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¿La COVID-19 puede causar caída del cabello?

Te explicamos la sorprendente conexión entre el coronavirus y la caída del cabello.

Cabello en un cepillo

WESTEND61/GETTY IMAGES

In English | Cerca de tres meses después de recuperarse de la COVID-19, Beckie Bean-Cummings comenzó a perder el cabello de a mechones.

“Es increíble”, dijo Bean-Cummings, de 61 años, de Galesburg, Illinois. “Se cae de a montones cuando estoy en la ducha. Tal vez haya perdido cerca del 30% del cabello desde mediados de diciembre”.

Resulta que la caída del cabello es aún otra consecuencia más que por lo general aparece de dos a cuatro meses después de la infección por coronavirus.


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


Entre los miembros de Survivor Corps (en inglés), un grupo virtual de apoyo para sobrevivientes de COVID-19, alrededor de la tercera parte (32%) indican que han tenido caída de cabello, dijo Natalie Lambert, profesora adjunta de investigación en Bioestadística en la Facultad de Medicina de Indiana University, en Indianápolis, a cargo de las encuestas del grupo. Un estudio que se publicó en The Lancet (en inglés) reveló que más de uno de cada cinco pacientes hospitalizados por COVID-19 (22%) seguían perdiendo cabello seis meses después de recibir el alta.

La caída del cabello es común después de un problema médico importante

Los médicos señalan que la causa de la caída de cabello después de la COVID-19 tal vez no sea el virus que ataca los folículos pilosos. En cambio, consideran que lo más probable es que se trate de una reacción al estrés fisiológico y emocional que provoca la enfermedad.

“Cada vez que se produce un trastorno en el sistema, el cabello puede entrar en una fase de desprendimiento”, explicó la Dra. Shoshana Marmon, profesora clínica adjunta de Dermatología y directora de Investigación Clínica en el Departamento de Dermatología del New York Medical College.

El nombre técnico del trastorno es efluvio telógeno. Por lo general, se resuelve por sí solo de seis a nueve meses desde que comienza, observó Marmon.

La Dra. Lauren Ploch, dermatóloga certificada en Augusta, Georgia y Aiken, Carolina del Sur, señaló que la caída del cabello es común entre los pacientes después de otros episodios estresantes, como una operación importante o un parto. Al igual que con la COVID-19, suele aparecer unos meses después del episodio que lo causó.

“Esto sucede debido a que cuando el organismo siente estrés, destina recursos a funciones que son fisiológicamente más importantes”, explicó Ploch. “El cuerpo se concentra en curarse y repararse a sí mismo, y no en el crecimiento del cabello”.

En los casos más graves, los pacientes llegan a perder hasta un tercio del cabello, según Ploch.

Los dermatólogos están llevando un registro de los sobrevivientes de COVID-19 que continúan teniendo síntomas duraderos para saber con certeza si lo que tienen es efluvio telógeno o algo relacionado con una enfermedad o una inflamación en curso.

Lambert indicó que algunos miembros del Survivor Corps reportan que la caída del cabello se resolvió por sí sola, mientras que otros necesitaron recibir un tratamiento.

El estrés puede causar la caída del cabello aunque no haya infección

Marmon indicó que ella y otros dermatólogos de todo el país han observado un aumento generalizado de casos de caída del cabello desde que comenzó la pandemia, incluso en algunos pacientes que nunca se infectaron por el coronavirus.

“Esto es lo que sucede con el efluvio telógeno: no es necesario infectarse para contraerlo”, señaló Marmon. Un problema emocional, como la muerte de un familiar o la pérdida de un trabajo, también puede provocar el trastorno.

Marmon fue coautora de un informe que se publicó en diciembre en la revista Journal of the American Academy of Dermatology (en inglés) que reveló un aumento del 400% de efluvio telógeno en las clínicas de dermatología de dos hospitales de la ciudad de Nueva York entre el 1.° de marzo y el 31 de agosto, en comparación con un período similar anterior a la pandemia.

El informe reveló que las personas de color fueron las más afectadas, en particular la comunidad hispana. Esto coincide con el índice de mortalidad por COVID-19 desproporcionadamente alto en esa comunidad, observó Marmon.

¿Deberías consultar con un médico?

Si se te cae el cabello, el primer consejo que Marmon da a los pacientes es que no se estresen. Si se trata de efluvio telógeno, el cabello debería volver a crecer por sí solo.

“Esto sucede debido a que cuando el organismo siente estrés, destina recursos a funciones que son fisiológicamente más importantes. El cuerpo se concentra en curarse y repararse a sí mismo, y no en el crecimiento del cabello”.

—Dra. Lauren Ploch, dermatóloga certificada

Para ayudar a aliviar el problema, Ploch dice que cuidarte a ti mismo debe ser una prioridad. Consume una dieta equilibrada con muchos nutrientes, descansa, toma un complejo multivitamínico cada día y haz ejercicio con frecuencia, pero con moderación.

Programa una cita con un dermatólogo si el problema dura más de seis meses, indicó. También debes consultar con un médico si además de caída del cabello también tienes erupción, descamación o comezón, lo que podría indicar otro tipo de problema.

En pocos casos, los pacientes pueden tener efluvio telógeno crónico, que dura más de seis meses. De ser así, un dermatólogo puede recetar un medicamento como minoxidil o inyecciones de plasma enriquecido con plaquetas (PRP) en el cuero cabelludo.

Bean-Cummings señaló que está intentando tener paciencia mientras espera que vuelva a crecer el cabello.

Compró un champú Nioxin, que supo que puede ayudar con el cabello debilitado o poco abundante. Toma vitaminas todos los días. Además, encuentra consuelo con otros sobrevivientes de COVID-19 en internet. Advirtió que es bueno saber que no está sola.

“Al menos estoy en casa y estoy jubilada”, indicó. “Por suerte, no tengo que ir a ningún lugar”.

Michelle Crouch es una escritora colaboradora que ha cubierto temas de salud y finanzas personales para algunas de las principales publicaciones para consumidores del país. Su trabajo se publicó en Reader's DigestReal SimplePreventionThe Washington Post y The New York Times.

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