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Cómo cuidar a un cónyuge después de un accidente traumático

Aprender a aceptar la situación puede ayudarte a seguir adelante.

un médico en un hospital hablando con un hombre y una mujer

FG TRADE/GETTY IMAGES

In English | Gene y Kathleen Mori de Atlanta iban de caminata por las montañas del norte de Georgia durante una soleada mañana primaveral, cuando Gene se mareó y cayó al suelo, lo que le hizo padecer una lesión grave en la cabeza y perder el conocimiento. Dado que el lugar era remoto, transportaron a Gene en un helicóptero al centro de traumatología más cercano, donde los médicos le quitaron parte del cráneo para aliviar la presión en el cerebro.

Gene permaneció en una unidad de cuidados intensivos durante 17 días antes de ser transferido a un hospital para pacientes con lesiones cerebrales agudas. Dos meses después, lo transfirieron a un centro de atención ambulatoria donde permaneció durante otros dos meses. Si bien ya ha pasado más de un año desde ese momento que le cambió la vida en el 2019, todavía está en proceso de recuperación.

“Uno no entiende la facilidad con la que tu vida puede cambiar en un instante”, dice Kathleen. “En un momento, estábamos disfrutando el tiempo en familia, y de repente nos sumergimos en un mundo distinto”.


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Cómo lidiar con noticias difíciles

Al pensar en el día del accidente, Kathleen se dio cuenta de que al principio estaba en tal estado de conmoción que no comprendió a los médicos que intentaban salvarle la vida a su esposo. “Entré al hospital y pregunté cómo estaba Gene, y se ofrecieron a rezar conmigo”, recuerda. “Cuando por fin llegaron nuestros familiares, fue un gran alivio porque ellos podían escuchar y hacer preguntas, apuntar información y hablar con el médico si yo no podía concentrarme”.

“El personal me hacía preguntas sobre los medicamentos que él tomaba, pedía mi consentimiento para que lo operaran; las cosas pasaban tan rápido y yo todavía estaba procesando cómo habíamos llegado hasta eso desde una simple caminata por las montañas”, cuenta Kathleen.

Con respecto al hogar, Kathleen tuvo la suerte de contar con amigos y familiares que los apoyaron a ella y a sus tres hijos, quienes tenían 19, 17 y 13 años cuando ocurrió el accidente. “Para cualquier hijo es difícil ver a un ser querido con dolor o en una situación de vulnerabilidad”, explica Kathleen. “Cada uno de nosotros cría a sus hijos de distinta manera, y entendí que los míos querían hundir la cabeza un poco en la arena. No quería que estuvieran de vigilia en el hospital y estaba decidida a ser quien cargaba con la responsabilidad”.

Recurrir a los tuyos

Kathleen es una contadora pública certificada (CPA) y se describe como alguien a quien siempre le gusta tener la respuesta correcta. Es “ferozmente independiente” y siempre fue la persona a quien recurrían los demás cuando necesitaban lograr algo. Reconoció la importancia de tener un sistema de apoyo fuera de la familia, de quienes podía depender cuando sentía miedo o intentaba pensar en lo que pasaría mucho más adelante en el futuro.

“Necesitas gente en tu círculo de personas más allegadas con quienes puedas compartir tus momentos difíciles y lo desagradable”, dice Kathleen. “Para mí fue importante apartarme del lado del paciente, salir a caminar y conversar sobre los dilemas con esos amigos o con mi terapeuta. Tal vez no hayan podido arreglar las cosas, pero el solo poder hablar de eso ayuda mucho”.

Kathleen reconoció el valor de sencillamente tener a personas que la acompañaran, incluso cuando no tenía energía para hablar. La presencia física de seres queridos fue esencial para su bienestar, al igual que el apoyo espiritual de saber que otras personas rezaban por su familia.

Cómo sobrellevar el sentimiento de culpabilidad del cuidador

Kathleen también luchó con el sentimiento de culpabilidad que conlleva cuidar a un ser querido. Unos meses después de la lesión, sus amigas la “secuestraron” para darse una escapada de descanso en la playa. Kathleen forcejeó todo el fin de semana con sentimientos de culpabilidad por estar haciendo algo para ella misma. Durante ese fin de semana, se le ocurrió la metáfora del “traje de baño mojado”.

“La playa es un lugar mágico y, para muchos, un lugar curativo”, explica Kathleen. “También te ofrece algunas experiencias desagradables: medusas, tormentas y la inoportuna comprensión de que a veces, tienes que volver a colocarte el traje de baño mojado para seguir disfrutando de la magia.

“Encontrar la manera de sobrellevar una experiencia trágica es como ponerse un traje de baño mojado”, afirma Kathleen. “Ese acto es incómodo y un poco desconocido, pero tienes que obligarte a hacerlo para zambullirte en la próxima etapa de tu vida. En medio del desasosiego de mi tristeza y mi pena profunda, tuve que aceptar nuestra situación para seguir adelante con positividad”.

Cómo afrontar un nuevo mundo

Para Gene, la recuperación por la que tanto trabajó trajo una sorpresa desagradable. Justo cuando se preparaba para regresar a su trabajo en el campo de energía alternativa, apareció la pandemia y obligó a todos a trabajar desde el hogar. El que Gene no pudiera regresar a su comunidad laboral, tanto física como socialmente, fue un gran golpe para la pareja.

Kathleen adoptó un enfoque filosófico sobre prestar cuidados durante una pandemia. “La pandemia de COVID-19 obligará a muchos de nosotros a actuar y comportarnos de nuevas maneras, y es difícil imaginar que las cosas vuelvan a ser como antes”, dice. “Si en el mundo actual no puedes encontrar gratitud con todo lo que está pasando, entonces deberías buscar una manera de lograrlo”.

Consejos de Kathleen para los cuidadores

• Dormir es esencial, sobre todo cuando necesitas tomar decisiones. Incluso si eres alguien a quien no le gusta tomar medicamentos, encuentra algo que te ayude a dormir, desde melatonina hasta té, o lo que funcione para ti.

• La meditación ayuda a despejar la mente y aclarar tus pensamientos para lo que queda del día.

• La psicoterapia puede ser una parte muy importante del recorrido y puede brindar perspectiva e identificar patrones y senderos para ayudarte a navegar hacia adelante.

• En el período subsiguiente a un gran evento traumático, lucha contra la tendencia de apartarte y replegarte. Permanece en contacto con tu red de personas y permite que te ayuden.

• Recursos tales como Caring Bridge son esenciales para ayudar a mantenerte conectado con tu comunidad sin tener que gastar la energía que no tienes en enviar mensajes de texto y de correo electrónico a diario.

Lee Woodruff es cuidadora, oradora y autora. Ella y su esposo Bob son cofundadores de la Bob Woodruff Foundation, que ayuda a los militares heridos y a sus familias. Síguela en Twitter e Instagram (enlaces en inglés). 

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