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¡Que no se te llene el riñón de piedras!

Conoce los factores de riesgo y cómo evitar esta dolorosa condición.

Ilustración mostrando el riñón

Istockphoto

La primera vez que Juan García padeció el terrible dolor que provoca una piedra en el riñón fue hace más de 20 años. Hoy tiene esa molesta “inquilina” ¡por tercera vez!

El caso de este hispano no es raro. Es probable que un 50% de quienes tuvieron cálculos renales vuelvan a tenerlos de cinco a siete años después del primer episodio, señala Harvey B. Simon en el artículo titulado “Kidney stones: Common, painful, preventable”, publicado en el boletín Harvard Men’s Health Watch (inglés).

García dice que “se topó” con su primera piedra cuando tenía 24 años y vivía en México. Recuerda perfectamente que el dolor era insoportable, que no lo dejaba caminar y le provocaba mareos.

“Era como un piquete, un dolor que fue creciendo”, cuenta García, quien hoy tiene 46 años. “Recuerdo que me ponían los medicamentos por vena y me debilitaban mucho, pero el dolor se me quitaba. Me los pusieron en tres ocasiones y después me enviaron al hospital y me recomendaron que tomara mucha agua… y que brincara para que la piedra se moviera de lugar y saliera”.

Después de ese episodio, no volvió a saber nada de cálculos renales hasta dos o tres años más tarde. “Entonces ya sabía que era una piedra en el riñón, era del tamaño de un arroz”, dice. Esa vez estuvo dos días para drenar la arenilla y la sangre por medio de una sonda.

De nuevo, el médico le recomendó tomar mucha agua y no permanecer mucho tiempo sentado.

Pero hace dos meses —21 años más tarde—, García volvió a presentar síntomas, solo que esta vez fue en ambos riñones.

Para eliminar el cálculo del riñón izquierdo fue necesario un procedimiento de ondas de choque. Para deshacer el del riñón derecho, el médico le recetó una pastilla de potasio con cada comida, además de tomar mucha agua.

No puede saber si será su último “encuentro” con las piedras, pero para evitarlo, ahora sí toma toda el agua que puede, como desde un principio se lo recomendó el doctor.

Más común de lo que parece

Según el artículo en Harvard Men’s Health Watch, cada año unas 3 millones de personas en Estados Unidos acuden al médico por una piedra en el riñón, incluyendo más de 500,000 visitas a las salas de emergencias, números que han ido incrementando desde 1970.

¿Cuál es la razón? Jair Muñoz Mendoza, médico especialista en nefrología, dice que es justamente la falta de líquidos lo que contribuye a la formación de los cálculos.

“La orina está formada por una serie de sustancias”, señala Muñoz. “Una de ellas son los minerales y dentro de estos están el calcio, el oxalato, el citrato, el potasio y el sodio, los cuales juegan un papel importante en la formación de la piedra, pues si la orina está muy concentrada, estos minerales se cristalizan”.

Para prevenir que se formen los cálculos, las personas deben beber más líquidos, reducir la sal y las proteínas animales en sus dietas, aclara Muñoz, también profesor asistente de la University of Miami Miller School of Medicine. Y recalca que este padecimiento es prevenible en todas las personas, y sobre todo en quienes ya lo padecieron.

Riesgos y síntomas

Las piedras en los riñones es un padecimiento que se presenta principalmente en los hombres, dice Muñoz. “El riesgo es alrededor del doble en comparación con las mujeres. No tenemos claro el por qué”.

Según el U.S. Department of Health and Human Services, aproximadamente 13 de cada 100 hombres y 7 de cada 100 mujeres tendrán cálculos renales en algún momento de su vida. Sea hombre o mujer, el factor genético influye e incrementa el riesgo de tener cálculos renales. También son factores los hábitos alimenticios y el estilo de vida.

Muñoz dice que el riesgo de volver a tener un episodio de piedras muchas veces se debe a que los factores que contribuyen a formar las piedras se mantienen. “Pero si uno hace lo que tiene que hacer, el riesgo disminuye significativamente”, agrega.

Y vale la pena tratar de evitar que se formen estos cálculos, ya que cuando una piedra emprende su salida de los riñones, circula por la uretra y en ocasiones se detiene obstruyendo el paso de la orina hacia la vejiga, provocando así un dolor muy fuerte, además de nausea, sangre en la orina y hasta inflamación del riñón.

 “Es un dolor muy intenso, empieza súbitamente en la parte inferior de la espalda, se irradia hacia la parte genital; no lo deja a uno tranquilo, no es un dolor que uno se ponga a descansar y pasa, es un dolor que uno tiene que estar en movimiento, es tan intenso que definitivamente uno sabe que tiene que ir a emergencia”, describe Muñoz.

No suena muy placentero, ¿verdad? Además del dolor, este padecimiento te hará gastar tiempo y dinero, así que ¿por qué no hacer algunos pequeños cambios en tu dieta? Después de todo, a nadie le gusta “tener que toparse con la misma piedra”.

Los factores de riesgo de acuerdo a Harvard University

Factores demográficos

  • Sexo masculino
  • Historia familiar
  • Raza caucásica
  • Entre 20 y 50 años de edad

La dieta

  • Tomar pocos líquidos
  • Ingerir grandes cantidades de sodio
  • Ingerir demasiada proteína animal
  • Tomar suplementos de calcio
  • Dieta alta en azúcar (sacarosa o fructuosa)
  • Tener una dieta baja en calcio
  • Ingerir alimentos con mucho oxalato (granos y frijoles)

 Factores médicos

  • Diabetes
  • Enfermedades de la arteria coronaria
  • Obesidad
  • Operación para perder peso
  • Gota
  • Glándula paratifoidea hiperactiva
  • Enfermedad inflamatoria intestinal
  • Ciertas infecciones del tracto urinario
  • Ciertas anomalías del tracto urinario

Fuente:  Harvey B. Simon, Harvard Men’s Health Watch

 

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