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Cómo elegir el centro de cuidados a largo plazo adecuado

Investiga la ubicación, el personal, los protocolos de limpieza y mucho más.

Mujer con bastón ayudada por una enfermera en un hogar de ancianos.

Ridofranz/Getty Images

In English | Mis hermanas y yo fuimos afortunadas con respecto a la etapa final de mis padres. Cuando la enfermedad de Alzheimer de mi padre aún no era evidente para nadie excepto para mi madre, se trasladaron de la costa oeste para estar cerca de sus tres hijas y eligieron un centro para adultos mayores con evolución de cuidados. El centro tenía una unidad de cuidado de la memoria que les permitió permanecer en el mismo lugar sin inconvenientes, incluso cuando mi padre empezó a desmejorar. ​​

Aunque nuestra situación era idílica, la vida no brinda soluciones tan perfectas para todas las familias. Hay muchas más historias de frustración y desesperación, historias de padres que se niegan a dejar su hogar y de hijos adultos que se sienten presionados a definir los pasos de prestación de cuidado siguientes mientras trabajan y crían a sus propios hijos. Una amiga me dijo recientemente que sus padres, de 91 años, habían vendido por fin su vivienda. Pero no pudieron deshacerse de la mayoría de sus posesiones, así que se mudaron a un condominio para “pensar en el siguiente paso lógico”. Esa amiga ahora está desesperada.

Considera tus opciones

Se deben considerar un gran número de factores a la hora de elegir la situación de vivienda más adecuada para los padres mayores. Y cuando hay varios hermanos de por medio, la situación puede complicarse. Aquellos que han descartado la opción del cuidado en el hogar o de vivir con familiares deben considerar un desconcertante número de factores a la hora de elegir un centro para adultos mayores. ​​

Y aunque no hay una solución ideal para todos, hay ciertas preguntas importantes para hacer que pueden ayudar a acortar el proceso de toma de decisiones para todas las personas involucradas. Algunas son tan básicas como averiguar el tamaño del centro y el número de camas, la estructura de precios y la proximidad a un hospital y a la familia. Otras son más sutiles y requieren prestar atención. Por ejemplo, ¿cuánta luz recibe el establecimiento o la habitación? ¿Los residentes parecen felices y activos? ​​

Servicios como el transporte a citas médicas o la disponibilidad de un enfermero que pueda realizar tareas como cambiar vendas pueden marcar la diferencia en el bienestar de un ser querido y en la tranquilidad de la familia. Los servicios de comidas y las opciones de alimentos saludables son tan importantes como la política sobre el horario de visitas. “¿Cómo huele?”, es una pregunta que muchas personas me instaron a considerar al sugerir que un olor penetrante a orina podría requerir que investigara más a fondo.

Uno de los consejos más universales es que debes hacer preguntas sobre los cuidados continuos durante tu visita al centro. Muchas personas lamentaron no haber llevado a su ser querido a un centro donde pudiera “evolucionar” a una atención más integral, incluido el cuidado en un hogar de ancianos que ofrezca cuidados paliativos. Varias de las personas a las que entrevisté compartieron el dolor de la familia y del ser querido al tener que hacer la transición a una situación nueva cuando estaban enfermos o incluso a punto de morir. ​​

Proximidad a la familia frente a familiaridad

La ubicación es fundamental. Aunque el centro solo esté cerca de uno de los hijos adultos, esto permite que alguien esté presente para solucionar problemas grandes o pequeños. Muchos hijos e hijas comentaron lo bien que se sintieron al poder hacer un mandado con sus padres o poder llevarles cosas, efectuar reparaciones menores o acompañarlos a sus citas médicas. ​​

Melanie Benjamin y su padre, Lee Miller.

Melanie Benjamin y su padre father, Lee Miller.

La autora Melanie Benjamin, de 58 años, de Williamsburg, Virginia, siente no haber insistido más en que su padre considerara mudarse más cerca de ella o de su hermano; en cambio, tuvo que viajar a Indianápolis a menudo cuando él empezó a decaer rápidamente. “El mundo se encoge muy rápidamente, y los amigos y la comunidad de tus padres de repente desaparecen”, dice Benjamin. “Al decidir si los padres de edad avanzada deben quedarse cerca de sus amigos, seguramente es más importante la proximidad a la familia, que puede planificar su cuidado, acudir en persona y estar pendientes de ellos”. ​​

Otro tema dominante fue cuándo es el mejor momento para mudarse. Muchas familias admitieron que esperaron demasiado para trasladar a sus padres, lo cual les impidió establecer raíces en su nuevo entorno de vivienda, participar en actividades y hacer amistades duraderas. Si una persona no puede participar, todo le va a parecer extraño.

Mary Novaria, de 62 años, de Evergreen, Colorado, es la mayor de tres hermanos. Su padre murió varios años antes que su madre, una sacerdotisa de la iglesia Episcopal. Cuando su madre empezó a mostrar señales de demencia, sus hijos la trasladaron a un centro para adultos mayores que estaba a 10 minutos de la casa de Novaria para poder visitarla a menudo. Cuando su salud deterioró, tuvieron que trasladarla de nuevo a un centro de vida asistida, y su madre se encontraba demasiado enferma y retraída para establecer vínculos con los otros residentes. ​​

Mary Novaria con su madre, Ruth McAleer.

Mary Novaria junto a su madre, Ruth McAleer.

