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Una guía paso a paso para usar la telemedicina

Cómo prepararte para tu primera visita virtual con tu médico.

Una mujer consulta a su doctor desde su computadora

JEAN-PHILIPPE WALLET/GETTY IMAGES

In English | Uno de los aspectos desafiantes de la pandemia de COVID-19 es que el distanciamiento social y las órdenes de permanecer en el hogar han dificultado el tener una cita en persona con el médico.

Cada vez más, el remedio para muchos médicos y pacientes es la telemedicina: la capacidad de conectarse de forma remota con un proveedor de cuidado de salud en tiempo real, a menudo por videollamada y a veces por teléfono, correo electrónico, aplicaciones o un portal en internet para pacientes.

Aunque la telemedicina no es una novedad —se ha usado, por ejemplo, para conectar a pacientes en zonas rurales con servicios o proveedores distantes de cuidado de salud, o para monitorear enfermedades crónicas como la diabetes—, su uso ha aumentado drásticamente durante la crisis actual.


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La telemedicina o telesalud —con frecuencia los términos se usan indistintamente— no es una solución perfecta para todas las situaciones relacionadas con el bienestar. Una emergencia médica o un caso demasiado difícil de diagnosticar a distancia aún requiere una visita al consultorio médico o al hospital. "Pero yo pienso que esto va a ser algo muy deseable para los pacientes", dice Stephen Schloss, un urólogo en Emerson Hospital en Concord, Massachusetts, cuyo consultorio usa un software de telemedicina llamado doxy.me. "Les encanta. No tienen que conducir ni estacionar el auto; no tienen que pasar por la molestia de ir a ver al médico".

El protocolo para programar sesiones de telemedicina varía según la ubicación, la especialidad del médico y tu historial con el médico. Estos son algunos pasos comunes y consejos para prepararte para una de estas visitas virtuales.

1. Asegúrate de tener la tecnología necesaria. Para una consulta remota, necesitarás un teléfono inteligente, una tableta o computadora, junto con una conexión celular o de banda ancha a internet, especialmente para las videollamadas.

2. Consulta a tu aseguradora. No todas las aseguradoras privadas cubren las sesiones de telemedicina en todos los lugares, y el tipo de cobertura varía. Los estados tienen diferentes reglamentos. Consulta a tu proveedor para averiguar qué cubre tu plan.

La telemedicina puede pagar por servicios de telesalud para tratar la COVID-19 y para "otros propósitos médicamente razonables", desde visitas comunes al consultorio hasta consultas de salud mental. Se aplican los coseguros y deducibles usuales, aunque algunos proveedores los están reduciendo o eliminando para esos servicios.

3. Haz una cita. Para programar una cita virtual, llama a la oficina de tu médico o visita el portal para pacientes (un portal es un sitio web que provee acceso las 24 horas del día, todos los días, a tu información personal de salud) o la aplicación del consultorio. Puede que la oficina te diga que debes descargar una aplicación o te envíe un correo electrónico o mensaje de texto con un enlace en el que harás clic unos 10 minutos antes de tu cita. Antes de tu visita virtual, quizás tengas que firmar formularios digitalmente —de la ley HIPAA (Ley de Portabilidad y Responsabilidad de los Seguros de Salud) y otros formularios de consentimiento en la pantalla—, aunque los reglamentos se han flexibilizado durante la pandemia y algunos proveedores tal vez solo te pidan que des un consentimiento verbal.

Si no tienes un proveedor, las compañías como Teladoc Health, Amwell, PlushCare, Doctor On Demand y MDLIVE ofrecen visitas virtuales. Prepárate para esperar a causa del exceso de demanda.

4. Describe tus síntomas. Dependiendo de la aplicación, puede que tengas que ingresar o marcar tus síntomas.

5. Practica la buena seguridad. Pregúntale a tu proveedor médico qué pasos se toman para asegurar tu privacidad. Elige una contraseña única que no se pueda descifrar fácilmente y que sea diferente a las que usas para otras cosas. "Actúa de la misma manera en la que proteges tu información financiera", aconseja Mei Wa Kwong, directora ejecutiva del Center for Connected Health Policy. Si es posible, ve a un sitio privado en tu hogar durante la sesión.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) indica que los proveedores de cuidado de salud cubiertos pueden usar Apple FaceTime, videollamadas de Facebook Messenger, Google Hangouts, Zoom o Skype durante la crisis; los proveedores deben notificarles a los pacientes si hay algún riesgo de privacidad o seguridad.

"No tengas miedo de decirle al médico, 'Me siento cómodo al usar FaceTime [o cualquiera que sea tu aplicación favorita]. ¿Podemos usarlo?'", dice Joe Kvedar, un dermatólogo con sede en Boston y presidente electo de la Asociación Estadounidense de Telemedicina.

6. Prepárate para esperar. Tal vez te envíen a una sala de espera digital antes de que comience la sesión con el médico. (Trae tu propia revista).

7. Llegó el médico. Cuando la cita comienza, verás al médico en la pantalla (o lo escucharás por teléfono), y te hará preguntas como en una evaluación típica.

8. El video puede ayudar con la evaluación virtual. A través del video, el médico puede decirte que saques la lengua, camines, entre otras cosas. Kvedar les pide a los pacientes que suban fotos de problemas de la piel para poder evaluarlas. Y aunque tal vez hablar por teléfono con un profesional de salud mental sea beneficioso para un paciente que sufre de ansiedad, una videollamada puede ayudar al psicólogo a observar el lenguaje corporal u otras señales visuales.

9. Quizás aún tengan que verte en persona. No todo se puede hacer remotamente. ¿Tienes que hacerte un análisis de sangre, rayos X, una biopsia o una prueba de estreptococos? "Si necesitamos más información de la que podemos obtener por este medio", puede que te pidamos que vengas al consultorio, señala Kvedar. Pero dados los riesgos durante la crisis, "estamos siendo muy estrictos en cuanto a los pacientes que invitamos al consultorio o laboratorio".

10. Obtén tus medicamentos recetados. En base a la sesión virtual, tu proveedor puede enviar una receta o surtido a tu farmacia y hacer el seguimiento necesario.

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