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Cuando el agotamiento de trabajar desde casa no da tregua

Asesoramiento de expertos para quienes están atrapados en un purgatorio pandémico de agotamiento y estrés.

Una mujer estresada trabajando desde casa

FG TRADE/GETTY IMAGES

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Trabajar desde casa podría haber parecido interesante y novedoso hace un año. Pero 14 meses después de que la COVID-19 alterara nuestra vida laboral y familiar, la emoción ha desaparecido. Ahora muchos de nosotros estamos enfrentando una pandemia paralela: el agotamiento.

Considera, por ejemplo, a Brett Sonnenschein, de 54 años, un diseñador gráfico para una gran organización sin fines de lucro en la ciudad de Nueva York. Al principio, trabajó bien desde casa. “Fue como una aventura, y nuestra familia es muy unida”, dice refiriéndose a su esposa y sus dos hijos que asisten a la escuela secundaria a distancia. Pero a medida que continúa el calvario de la pandemia, su tono ha cambiado.

“Técnicamente, todo ha funcionado muy bien, pero al final de la jornada laboral estoy físicamente agotado”, dice. “Hay una enorme disminución en mi capacidad mental a medida que avanza el día, y es difícil hacer cualquier trabajo real después de las 3 o 4 de la tarde".


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“Desde principios de año, he estado cada vez más agotado, y la línea que separa el trabajo del hogar se ha vuelto cada vez más borrosa”, agrega. “Antes, casi nunca pensaba en el trabajo cuando estaba en casa, y ahora no puedo dejar de hacerlo”.

Según Margaret Wehrenberg, psicóloga clínica en St. Charles, Misuri, y autora de Pandemic Anxiety: Fear, Stress, and Loss in Traumatic Times, Sonnenschein no está solo. “No creo que nadie hubiera podido saber cuán tremendamente agotador y extenuante es estar estresado y angustiado durante tanto tiempo”, dice.

No es un agotamiento común

El estrés del año pasado, crónico e imprevisible, ha creado un tipo completamente diferente de agotamiento, dice Wehrenberg. “A esta altura el año pasado, existía la sensación de que estábamos en esto todos juntos, de que lo íbamos a superar, y la gente miraba videos divertidos en YouTube para darse ánimo”, dice. “Después todos se quedaron sin fuerza, y la línea de llegada continuaba alejándose una y otra vez. Sin un fin a la vista, todos hemos perdido mucha de nuestra energía mental”.

Algunos psicólogos se refieren a este hastío perpetuo como “languidecimiento”, un punto intermedio entre la depresión y vivir tu mejor vida.

Como quieras llamarlo, el agotamiento de la pandemia ha exacerbado las presiones laborales existentes. “La extenuación es la tendencia número uno en la fuerza laboral”, dice Leah Weiss, profesora en la Facultad de Posgrado de Negocios de Stanford University y autora de How We Work: Live Your Purpose, Reclaim Your Sanity, and Embrace the Daily Grind. “Está fuera de control”.

Un indicador: son menos las personas que se toman vacaciones. “Este era un problema antes de la pandemia. Ahora se ha disparado a las nubes”, dice. Eso es así en parte porque los despidos han dejado a los empleados que conservaron su puesto con una carga de trabajo inflada.

Al mismo tiempo, hacer negocios desde la mesa del comedor y en llamadas impersonales por Zoom ha eliminado de la jornada laboral el efecto amortiguador del estrés que tiene la interacción social (la conversación típica alrededor del bebedero), dice Weiss. “Las personas no tienen la oportunidad de hablar sobre lo que está sucediendo en sus vidas. Y no tienen la oportunidad de apoyar a otros u obtener apoyo”.

Ayuda para los cansados

Los expertos dicen que, afortunadamente, hay formas de evitar este purgatorio pandémico. Wehrenberg recomienda tomarse descansos breves en la naturaleza, puesto que pasar tiempo en un parque o en un sendero tiene innumerables beneficios para la salud mental, ya sea que estés trabajando o no.

Por ejemplo, las investigaciones demuestran que las sustancias químicas orgánicas volátiles que emiten los árboles y la exposición a los diversos microorganismos de la naturaleza pueden ayudar con la cognición y el bienestar mental. Prueba a hacer tu caminata a la hora del almuerzo en alguna reserva natural cercana, o sal al aire libre aunque solo sea 20 minutos antes de comenzar la jornada laboral (considera esta actividad tu viaje al trabajo).  Y ten en cuenta que el ejercicio regular es parte de la receta de todos los médicos para el agotamiento de cualquier tipo.

A medida que las personas se vacunan y se abren más sectores de la sociedad, volver a conectarse con una práctica espiritual en la comunidad puede ser otro bálsamo, ya sea que pases tiempo en un lugar de culto o en una clase de yoga. “La espiritualidad se vio afectada durante la COVID porque nos vimos separados de nuestros grupos”, señala Wehrenberg.

Sin embargo, Weiss dice que el agotamiento no siempre puede resolverse por completo con cambios personales. “Surge como parte de un sistema”, dice. “Y tal vez no puedas encontrar la salida con el yoga o la meditación”. A veces, agrega, hay que abordar el problema de frente directamente en el lugar de trabajo.

Si eres gerente, trata de ser sensible a las cargas de trabajo y lleva la cuenta del trabajo que asignas para no encargar tareas que van más allá de la descripción del puesto de trabajo de un empleado. También es sumamente útil realizar reuniones semanales con tu equipo para ver cómo va todo.

“Una de las cosas más poderosas que las personas pueden hacer es iniciar conversaciones”, dice Weiss. “Decir: '¿Podemos tomarnos 15 minutos para ver rápidamente cómo va todo? ¿Cómo está cada uno? ¿Qué factores de distracción encuentran?’ Eso puede construir comunidad, y a partir de ahí pueden surgir la compasión y el apoyo”.


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La comunicación también es fundamental del lado de los empleados. “Si ya estás abrumado por la cantidad de trabajo que tienes y sigues recibiendo cada vez más trabajo, ten algunas frases preparadas. Por ejemplo: 'Esto parece importante. ¿Cuál es la prioridad? ¿Es esto o las otras cinco cosas que tengo para hacer?’“, aconseja Weiss. “Eso puede cambiar todo”. También puedes pedir ayuda para priorizar tu carga de trabajo: tal vez te sorprenda lo útil que puede ser tu jefe.

Y con los días más cálidos que se acercan, no lo dudes y tómate unas vacaciones, incluso si no vas a ningún lado y las pasas en casa. Si bien algunas personas tienen miedo del estrés que experimentarán cuando regresen de vacaciones y tengan que ponerse al día con todo el trabajo acumulado mientras descansaban junto a la piscina, otras están acumulando días de vacaciones para usarlos después de la pandemia, señala Weiss.

Esa es una mala idea. Al igual que programar períodos de descanso regulares durante el día es clave para luchar contra el agotamiento del trabajo desde casa, marcar algunos descansos más largos en tu calendario también lo es. Marca unas vacaciones en los libros. O, si realmente no puedes encontrar a un compañero de trabajo que cubra tu ausencia, por lo menos planifica un par de fines de semana largos para tener algo agradable que anticipar.

Por último, sé amable contigo mismo. Tal vez no sea posible hacer tu mejor trabajo desde una casa llena de familiares o si las obligaciones con tus hijos o tus padres no te dan respiro. “Necesitamos ser más tolerantes con nosotros mismos con respecto a no cumplir nuestras expectativas más altas”, dice Wehrenberg.

Weiss está de acuerdo. “Tener algo de autocompasión nos ayudará más que la autocrítica en el largo plazo”, dice.