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La Enmienda de Igualdad de Derechos atraviesa nuevo resurgimiento

Después de casi un siglo, el clima político y el movimiento #MeToo podrían impulsar a la ERA a superar los obstáculos legales.

Grupo de mujeres sostienen carteles que dicen en inglés -E R A Yes- y -Put Women in the Constitution-

Tom Williams/CQ Roll Call

In English | La Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA) se propuso hace casi cien años, y periódicamente se impulsa con un nuevo arrebato de entusiasmo y una avalancha de diligencias.

Alice Paul, sufragista y abogada que nació cerca de doce millas al este de Filadelfia en Mount Laurel, Nueva Jersey, presentó la ERA en 1923 para garantizar la igualdad de derechos de la mujer bajo la ley federal. Muchos pensaron que pronto se convertiría en la 20.ª Enmienda, justo después de la 19.ª, que le otorgó el derecho al voto a las mujeres en 1920. Sin embargo, fue recién a principios de la década de 1970 que la ERA logró el respaldo necesario de dos tercios del Congreso para proceder a los estados para su ratificación.

Entonces, la National Organization for Women (Organización Nacional de la Mujer)  se desplegó en todo el país, abogando con afán la aprobación de la ERA en los estados. Pero al concluir el período, solo habían logrado el respaldo de 35 de los 38 estados requeridos.

Activistas: el momento de la ERA es ahora

El clima político actual y el movimiento #MeToo han añadido una urgencia renovada. En los últimos tres años, Nevada, Illinois y Virginia se convirtieron en los 36.°, 37.° y 38.° estados en aprobar la Enmienda de Igualdad de Derechos, pero debe superar otros obstáculos legales antes de que se pueda agregar a la Constitución de Estados Unidos.

“Es difícil lograr la igualdad de derechos cuando no tienes los mismos derechos”, dice Julie C. Suk, decana y profesora de Sociología de la City University of New York.

“Muchos no se dan cuenta de que las mujeres no tienen garantía de igualdad de derechos en la Constitución de Estados Unidos”.

— Iris Y. Martínez, senadora del estado de Illinois

Si la enmienda se consagra en la Constitución, la ERA requeriría a los estados intervenir en casos de violencia de género. Asimismo, requeriría que protegieran contra la discriminación por motivo de embarazo y maternidad, y que se dispusiera una garantía federal de igualdad salarial.

En general, las mujeres ganan 79 centavos por cada dólar que gana un hombre, y las mujeres de color cobran incluso menos. Las mujeres a quienes dejan sin trabajo durante su embarazo no tienen protecciones legales, señala Suk, y advierte que solo el 17% de los trabajadores del país tienen acceso a la licencia remunerada por maternidad y paternidad.

Actualizar la Constitución es la única manera segura de erradicar la discriminación por motivo de género, según Suk y otros.

“Muchos no se dan cuenta de que las mujeres no tienen garantía de igualdad de derechos en la Constitución de Estados Unidos”, indica la senadora Iris Y. Martínez del estado de Illinois, una demócrata de Chicago quien respalda la ERA. “Como mujer, lo veo como una cuestión imperecedera”.

Un plazo de siete años para la ratificación, y luego de 10 años

El 92.° Congreso, que aprobó la ERA en 1972, no lo vio de esa manera. Los legisladores les dieron a las legislaturas estatales siete años para ratificar la enmienda y luego ampliaron el plazo a 10 años, pero ningún otro estado la aprobó después de 1979.

Alice Paul

Bettmann/Getty Images

Alice Paul

Breve cronología de la ERA

• 1923. La sufragista Alice Paul redacta la Enmienda de Igualdad de Derechos original, que se presenta en el Congreso.

• 1923 a 1970. Se presenta una versión de la ERA en cada sesión bienal del Congreso, pero queda retrasada en el comité.

• 1970. La representante Martha Griffiths, demócrata por Michigan, forzó la salida de la enmienda constitucional propuesta del comité con una solicitud de descarga que firmaron la mayoría de los miembros de la Cámara.

• 1971. Griffiths vuelve a presentar la propuesta como Resolución Conjunta de la Cámara 208. Después de meses de debates, la Cámara la aprueba el 12 de octubre.

• 1972. El Senado aprueba el mismo texto el 22 de marzo y la ERA procede a las legislaturas estatales con un plazo de siete años para su ratificación.

• 1978. El Congreso extiende el plazo de ratificación hasta el 30 de junio de 1982.

• 1982. Se vence el plazo con la ratificación de solo 35 de los 38 estados; algunos de ellos deciden anular su aprobación.

