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¿Cuáles son los efectos secundarios de las vacunas contra la COVID-19?

Molestias temporales son la contrapartida de la protección contra el coronavirus. Además: vigilancia de reacciones alérgicas, parálisis de Bell.

Un enfermero preprara una vacuna

FG TRADE/GETTY IMAGES

In English | Las novedades en torno al avance en las vacunas contra el coronavirus han sido positivas últimamente. Muchos trabajadores de la salud en todo el país recibieron la primera dosis de una vacuna de Pfizer-BioNTech, la cual el 11 de diciembre recibió autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para el uso de emergencia. La distribución de una segunda vacuna de la empresa biotécnica Moderna ya ha comenzado y si todo se desarrolla como está previsto, antes de fin de año podría haber 20 millones de personas vacunadas contra la COVID-19 en Estados Unidos.

Si bien puede llevar un tiempo para que la producción aumente al punto en que la vacuna esté disponible con facilidad para el público en general, los expertos en salud dicen que hay algo que es fundamental que las personas comprendan antes de vacunarse: las vacunas pueden causar algunos efectos indeseados. Informes de la FDA indican que los efectos secundarios más comunes entre los participantes de los ensayos clínicos de fase 3 de ambas vacunas, Pfizer-BioNTech y Moderna, fueron:

  • Dolor en el sitio de la inyección
  • Fatiga
  • Dolor de cabeza
  • Dolor muscular
  • Escalofríos
  • Dolor en las articulaciones
  • Fiebre

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Estas reacciones son "temporales" y se "resuelven por sí solas" en pocos días, dice el Dr. Wilbur Chen, profesor de Medicina y jefe de ensayos clínicos en adultos del Center for Vaccine Development and Global Health de University of Maryland. Aun así, es "extremadamente crítico" que los expertos en salud sean transparentes con la población acerca de lo que se puede esperar.

"Donde se puede cometer un error es cuando las personas se sorprenden o no están preparadas para los efectos secundarios", añade el Dr. William Moss, director ejecutivo del International Vaccine Access Center de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins.

La transparencia crea confianza

Una razón: confianza pública. Las encuestas muestran que hasta el 42% de las personas en Estados Unidos dicen que no están dispuestas a recibir una vacuna contra el coronavirus cuando esté disponible por razones que van desde la velocidad del desarrollo hasta la desconfianza generalizada en las vacunas. Según una encuesta reciente del Pew Research Center, las personas también están preocupadas por los posibles efectos secundarios de las inyecciones, por lo que es "de vital importancia" que los expertos en salud sean honestos acerca de todas las posibilidades, argumenta Moss.

Otra razón por la que las personas necesitan conocer los posibles efectos secundarios es que tanto la vacuna de Pfizer como la de Moderna requieren dos dosis, administradas con unas pocas semanas de diferencia. Y los efectos secundarios inesperados de la primera dosis podrían hacer que las personas no se coloquen la segunda dosis, la cual es necesaria para "obtener la mayor protección que puede ofrecer la vacuna”, señalan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

"No sabemos qué sucede después de una sola dosis", dice Moss. "Ciertamente no podemos esperar [que una dosis confiera] el alto grado de protección" que demostraron ambas dosis en los ensayos clínicos de fase 3. (La vacuna de Pfizer, por ejemplo, mostró una eficacia del 52% después de la primera dosis la cual aumentó al 95% después de la segunda).

"Por lo tanto, es muy importante que las personas no dejen de recibir las dos dosis, y que no se desanimen", añade Moss.

Por último, saber que un brazo dolorido o una fiebre es un posible efecto secundario ayuda a calmar la alarma pública, dice la Dra. Hana El Sahly, profesora adjunta de Virología Molecular y Microbiología en Baylor College of Medicine. Si alguien experimenta una respuesta desagradable pero esperada, "puede tomar algún tratamiento sintomático, y tener la tranquilidad y minimizar su ansiedad en torno a la vacuna", explica.

Los efectos secundarios no son exclusivos de la vacuna contra la COVID-19

Los efectos secundarios de las vacunas no son poco comunes. La vacuna contra la gripe estacional, por ejemplo, puede causar fiebre y fatiga, entre otros síntomas. Y la vacuna para prevenir el herpes puede inducir escalofríos, dolor muscular y malestar estomacal, por nombrar algunos.

En cierto modo, estas reacciones leves a moderadas son "algo bueno", dice Moss, porque "es una señal de que el sistema inmunitario está respondiendo a la vacuna". Sin embargo, no se les debe restar importancia. Para algunas personas, un brazo dolorido "es un gran problema", señala Chen. Las reacciones de la vacuna contra el coronavirus pueden incluso hacer que los receptores pierdan uno o dos días de trabajo.

La clave, dicen los expertos, es sopesar la incomodidad temporal contra los beneficios a largo plazo: un nivel potencialmente alto de protección contra una enfermedad que ha desarraigado la vida cotidiana de muchos de nosotros y que ha causado la muerte de más de 1.6 millones de personas en todo el mundo.

"Estamos dispuestos a tolerar la incomodidad en otros aspectos de nuestra vida —muchas personas hacen ejercicio y tienen dolores musculares después y no dicen, 'nunca más voy a hacer ejercicio'—", señala Moss. "Hay muchos aspectos de nuestras vidas en los que debemos estar dispuestos a aceptar algún grado de incomodidad a cambio de un beneficio a largo plazo".

También es importante tener en cuenta que la mayoría de las reacciones ocurren poco después de la vacunación, por lo que "hay un cierto grado de tranquilidad" en cuanto a que los efectos secundarios reportados en los ensayos clínicos son probablemente el alcance de cualquier reacción no deseada a corto plazo, dice El Sahly.

