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¿Tu aflicción se debe al coronavirus o tienes depresión clínica?

No te resistas a buscar ayuda si tu desánimo es difícil de sobrellevar.

Un hombre triste

GETTY IMAGES

In English | Para algunas personas, los sentimientos de ansiedad, incertidumbre y tristeza se han tornado más persistentes durante la pandemia de COVID-19, ya que el brote nos ha mantenido a muchos confinados en nuestro hogar y lejos de amigos y familiares, y el mundo que conocemos ha cambiado profundamente.

La cuestión es saber si lo que sientes es una reacción normal ante una situación difícil o una depresión clínica para la que necesitas tratamiento.

“La tristeza va y viene. No continúa durante dos semanas”, advierte Vaile Wright, psicóloga clínica y directora sénior de Innovación en el Cuidado de la Salud de la American Psychological Association. “Esa es la señal”.

La depresión se puede heredar, y para algunos, es una presencia permanente con altibajos. Las situaciones estresantes y repentinas pueden desencadenar episodios de depresión grave, según la psicóloga Deborah Serani, de Nueva York, autora del libro Depression in Later Life. Serani advierte que el estrés que causan situaciones, como la pérdida de un trabajo, la muerte de un ser querido, la enfermedad, los conflictos en el hogar y también la cuarentena actual, puede “elevar los niveles de cortisol, acetilcolina y norepinefrina, y agotar las hormonas que producen bienestar, como la serotonina y la dopamina. En consecuencia, te puedes sentir irritable y deprimido”.


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Síntomas

De acuerdo con el National Institute of Mental Health, si tú o un ser querido tienen los signos y síntomas siguientes durante la mayor parte del día, casi todos los días y durante al menos dos semanas, es posible que estén deprimidos:

  • Persistente estado de ánimo triste, ansioso o “vacío”
  • Sentimientos de desesperanza o pesimismo
  • Irritabilidad
  • Sentimientos de culpa, inutilidad o impotencia
  • Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades
  • Fatiga o disminución de la energía
  • Lentitud al moverte o al hablar
  • Sentimiento de inquietud o dificultad para permanecer sentado
  • Dificultad para concentrarte, recordar o tomar decisiones
  • Problemas para dormir, dormir demasiado o despertarte temprano
  • Cambios en el apetito o el peso
  • Pensamientos de muerte o suicidio, o intentos de suicidio
  • Dolores o molestias, dolores de cabeza, calambres o problemas digestivos sin una causa física evidente o que no mejoran incluso con tratamiento

Dado que los síntomas comunes de la depresión incluyen fatiga e irritabilidad, a veces la enfermedad se puede diagnosticar erróneamente como demencia o atribuir a una personalidad gruñona en los adultos mayores, señala Wright. A veces “la depresión se puede parecer al mal humor”, advierte. “Pero la depresión no es simplemente una parte del envejecimiento, es una enfermedad”.

El Dr. Pavan Madan, psiquiatra de Community Psychiatry en Davis, California, señala que “siempre que alguien de 60 años o más acude por problemas de pérdida de la memoria, lo primero que pienso es que tal vez estén deprimidos”. Advierte que en algunos pacientes la depresión puede manifestarse como una “seudodemencia, y cuando tratamos la depresión, la memoria mejora notablemente”.

Los síntomas menos conocidos pueden incluir un entorpecimiento de los sentidos,  quietud o silencio excesivo, y distanciamiento físico o emocional.

¿Depresión clínica o situacional?

La depresión situacional difiere de la depresión clínica en que una vez que cambia la situación, también cambian los síntomas de depresión. Para saber si tu depresión es clínica, hazte estas preguntas:

  1. ¿Cómo me sentía antes de esta situación? (En el caso del brote de coronavirus, si estabas bien antes de la pandemia, es muy probable que tu depresión sea situacional).

  2. ¿Me siento deprimido con frecuencia en situaciones estresantes? (Si la depresión se alivia cuando disminuye el estrés, probablemente sea situacional).