“Me arrepiento de no haberla llevado a un centro de cuidados continuos en primer lugar para que pudiera haber hecho amistades y elegir entre una variedad de actividades”, explica Novaria. “En cambio, fue como llevar a un hijo a una escuela nueva donde todos ya tienen grupos de amigos”.​​

Infórmate sobre el personal

No hay duda de que la pandemia de COVID-19 ha sobrecargado el sistema de cuidado de salud y la fuerza laboral. La disponibilidad de personal en muchos centros de cuidados a largo plazo es una cuestión importante e, incluso en el mejor de los casos, los familiares deben actuar como defensores. El padre de Benjamin se cayó varias veces durante la noche y ella tuvo que coordinar sus cuidados a larga distancia. El personal del turno de noche consistía principalmente de una mujer joven de 20 años que no tenía suficiente fuerza para levantarlo. Por esto hubo que llamar a una ambulancia más veces de las necesarias. ​​

“Haz muchas preguntas sobre el personal, especialmente quién está de guardia por la noche”, señala Benjamin. “Asegúrate de que no dispongan solo del personal mínimo”.​​

Opciones religiosas

Los centros religiosos pueden tener distintas normas que los que no están afiliados a una religión. Maureen Clark Newlove, de 57 años, de New Canaan, Connecticut, creyó que habían pensado en todo cuando su madre eligió un hogar de ancianos católico. La familia se sintió reconfortada por el hecho de que las monjas vivían en el centro. Cuando su madre empezó a decaer, Maureen y sus hermanos presentaron la orden de no reanimar (DNR) y el testamento vital de su madre. Ella se había mantenido firme en cuanto a su deseo de no recibir ninguna intervención para prolongar su vida. Pero cuando los hijos quisieron usar su propio servicio de cuidados paliativos, les dijeron que tenían que usar el servicio proporcionado por el centro.

Maureen Clark Newlove con su madre, Maureen Clark, de 86 años, en una fiesta en el hogar de ancianos.

Maureen Clark Newlove con su madre, Maureen Clark, de 86 años, en una fiesta en el hogar de ancianos.

​​“Mi madre esencialmente se murió de hambre durante un período de 15 meses”, dice Newlove, y explica cómo se consumió lentamente. “Esta no era en absoluto la manera en que quería morir y, debido a las normas del centro, no le incrementaban el nivel de morfina a menos que ella dijera que sentía dolor”, dice Newlove. “Deberíamos haber preguntado: ¿cómo es la experiencia de morir aquí?”. ​​

Compaginar los distintos puntos de vista de los hermanos

Por último, navegar esta etapa final con los hermanos puede estar plagado de complicaciones. Cada uno de los hijos de una familia tiene un punto de vista diferente y una relación distinta con sus padres. Ligeia Polidora, de 62 años, de Sonoma, California, creció en Wisconsin, pero ha vivido en la costa oeste durante casi toda su vida. Regresó a su hogar en Madison para ayudar a su madre a mudarse a un centro de vida asistida y descubrió que no existe “igualdad” cuando se trata de dividir las tareas entre los hermanos. ​​

“Suele haber un hijo que tiene que asumir la mayor parte de la carga”, indica Polidora. “Es imposible tomar decisiones por consenso, especialmente cuando la situación es urgente. Alguien tiene que ser el encargado principal de tomar decisiones, y todos los demás deben encontrar una manera de aceptarlo”, añade. “Mi sugerencia es que apoyes a esa persona, no te opongas y le preguntes cómo puedes ayudar o busques maneras de hacerlo”. ​​

Polidora también sugiere que los hermanos con diferencias de opinión encuentren formas de aprovechar sus fortalezas. “Si alguien es bueno para administrar finanzas, puede ser la persona designada para esa tarea. Y si alguien vive cerca y es un buen defensor médico, esa puede ser su responsabilidad, de esta manera no es necesario que una sola persona se sienta abrumada, pero tampoco es necesario que todos colaboren en todo”, dice. ​​

Aunque este proceso es abrumador, abordarlo como cualquier otra decisión importante puede contribuir a tu felicidad y a la de tu ser querido. El Gobierno federal tiene recursos en línea y una lista de verificación útil (enlace en inglés) que puedes imprimir y llevar contigo cuando visites los centros de cuidados a largo plazo.​​​​

Preguntas y asuntos clave que debes considerar

Elegir el centro adecuado para un ser querido requiere mucho trabajo. Estos consejos fueron seleccionados de una serie de entrevistas y del libro Not Dead Yet: Rebooting Your Life After 50, por Barbara Ballinger y Margaret Crane.

• ¿Cómo afectan el seguro de cuidados a largo plazo, Medicare y Medicaid el costo del centro?

• ¿Cuáles son las normas para visitantes? ¿Hay políticas que los residentes deben seguir?

• ¿Con qué frecuencia hay camas disponibles? ¿Es necesario que añadas tu nombre a una lista ahora? ¿Y qué implica eso? 

• Al elegir tu unidad exacta (si puedes escoger), piensa en cómo entra la luz y cómo es la iluminación a las distintas horas del día y en las distintas estaciones.

• Si tu ser querido disfruta el aire libre, ¿hay un balcón o jardín en el terreno donde pueda hacer las actividades que le gustan?

• ​Si son una pareja, ¿cuáles son las opciones si uno de ellos fallece?

• Aparte de las cuotas mensuales, ¿cómo funcionan los gastos “extra” y cuál es la estructura de precios?

• Una vez que hayas reducido tus opciones a uno o dos sitios, asegúrate de visitar el centro varias veces y a distintas horas del día para observar la interacción entre el personal y los residentes.

• Haz preguntas sobre la atención médica, los requisitos de limpieza, la proporción de cuidadores por paciente, si puedes seguir viendo a tus médicos y qué planes se han establecido para enfrentar futuras pandemias.​​

Lee Woodruff es cuidadora, oradora y autora. Ella y su esposo Bob son cofundadores de la Bob Woodruff Foundation, que ayuda a los militares heridos y a sus familias. Síguela en Twitter e Instagram (enlaces en inglés).

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