Los adultos mayores podrían experimentar menos efectos secundarios

Un hallazgo interesante de los ensayos clínicos de Pfizer-BioNTech y Moderna es que, si bien las vacunas parecen ser igualmente eficaces en los participantes mayores, los adultos mayores de 65 años experimentaron menos efectos secundarios que los voluntarios más jóvenes.

Los investigadores continúan estudiando por qué esto es así, pero puede tener algo que ver con la disminución de la respuesta inmunitaria que viene con la edad. Debido a que la vacuna contra el coronavirus puede provocar "una pequeña respuesta inflamatoria", dice Chen, es posible que los adultos mayores reaccionen menos al medicamento si ya tienen "una respuesta inmunitaria debilitada".


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Reportes de menos efectos adversos

El análisis federal de los ensayos de ambas vacunas muestra que se reportaron unos pocos efectos adversos —los que los CDC definen como todo problema de salud que se presenta después de una vacuna—, distintos de los efectos secundarios más leves. Una pequeña porción de participantes experimentó inflamación de los ganglios linfáticos (linfoadenopatía). Y cuatro personas que recibieron la vacuna de Pfizer y tres que recibieron la de Moderna desarrollaron parálisis de Bell, que en la mayoría de los casos, causa debilidad temporal o parálisis en la cara.

Los científicos de la FDA han dicho que los casos documentados de parálisis de Bell son “coherentes con el índice anticipado en la población general” y que la “información disponible actualmente es suficiente para determinar una relación causal [entre la parálisis de Bell y] la vacuna”. Sin embargo, los expertos dicen que es necesario vigilar la situación.

Algunas personas también han informado reacciones alérgicas graves, conocidas como anafilaxia, después de recibir la vacuna Pfizer-BioNTech. (Los esfuerzos de vacunación a gran escala aún no han comenzado con el producto de Moderna). Debido a esto, los CDC recomiendan que cualquier persona que alguna vez haya tenido una reacción alérgica grave a cualquier ingrediente de las vacunas contra la COVID-19 se abstenga de recibirla. (Puedes encontrar los ingredientes de las vacunas autorizadas en el sitio web de la FDA). Si tienes antecedentes de reacciones alérgicas graves a otras vacunas, pregúntale a su médico si deberías vacunarte contra la COVID-19, aconseja la agencia.

Las personas con antecedentes de reacciones alérgicas graves no relacionadas con las vacunas (alergias a alimentos, mascotas, látex, etc.) aún pueden vacunarse. Lo mismo ocurre con las personas con antecedentes de alergia a los medicamentos orales y las que podrían tener una alergia más leve a las vacunas (sin anafilaxia), dicen los CDC. Solo prepárate para ser monitoreado, en el sitio donde te vacunes, durante aproximadamente 30 minutos después de la inyección.

Si al vacunarte experimentas una reacción alérgica, busca atención médica de inmediato. Y si tienes una reacción alérgica grave después de recibir la primera inyección, no deberías recibir la segunda, aconsejan los funcionarios de salud.

Finalmente, es importante tener en cuenta que estas reacciones, si bien se están estudiando seriamente, son relativamente raras en virtud de las decenas de miles de personas que han recibido alguna de las dos vacunas. “Es una advertencia para una cantidad muy pequeña de personas", dice Barry Bloom, profesor de Salud Pública en el departamento de Inmunología y Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de Harvard.

Si te preocupa que las alergias puedan desencadenar una reacción grave a la vacuna del coronavirus, habla con tu médico. Además: considera vacunarte en un entorno médico en caso de que sufras una reacción.

“La mayoría de las personas pueden vacunarse en una farmacia o en varios lugares distintos. Para quienes han sufrido reacciones alérgicas, esa es una buena razón para hablar primero con el médico. Tal vez prefieran ir a un lugar que esté más equipado para responder a reacciones alérgicas graves", dijo en una conferencia de prensa reciente Karyl Rattay, directora de la División de Salud Pública de Delaware.

El monitoreo de seguridad no se detiene cuando las vacunas están disponibles

El hecho de que las vacunas se hayan ampliado de los participantes de los ensayos a la población general no significa que se detendrá el monitoreo. Las personas que reciben las vacunas seguirán siendo vigiladas a largo plazo para evaluar la aparición de efectos secundarios, eventos adversos o enfermedad. Este seguimiento también brindará a los investigadores más información sobre cuánto tiempo dura la inmunidad a la COVID-19 después de la vacunación.

Otra cosa que no se detiene cuando se lanzan las vacunas: todos los esfuerzos de prevención recomendados que pueden ayudar a frenar la propagación de la enfermedad, como el uso de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos. Esto se debe a que, por lo general, el cuerpo tarda unas semanas en desarrollar inmunidad a una enfermedad después de la vacunación, según los CDC, lo que significa que es posible que te enfermes con COVID-19 incluso después de haber sido vacunado. Los expertos tampoco están seguros todavía de si las vacunas, que son sumamente eficaces para prevenir la COVID-19, pueden bloquear la transmisión del virus.

Además, se necesita tiempo para desarrollar lo que Chen llama "inmunidad comunitaria" o inmunidad colectiva, donde una cantidad suficiente de la población está protegida del virus y la transmisión se ralentiza significativamente. Los expertos no están seguros de cuál es el número mágico para obtener la inmunidad colectiva para la COVID-19, pero estiman que es alrededor del 70% de la población, lo que podría llevar meses lograr mediante la vacunación.

"Y antes de eso, no creo que nadie pueda bajar la guardia", dice El Sahly.

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