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John McCain, senador y candidato presidencial Skip to content
 

El senador John McCain encarnó el valor y el servicio público

La nación llora al condecorado héroe de guerra y excandidato presidencial.

El senador John McCain habla durante una entrevista con el Sacramento Bee en el Hyatt en el centro de Sacramento el 11 de marzo de 2007.

Sacramento Bee / Autumn Cruz

In English | Hasta el final de su vida, el senador y excandidato presidencial John McCain se mantuvo fiel a su naturaleza infatigable y enérgica. Fue prisionero de guerra en Vietnam por más de cinco años y un dedicado funcionario público durante seis décadas. Político luchador e imparcial, el senador de Arizona libró una batalla justa no solo por su vida, sino por su país. Tras una valiente lucha contra el cáncer cerebral, el congresista de 81 años falleció el sábado en su rancho de Arizona.

En julio del 2017, a McCain le diagnosticaron glioblastoma, una forma agresiva de cáncer cerebral. Falleció rodeado de sus familiares y amigos, y dejó a su esposa, Cindy, siete hijos y cinco nietos.

“La nación ha perdido a un verdadero servidor público, dijo la presidenta ejecutiva de AARP, Jo Ann Jenkins. "Se ganó el título de 'héroe estadounidense' muchas veces". Su voto el año pasado para proteger el cuidado de la salud de las personas en el país es solo un ejemplo de su valentía y sus sólidos principios como servidor público. Luchó contra los desafíos de la vida con distinción, honor y valor, desde su época como prisionero de guerra hasta su batalla más reciente contra el cáncer cerebral. Hemos perdido a un gran hombre, y todos en AARP enviamos nuestro más sentido pésame a Cindy y su familia".

La admiración y el respeto de los colegas políticos de ambos partidos ante la extraordinaria vida de McCain inundaron las redes sociales el sábado.

El expresidente Barack Obama manifestó: "Pocos hemos sido puestos a prueba de la manera en que John lo fue, o se nos ha exigido que mostremos el tipo de valor que tuvo él. Pero todos podemos aspirar a tener el valor de anteponer el bien común al nuestro. John mejor que nadie nos demostró lo que eso significa. Y, por eso, todos estamos en deuda con él".

"Estados Unidos y la Libertad han perdido a uno de sus grandes abanderados. . . y yo he perdido a uno de mis más queridos amigos y mentores", tuiteó el senador republicano Lindsey Graham, de Carolina del Sur.

El líder de la minoría del Senado de Estados Unidos, Chuck Schumer, de Nueva York, emitió una declaración donde expresa su interés de presentar una resolución para rebautizar el edificio de oficinas del Senado Russell Senate Office Building con el nombre de McCain. "Siempre estuvo dispuesto a anteponer la verdad al poder", le dijo Schumer a CNN la primavera pasada.

En una recepción antes de la cena, el presidente de los Estados Unidos Richard Nixon (1913-1994) estrecha la mano y saluda al ex prisionero de guerra norvietnamita (y futuro senador de EE. UU.) Capitán John McCain en 1973.

White House Photo Office/PhotoQuest/Getty Images

El capitán John McCain, después de su liberación de un campo de prisioneros de guerra de Vietnam del Norte, le da la mano al presidente Richard Nixon en una recepción previa a la cena en Washington D.C. el 24 de mayo de 1973.

El jovial patriota, de solo 5 pies y 8 pulgadas de estatura, era ampliamente considerado un ejemplo altísimo de un héroe estadounidense que hizo campaña en una plataforma de integridad, combinando el sentido del deber, el sacrificio y el honor. Hijo y nieto de almirantes de cuatro estrellas de la Fuerza Naval, McCain pasó cinco años y medio recluido en una prisión de Vietnam del Norte —conocida como el Hanoi Hilton— después de que su bombardero Skyhawk fuera derribado sobre un lago en 1967. Se fracturó los brazos y una pierna.

