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Jeannie y Jim Gaffigan hablan sobre el poder curativo de la familia, la fe y la gente graciosa

La historia sobre un tumor cerebral que alteró su dinámica familiar para siempre.

Jeannie y Jim Gaffigan vestidos con batas médicas con sus cinco hijos disfrazados de médicos y enfermeras

ASIA GEIGER

La familia Gaffigan lidió con su crisis médica con un poco de humor negro.

In English | Para una pareja que se gana la vida en la comedia, no hubo nada remotamente gracioso sobre el diagnóstico que recibió Jeannie Gaffigan en el 2017: un tumor cerebral en forma de pera.

Al recibir ese impactante diagnóstico en el consultorio médico, el mundo se detuvo para la superorganizada y extremadamente competente madre de cinco, y esposa y compañera de escritura del popular comediante Jim Gaffigan. Una aterradora bomba en forma de pera acababa de ser lanzada en sus vidas ocupadas.

"Además de hacer tratos con Dios", dice Jeannie, "todo lo que quería hacer era vivir y ser una modelo de Victoria's Secret".

El libro de Jeannie Gaffigan When Life Gives You Pears es su interpretación ingeniosa y honesta de lo que pasó cuando un tumor inesperado obligó a la pareja a hacer un intercambio tipo Freaky Friday. De repente, mamá era la paciente y papá tuvo que tomar su lugar como cuidador y padre a cargo en medio del miedo, la aflicción e incertidumbre. O, como ella dice con humor, "Jim entendió lo que era ser Jeannie y Jeannie entendió lo que era estar en la cama y que otras personas te sirvieran".

Portada del libro When Life Gives You Pears. Jeannie Gaffigan y su familia de pie bajo un paraguas morado mientras llueve peras

HACHETTE BOOK GROUP

Este libro trata sobre muchos temas universales: amor, familia, fe y salir adelante con una perspectiva diferente. Pero en el fondo, Jeannie escribe honestamente sobre el problema que afecta a tantas madres y personas que cuidan de otros, esa incesante presión que ponemos sobre nosotros mismos de hacerlo todo y hacerlo a nuestra manera.

Es la historia de cómo su enfermedad y el reposo en cama la obligaron a confrontar sus "demonios y su naturaleza controladora", y ayudaron a la familia Gaffigan a darle al mal tiempo buena cara.

Mientras Jeannie estaba hospitalizada, sabía que Jim carecía de las habilidades para lidiar con la situación en el hogar. "Él preguntaba, '¿Cómo se llaman los maestros de los niños? Espera, ¿cómo se llaman los niños?'", bromea. "Pero él asumió muchas responsabilidades. Este tipo de triaje cambió cómo trabajamos en equipo, y nos hizo más fuertes".

En cualquier crisis, las cosas que no son importantes tienden a desaparecer. Durante su hospitalización y su complicada recuperación después de la extracción del tumor benigno, Jeannie no pudo hacerse cargo del hogar como una máquina bien aceitada. Ver cómo Jim, su familia extendida y cercana, y sus amigos lo manejaron todo la hizo entender que sus prioridades estaban desequilibradas. "Quizás esa máquina no necesitaba tanto aceite para funcionar", concluyó.

Al hacer todo por todos, ella le había quitado el poder a su familia de hacer las cosas por sí mismos, dice. Mientras se recuperaba, Jeannie se propuso hacer un cambio, mientras criaba a sus cinco hijos —la mayor era casi adolescente—. "Estábamos llegando a la edad", bromea Jeannie, "en la que las mamás tienen que oler su aliento para ver si han consumido crack".

La presión que Jeannie sentía de hacerlo todo era autoimpuesta. "No tenía una lista interminable de cosas por hacer porque Jim me dejaba todo el trabajo, o los niños eran perezosos, o nadie más podía hacerlo. Sentir que me necesitaban me daba una falsa sensación de realización", explica.

"Quitarme el rol de cuidadora ayudó a que todos, especialmente Jim, descubrieran su poder más íntimo y descifraran cómo hacer su propia avena", dice Jeannie. "Aparte de la hospitalización y recuperación, el tumor cerebral fue, literalmente, lo mejor que me ha pasado".

"Yo era un cuidador muy imperfecto. No es un rol fácil, secretario social, sirviente, cocinero, enfermero... pero era un privilegio".

-Jim Gaffigan

La experiencia también reorganizó las prioridades de su esposo. "Jim me decía una y otra vez que lo único que importaba era mi recuperación", dice Jeannie. Pero a ella le preocupaba algo más: había tanta presión sobre él que, sin duda, "ya no era gracioso". Ella se sentía culpable; temía que su tumor cerebral y el aumento de responsabilidades para Jim podían cambiarlo permanentemente de maneras negativas.

"A Jim le encanta su carrera, y parte de la razón por la cual nuestro matrimonio y familia funcionan es porque él puede subirse a un escenario y hacer reír a la gente. Esa es su terapia", dice Jeannie.

Los ojos de Jim se abrieron al ejército silencioso de personas que cuidan de sus seres queridos todos los días. "Yo era un cuidador muy imperfecto", dice Jim. "No es un rol fácil, secretario social, sirviente, cocinero, enfermero... pero era un privilegio. Me ayudó a entender cuántas personas se esfuerzan en silencio y cuán pocas comparten sus miedos o cómo se mantienen cuerdas. Me preocupaba constantemente cómo ella superaría la enfermedad, si es que la superaba".

¿Cómo cambió la experiencia a Jim? "Adquirí entendimiento y compasión. Tengo un gran interés por diferentes culturas y experiencias, pero el rol de cuidador hace más humanas a las personas. Estar forzado a desempeñar otro rol me trajo de vuelta y me hizo centrarme en mi hogar".

A raíz del tumor, Jeannie ha encontrado maneras de cultivar la generosidad que la comunidad le mostró. Trabajar en proyectos ambiciosos de servicio con los niños era parte de su "trato con Dios" cuando ni siquiera podía caminar. Tenía la determinación de que sus niños entendieran la importancia de retribuir. Ella fundó The Imagine Society (en inglés), una organización sin fines de lucro que conecta a proyectos de servicio dirigidos por jóvenes.

"Me siento agradecida por esta nueva perspectiva", dice Jeannie, quien está saludable de nuevo y ha resumido su frenética vida, que ahora incluye chequeos médicos frecuentes. "Si la pera es una metáfora de la vida, mi vida antes era una pera muy dura que se cortaba bien, con ángulos agudos, pero sin mucho sabor. Ahora es una pera deforme y demasiado madura que se aplasta bajo el cuchillo. Pero el jugo es lo más dulce que jamás has probado".


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Entonces, ¿cuál es su mejor consejo para alguien que esté pasando por un problema inesperado?

  1. Pasa más tiempo con tus seres queridos.
  2. Difunde el bien.
  3. Ejecuta los pasos 1 y 2, pero sin un tumor cerebral.

Y en una metáfora sobre cómo la vida ha vuelto a la normalidad en el hogar de los Gaffigan, Jeannie describe el hábito de Jim de dejar sus medias en todos lados: "Aun ahora, cuando me arrastro debajo de su escritorio para recoger sus medias, me empiezo a enojar y luego recuerdo lo que hizo por mí. Todo matrimonio debe realizar un intercambio, pero quizás sin el tumor cerebral".

Lee Woodruff es una cuidadora, oradora y autora. Ella y su esposo, Bob, cofundaron la Bob Woodruff Foundation, que ayuda a los militares heridos y a sus familias. Síguela en Twitter e Instagram (enlaces en inglés).

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