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Cómo los cuidadores familiares aislados pueden establecer conexiones

Deben pedir apoyo a sus amigos y familiares.

Grupo de personas mayores reunidos

CAIAIMAGE/TOM MERTON/GETTY IMAGES

In English | "Solía contactar a nuestros hermanos y supuestos amigos, pero luego pensé, ¿de qué sirve?", dijo Jim, un hombre de 67 años que ha cuidado de su esposa con esclerosis múltiple por 35 años. "Nadie entiende por lo que pasamos, y no sé si les importa. Así que ahora solo me centro en ella y yo".

En esta primera cita de psicoterapia, tengo la tentación de reiterarle a Jim la importancia de recurrir al apoyo de otras personas para sentirse motivado y alentado durante los momentos difíciles. Pero temo que piense que yo tampoco lo entiendo. Y quizás es así. No tengo idea de cuántos años de rechazo y abandono enfrentó antes de dejar de pedir ayuda o incluso una llamada ocasional y, como medida de autoprotección, decidió depender solo de sí mismo.

Durante largo tiempo las investigaciones han demostrado que sentir conexiones positivas con otras personas conduce a una buena salud. Un estudio halló que esto redujo la posibilidad de muerte prematura en un 50%. Pero el aislamiento y la desconexión sociales son un problema creciente de salud en el país. Un estudio del 2015 de Brigham Young University (en inglés) ampliamente publicado encontró que el aislamiento social prolongado es tan perjudicial como fumar 15 cigarrillos al día; más dañino que la obesidad. Y una encuesta del 2019 de University of Michigan y AARP entre adultos de 50 a 80 años determinó que 1 de cada 3 adultos dice que le falta compañía frecuente, y 1 de cada 4 señala que al menos algunas veces se siente aislado de otras personas.


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Los cuidadores familiares dolidos y enojados, como Jim, se encuentran en ese grupo. En parte, se consumen tanto por las exigencias del cuidado que no le dan prioridad a buscar apoyo social. Pero algunos también sienten desesperanza y desaliento al considerar conectarse con personas que deben estar ahí para ellos. Piensan con resentimiento que los familiares y amigos les han dado la espalda para vivir sus propias vidas sin preocupaciones. Entonces estos cuidadores se retraen, se encierran en sus propios hogares y se desconectan cada vez más del resto del mundo.

¿Cómo ayudamos a los cuidadores familiares a lidiar con el continuo rechazo y a seguir buscando conexiones sociales? Aquí presentamos algunas ideas:

Creer en el poder de la regeneración social

Los mismos cuidadores que se aseguran de que sus seres queridos se vacunen contra la gripe y hagan flexiones de pecho a diario para permanecer saludables físicamente no se molestan en contestar el teléfono, usar internet o ir a grupos de apoyo para mantener su salud emocional. Pero los lazos sociales son como cuerdas fuertes que los sujetan, especialmente cuando sus preocupaciones los abruman y sienten desasosiego. Incluso los más introvertidos o los misántropos dedicados deben tener fe en el hecho de que son miembros de una comunidad grande que puede mantener la salud de todos a flote.

Buscar a los que están dispuestos

No vale la pena que los cuidadores traten de tener contacto con familiares o amigos que no están dispuestos o son inaccesibles. Pero eso no significa que deben cerrarle la puerta a toda la humanidad. Si la familia les falla, pueden acudir a vecinos y grupos comunitarios o miembros de la iglesia. Si la comunidad local les falla, hay aplicaciones, grupos de Facebook (en inglés) y grupos de apoyo en persona, en internet o por teléfono disponibles, en los que individuos que enfrentan situaciones similares pueden escucharlos, entenderlos y darles consejos adecuados. Incluso para el cuidador familiar más ocupado y agobiado, no hay razón por la cual aislarse completamente, a menos que esté determinado a estar solo en las situaciones difíciles relacionadas con el cuidado.

Dar ayuda para recibir ayuda

Una perspectiva cínica de las personas puede sugerir que la mayoría están tan enfocadas en sí mismas que se les hace difícil sentir empatía hacia los demás. No obstante, el fallecido psiquiatra Ivan Boszormenyi-Nagy creía que casi todos tenemos un innato sentido de reciprocidad y justicia; es decir, si alguien nos da algo, le daremos algo a cambio. Quizás parezca contradictorio, pero los cuidadores familiares pueden usar este conocimiento para aumentar sus apoyos sociales. En lugar de buscar respaldo social, primero deben ofrecerlo sin reparos. Por ejemplo, Jim puede llamar a sus hermanos para ver cómo están y qué necesitan. Podrían sorprenderlo al responder del mismo modo.

No dejar de buscar ayuda y compañía

Pero aun si otras personas no responden como deberían después de que un cuidador hace un acto de ayuda, no tiene sentido que él se lamente con rencor y se aleje de todas las relaciones. Las conexiones sociales son demasiado esenciales y son un ingrediente para el bienestar. Los cuidadores tienen que seguir adelante —aceptar tristemente la actitud prejuiciada y la falta de compasión de amigos y familiares—, pero no pueden dejar de intentarlo. Sé deliberado y pragmático. Toma tus vitaminas, toma el sol y busca a gente como tú.

Barry J. Jacobs, psicólogo clínico, terapeuta de familia y asesor sobre el cuidado de la salud, es también coautor del libro AARP Meditations for Caregivers (Da Capo, 2016). Síguelo en Twitter y en Facebook (enlaces en inglés).

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