  3. En los momentos difíciles, ¿las buenas noticias me levantan el ánimo? (La depresión clínica no suele mejorar con las buenas noticias).

  4. Según Madan, la pregunta más importante es si puedes sobrellevarlo. “Si no estás funcionando bien, si no estás haciendo tu trabajo, si no puedes prestarles atención a las cosas, si pasas toda la noche llorando sin consuelo, si te desmoronas, si peleas con tus amigos, es allí cuando considero que las personas deben buscar ayuda, porque hay un deterioro en su funcionamiento”.

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Tratamiento

Independientemente del origen o el tipo de depresión, no te resistas a consultar con un profesional de salud mental si tienes dificultades. Según la gravedad de la depresión, las opciones de tratamiento que puede recomendar un profesional incluyen cambios en el estilo de vida, psicoterapia o terapia cognitivo conductual, en la que trabajas con un terapeuta para modificar esquemas de pensamientos distorsionados o negativos, y medicación. Madan señala que si los síntomas son leves, podrías comenzar a hacer cambios en tu estilo de vida. “Uno de los mejores tratamientos que conocemos para cambiar el estilo de vida es el ejercicio”, agrega.

Según Madan, cuando la depresión es leve o moderada “comienzo a presentar la idea de hacer terapia cognitivo conductual y tal vez agregar medicamentos si el cuadro no mejora”. Cuando la depresión es más grave, Madan evalúa la recomendación de una combinación de tratamientos.

Un estilo de vida saludable

Además de las sesiones de terapia y otros tratamientos médicos indicados, es importante centrarse en los factores esenciales que contribuyen al bienestar durante los tiempos difíciles: hacer ejercicio, alimentarse bien, tener una rutina regular de sueño y tomar aire fresco todos los días, incluso si solo significa abrir las ventanas y dejar entrar la luz del sol. Si puedes salir a caminar sin riesgos, hazlo. “La naturaleza tiene un efecto tranquilizante y ayuda a levantar el ánimo”, señala Parulekar. Si no tienes libertad para moverte, busca en internet ejercicios simples de estiramiento para los que no necesites más que una silla.

Sin embargo, si tú o un ser querido no han dormido durante una semana, si apenas han comido, si sienten agresividad o tienen pensamientos de suicidio o autolesión, los expertos recomiendan que llamen al médico o al 911 de inmediato.

“Las salas de emergencia están abiertas para todos nosotros ante situaciones de urgencia, no solo para los pacientes con COVID-19”, señala la Dra. Manisha Parulekar, jefa de la división de Geriatría de Hackensack University Medical Center, en Nueva Jersey. “Te pedimos que llames y permitas que seamos nosotros quienes tomemos esa decisión”.

También puedes llamar a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio las 24 horas del día, todos los días, al 800-273-8255.

Cómo ayudar a los demás

“En este momento, es importante que todos estemos alertas para detectar signos de depresión en nosotros o en nuestros seres queridos”, señala Parulekar. Con frecuencia se recomienda que quienes tienen predisposición a la depresión  salgan al aire libre y socialicen más, dos actividades que se han limitado durante la pandemia, advierte.

Si estás preocupado por un ser querido que parece estar realmente deprimido, ponte en contacto con él todos los días por teléfono o por videollamada, en particular si vive solo. Si vive en un centro de vida asistida o en un hogar de ancianos, a veces el personal puede ayudar con la tecnología.

“Si te parece que no se interesa en la conversación o que su comportamiento no es el de siempre, la familia debería preocuparse y hacer más preguntas”, señala Parulekar.

Si estás preocupado por alguien, no debes tener miedo de preguntarle si ha tenido pensamientos suicidas. “Preguntar sobre el suicidio no le va a dar la idea de hacerlo”, señala Wright. “Si lo está pensando, ya lo estaba pensando desde antes. Preguntar puede salvar una vida”.

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