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Tarjetas de descuento para medicamentos recetados

Tu farmacéutico es el mejor aliado para comprobar si estás ahorrando.

Pastillas sobre dinero y tarjeta de descuento

Istock

Maricarmen, una contadora jubilada en Florida, dice que con demasiada frecuencia recibe en el correo tarjetas de descuento para medicamentos recetados. La oferta es tentadora porque son gratis y garantizan que el portador no pagará ninguna cuota por procesamiento o membresía. “Pero no sé, me da temor usarlas”, comenta. “Aunque lucen realmente algo serio, casi como si fuera algo oficial del gobierno, no les tengo confianza. Prefiero limitarme a lo que pueda comprar con mi seguro”.


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¿Un descuento del 75%?

Maricarmen —quien pidió que no se usara su apellido— no está sola. Probablemente has recibido este tipo de tarjetas, que prometen ahorrarte hasta un 75% en el precio de tus medicamentos y quizás estés considerando usarlas ante el incremento promedio de 8.4% de los precios de las medicinas en 2017.

Entonces, no es de extrañar que los consumidores busquen opciones para enfrentar el costo, especialmente los 28.5 millones de estadounidenses que no tienen seguro médico. El 16.1% de los hispanos no tienen seguro médico, según la Oficina del Censo.

Edgar Dworsky, fundador de Consumer World (en inglés), explica que si no tienes seguro médico o este no te cubre las medicinas, recurrir a las tarjetas de descuento podría ahorrarte dinero, aunque quizás el ahorro no sea el 75% que mencionan las compañías.

“Para saber si realmente estás pagando menos y tienes la mejor opción, hay que preguntar al farmacéutico si tiene alguna tarjeta de descuento disponible o mostrarle una o dos opciones y que te cotice cuál tiene el mejor precio. No existe una tarjeta que sea la mejor. Tienes que tener varias y ver cómo aplica para cada medicamento. Una tarjeta puede ser muy buena para el precio de una medicina, sin embargo, puede ser malísima para otra”, enfatiza Dworsky. 

¿Cómo funcionan las tarjetas de descuento?

Las compañías que ofrecen las tarjetas de descuento negocian con una red de farmacias y la tarjeta de descuento solo se puede usar en esa red. Cuando un paciente usa una tarjeta de descuento está pagando el precio que ya fue acordado.

Dworsky explica también que el proceso de comparación de precios en la farmacia puede ser complicado. Cada vez que se revisa el precio de una medicina, usando una tarjeta de descuento, la farmacia tiene que pagar una pequeña cuota. “Desde un punto de vista práctico, si tú te presentas con más de una o dos tarjetas, es posible que el farmacéutico se niegue a verificar los precios. Las farmacias no quieren perder tiempo ni dinero en este proceso”, dice.

¿Qué deben hacer los beneficiarios de Medicare?

El farmaceútico Mike Cantrell, director regional de operaciones de la compañía Omnicell, indica que el cálculo del costo es hecho por las compañías de tarjetas de descuento. “En realidad, la farmacia no puede saber el beneficio de la tarjeta hasta que una prescripción no es procesada y se calcula cuál es la cantidad a pagar”, dice. “Las restricciones muchas veces no son de las tarjetas de descuento; son impuestas por las aseguradoras que no permiten que ciertos medicamentos sean adquiridos con tarjetas de descuento”.

De forma parecida sucede con los beneficiarios de Medicare que quieran usar las tarjetas. “Usar las tarjetas de descuento cuando se tiene Medicare puede ser un poco difícil porque Medicare es un programa federal. Un beneficiario de Medicare debe hablar primero con el farmacéutico acerca de las tarjetas y la posibilidad de alternativas terapeúticas menos costosas”, añade Cantrell.

Tu farmacia local puede ser tu aliado

Oliver Pérez, gerente en una farmacia en el suroeste de Miami, dice que su compañía no tiene relación con las tarjetas de descuento que se encuentran en la ventanilla principal del establecimiento. “Solo las usamos cuando nos llega un cliente a comprar un medicamento con receta y no tiene seguro. Es importante aclarar que estas tarjetas no pueden usarse si la persona tiene Medicaid o cualquier otro seguro que cubra sus medicamentos, como tampoco puede usarse con la parte D de Medicare”.

Las tarjetas de descuento tampoco pueden usarse para las medicinas sin receta. “Ese es otro motivo por el cual las tiro a la basura cuando las recibo”, declara Maricarmen. “Tal vez las usaría si sirvieran para los over-the-counter. Imagínate, un jarabe para la tos me sale como en $14, y yo soy sola y mi pensión es poquita. Sacar $14 de mi bolsillo es un gasto grande”. 

Confusas promesas

Es difícil comprobar a primera mano si existen prácticas engañosas o fraudulentas con las tarjetas de descuento. Sin embargo, lo que sí resalta a primera vista es que la promoción de los beneficios puede crear confusión, especialmente entre adultos mayores que no dominan el inglés.

Muchas tarjetas usan la frase “up to 75% off” en sus promociones y algunos adultos mayores podrían interpretar que recibirán el 75% de descuento. En realidad, la frase significa que el descuento podría llegar hasta el 75%.

Consumer World llevó a cabo una encuesta que revisó el precio de cuatro populares medicamentos usando diferentes tarjetas de descuento. El estudio reveló que el promedio de ahorro era de un 16%. Por ejemplo, el precio para suficientes tabletas para un mes de simvastatina —la versión genérica de Zocor, una droga para bajar los niveles de colesterol— que costaba $39.99, varió entre $19.02 y $38.99 en la misma farmacia, según la tarjeta de descuento usada.  

Según Consumer World, las mejores opciones para los clientes son aquellas tarjetas que son totalmente gratuitas. “Estas tarjetas no deben ser confundidas con programas de las farmacias que ofrecen una tarifa fija de $4 y $10 para las versiones genéricas de medicamentos recetados", enfatiza Dworsky.

Investigar, informarse y tener a tu farmacéutico como aliado son componentes indispensables si quieres hacer un uso óptimo de las tarjetas de descuento.


Consejos para ahorrar dinero en la farmacia:

  • Pregunta a tu médico si realmente necesitas la medicina.
  • Averigua si existe un medicamento más barato o genérico que cumpla la misma función.
  • Considera acogerte a un suministro de medicinas de 90 días. Reducirás el número de copagos.
  • Investiga con tu farmacéutico el precio del medicamento, comparando dos o más tarjetas de descuento. Si no está dispuesto a ayudarte en esta comparación, puedes ir a los sitios web de las tarjetas de descuento y hacer la investigación. 

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