabajo independiente se publicó en Scientific American, Bloomberg Government y CTNewsJunkie.com.