• 2017. Ambas cámaras de la legislatura de Nevada votan por ratificar la ERA 35 años después del plazo que estableciera el Congreso, y establecen las bases para su ratificación en Illinois en el 2018 y Virginia en el 2020.

Cinco estados —Idaho, Kentucky, Nebraska, Dakota del Sur y Tennessee— ratificaron la ERA y después rescindieron su ratificación, aunque no se sabe si una legislatura puede revertir su ratificación de una enmienda pendiente. La 14.ª Enmienda que otorga a los ciudadanos el derecho a debido proceso e igualdad de protecciones se ratificó en 1868 con votos de estados que luego intentaron echarse atrás.

Los miembros actuales de la Cámara y el Senado están intentando eliminar el plazo de 1982 basándose en que si el Congreso tuviera la facultad de extender el plazo de ratificación, también podría anularla por completo. Algunos apuntan a la 27.ª Enmienda que propuso el padre fundador James Madison para regular los salarios del Congreso. Su ratificación llevó más de 200 años.

A mediados de febrero, los demócratas de la Cámara de Representantes y cinco republicanos aprobaron una resolución en gran parte simbólica para anular el plazo de ratificación de la ERA, que se venció hace tanto tiempo. En la Cámara Alta, los senadores Ben Cardin (demócrata por Maryland), Tim Kaine (demócrata por Virginia), Lisa Murkowski (republicana por Alaska) y Mark Warner (demócrata por Virginia) están promoviendo su propia resolución bipartidista para que la ERA vuelva a su rumbo, pero ninguna de las medidas tiene muchas posibilidades de llegar al pleno del Senado debido a la falta de respaldo del líder mayoritario Mitch McConnell (republicano por Kentucky).

Algunos defensores, como la jueza de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsburg, sugieren que los partidarios vuelvan a comenzar, en parte porque pasarse casi 40 años de un plazo tiene complicaciones, al igual que contar a los cinco estados que luego se echaron atrás.

La ERA Coalition/Fund for Women's Equality, con sede en Washington, parece pensar que hay suficiente impulso como para superar esos obstáculos. Tiene más de cien grupos entre sus miembros que trabajan junto a docenas de organizaciones líderes.

“Existe una combinación saludable de coordinación nacional y activismo comunitario local”, señala Jessica Neuwirth, abogada internacional de derechos de la mujer en Hunter College's Public Policy Institute en la ciudad de Nueva York y copresidenta de la coalición.

Señala que el apoyo es casi universal, y hace referencia a una encuesta que la coalición llevó a cabo en el 2015.

“La encuesta de la coalición sobre la ERA demuestra que en el país el 94% de las personas y el 99% de los milénicos apoyan una enmienda constitucional de igualdad de sexos”, señala. Los milénicos —nacidos entre 1981 y 1996—, actualmente tienen de 24 a 39 años.

Problemas sociales entrelazados con la ERA

Las leyes actuales, como la 14.ª Enmienda, el Título IX (que es una ley de 1972 que protege contra la discriminación por motivo de sexo en los programas educativos que reciben fondos federales) y la Equal Pay Act (Ley de igualdad salarial), que se aprobó en 1963 y se enmendó en el 2009, han creado ciertas protecciones para las mujeres. Sin embargo, muchos las perciben como un mosaico legislativo con grietas vulnerables.

“Estas leyes han sido útiles, pero no son exhaustivas y se pueden revertir en cualquier momento”, señala Neuwirth.

“La igualdad de sexos está garantizada en casi todas las constituciones del mundo, incluso en todas las constituciones que se redactaron después de la Segunda Guerra Mundial”.

— Jessica Neuwirth, ERA Coalition/Fund for Women’s Equality

Algunos consideran que la ERA aliviará el efecto de la maternidad en el trabajo de las mujeres y el modo en que esto profundiza la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres.

“Si se controla el factor maternidad, las mujeres que no son madres ganan cerca de lo que ganan los hombres, sean padres o no”, señala Suk.

Jennifer Carroll Foy, abogada de Woodbridge, Virginia, una ciudad cercana a Washington, D.C., y quien este año ayudó a que su estado se convirtiera en el 38.° en ratificar la ERA, tuvo mellizos durante su exitosa campaña por la Cámara de Delegados de Virginia. Cuando era estudiante, una decisión de la Corte Suprema le permitió asistir al Virginia Military Institute en Lexington, que era una universidad pública que se había negado a aceptar mujeres.