Poco después, los captores de McCain querían liberarlo, pero el piloto de la Marina se rehusó. Se cree que se le extendió la oferta de libertad porque su padre, John McCain Jr., era comandante de las fuerzas estadounidenses en el Pacífico. Debido al elevado estatus de su padre, los carceleros comenzaron a llamarlo "el príncipe heredero". 

Al negarse a salir de la cárcel, McCain fue golpeado y torturado por los guardias y aislado en una celda durante más de dos años. Pero había demostrado que la lealtad era una de sus señas de identidad. Había defendido el código de honor del prisionero de guerra, que no le permitiría ser repatriado antes que otros soldados estadounidenses que habían sido prisioneros por más tiempo. Lo liberaron en 1973.

John McCain en campaña electoral en Virginia con su esposa Cindy McCain y su compañera de fórmula, la gobernadora Sarah Palin.

Jason O. Watson / Alamy Stock Photo

El senador John McCain en la campaña presidencial del 2008 en Virginia con su compañera de fórmula, la gobernadora Sarah Palin, a la izquierda, y su esposa Cindy McCain.

Con un brillo inquebrantable en los ojos, el condecorado piloto de la Marina finalmente llevó sus instintos inconformistas e iconoclastas a la capital de la nación. McCain sirvió seis períodos en el Senado de Estados Unidos. Mostró gracia y tolerancia tras su aplastante derrota ante Obama en las elecciones presidenciales del 2008.

McCain fue elegido por primera vez a la Cámara de Representantes de Estados Unidos en 1982, y cuatro años después, al Senado de Estados Unidos, donde sirvió desde 1987 hasta su muerte. Un líder tenaz y franco, equilibraba la dureza con la compasión; su sentido de la justicia nunca vaciló. A menudo fue elogiado por permanecer por encima de la lucha partidista para lograr éxitos legislativos, sobre todo en lo que respecta a las leyes de financiamiento de campañas, inmigración y beneficios para veteranos.

McCain manejó las riñas políticas de manera justa y sin que persistiera la polémica, aun cuando los enfrentamientos verbales con el presidente Trump se intensificaron durante los últimos tres años.

“Espero que podamos de nuevo apoyarnos en la humildad, en nuestra necesidad de cooperar, en nuestra dependencia el uno del otro para aprender cómo confiar en los demás de nuevo y, de esa manera, servir mejor a la gente que nos eligió", declaró ante el Senado después de que su voto decisivo evitara la derogación y el reemplazo de la ACA (Ley del Cuidado de la Salud a Bajo Precio).

Esa votación tuvo lugar poco después de que se hiciera público su diagnóstico. Con su humor y humildad típicos, McCain también les dijo a sus colegas: "Últimamente, tanta gente ha dicho cosas bonitas sobre mí, que creo que algunos me han confundido con otro". Luego agregó: "Pero las aprecio —cada palabra—, aunque muchas no me las merezca".

Sin duda, tenía defectos. "Cometí muchos errores", decía McCain a menudo. Uno de sus peores momentos fue su participación en el escándalo de Keating Five, en relación con un financista y colaborador de campaña que fue a la cárcel por fraude. McCain y otros cuatro senadores fueron amonestados, pero no acusados de delito.

McCain era un hombre que reflexionaba, era consciente de sí mismo y apreciaba una vida abundante y realizada. En una autobiografía publicada cuatro meses antes de su muerte —"The Restless Wave: Good Times, Just Causes, Great Fights, and Other Appreciations"—, la metáfora de McCain sobre la vida lo llevó a concluir: "Una pelea a la que no te unes es una lucha que no se disfruta, y no me importaría tener otra pelea o dos antes de ser un recuerdo".

"¿Quién sabe? Tal vez tenga otra oportunidad. Y tal vez no. Que así sea. He vivido en esta tierra maravillosa durante la mayor parte de ocho décadas, y he tenido suficientes buenas peleas y buena compañía para satisfacer incluso mi naturaleza inquieta. ¿Quién soy yo para quejarme, amigos míos? Soy el tipo más afortunado de la Tierra".

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