“Conozco las batallas de ser madre y tener un trabajo de horario completo al mismo tiempo”, señala. “Por eso estoy luchando para que se establezcan políticas de licencia remunerada por motivos familiares, leyes justas de programación de horarios y políticas de igualdad salarial por igualdad laboral. También, considero que debemos asegurar que todas las mujeres tengan acceso a anticonceptivos económicos y pruebas de detección de cáncer”.

Los salarios bajos y la violencia contra la mujer tienden a ir de la mano, según los partidarios de la ERA. Al tener empleos en la industria del servicio con salarios bajos, las mujeres son especialmente susceptibles al acoso sexual y tal vez no puedan renunciar por motivos económicos.

“Tarana Burke, del movimiento #MeToo, llamó la atención sobre los problemas de las mujeres de la clase trabajadora y las mujeres de color”, señala Suk.

No todas las mujeres quieren la ERA

Los activistas de la década de 1970 que eran partidarios de la ERA esperaban que a esta altura los problemas se habrían resuelto. Cuando el Congreso envió la ERA a los estados, docenas la firmaron de inmediato, pero se movilizó la oposición y provocó temor de que la Enmienda alterara las normas de la sociedad.

Texto completo de la Enmienda de Igualdad de Derechos

Artículo 1: La igualdad de derechos en virtud de la ley no puede ser negada ni restringida por Estados Unidos ni por ningún estado por motivos de sexo.

Artículo 2: El Congreso tendrá la facultad de exigir el cumplimiento de las disposiciones de este artículo mediante la legislación correspondiente.

Artículo 3: Esta enmienda cobrará vigencia dos años después de la fecha de su ratificación.

Phyllis Schlafly, líder conservadora y autora popular de esa época, sugirió que la ERA representaría un retroceso para las mujeres. Organizó la campaña Stop Taking Our Privileges (STOP) ERA.

A fines de la década de 1970, Schlafly, quien murió en el 2016 a los 92 años, se convirtió en abogada constitucional. A veces comenzaba sus comentarios con “Quisiera agradecer a mi esposo por permitirme estar aquí esta noche”. Los partidarios de STOP ERA hornearon pasteles de manzana para la Asamblea General de Illinois mientras los legisladores debatían la enmienda.

La organización sostenía que la enmienda propuesta eliminaría las leyes de agresión sexual, la pensión alimenticia y la tendencia de los tribunales de otorgar la custodia a las madres en un divorcio. Se opusieron a un ejército que pudiera reclutar mujeres y advirtieron que se eliminarían los baños para un solo sexo.

Algunos de los privilegios que Schlafly luchó por conservar han evolucionado naturalmente sin la aprobación de la ERA:

Pensión alimenticia. Las mujeres que tienen los medios pueden ser las que pagan la manutención en un divorcio, y la custodia compartida entre los padres se considera ideal.

Baños. Los baños individuales son cada vez más neutrales en cuanto al género.

Servicio militar. Desde enero, las mujeres representan más de 1 de cada 6 militares en las cuatro ramas de las Fuerzas Armadas del Departamento de Defensa. Las mujeres constituyen el 21% de los rangos de la Fuerza Aérea, el 20% de la Armada, el 15% del Ejército y el 9% del Cuerpo de Infantería de Marina.

Ann Schlafly Cori, hija de Schlafly, ha continuado la labor de su madre como presidenta de Eagle Forum, de Alton, Illinois, y expresa inquietudes similares a las de su madre. Se opone a la ERA porque sostiene que se exigiría la financiación gubernamental del aborto y ya no se aceptaría ningún tipo de segregación por sexo, incluso en las prisiones o los albergues.

Sin embargo, los activistas dicen que el país debe ponerse al día.

“La igualdad de sexos está garantizada en casi todas las constituciones del mundo, incluso en todas las constituciones que se redactaron después de la Segunda Guerra Mundial”, señala Neuwirth.

Ginsburg, jueza de la Corte Suprema, ha dicho que para ella la aprobación de la ERA es importante porque quiere poder mostrarle a su nieta que en la Constitución las leyes fundamentales de este país aseguran que todas las mujeres son iguales a los hombres.

Pamela K. Johnson es una escritora y cinematógrafa en el sur de California que está realizando una novela histórica.

Perspectiva de Hollywood sobre la ERA

Mrs. America, 9 episodios

(FX en Hulu transmite a partir del 15 de abril)

Cate Blanchett interpreta a la activista Phyllis Schlafly, opositora de la ERA, con Rose Byrne como la defensora de la ERA Gloria Steinem y un fuerte elenco de actrices de Hollywood en esta dramatización del movimiento de la década de 1970 para ratificar la Enmienda de Igualdad de Derechos y el despertar de la oposición liderada por la conservadora Schlafly para evitar que eso suceda.


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