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Pacientes con cáncer imploran al Congreso que autorice la negociación del precio de los medicamentos recetados

Quienes testificaron en la audiencia sobre este proyecto de ley dijeron que la medida lograría que el precio de estos no sea tan costoso.

Edificio del capitolio de Estados Unidos

Getty Images

In English | En los pocos meses que ha sido beneficiario de Medicare, Robert Fowler ha descubierto que deberá pagar $12,500 por año para continuar tomando Revlimid, un medicamento que necesita para el cáncer sanguíneo incurable que padece. El residente de Ohio, profesor de estudios religiosos recientemente jubilado, vino a Washington, D.C., el miércoles a pedirle al Congreso que le brinde algún tipo de ayuda.

"Ustedes no pueden curar mi cáncer”, les dijo Fowler a los miembros del Subcomité de Salud del Comité de Energía y Comercio de la Cámara, "pero sí pueden hacer que mis medicamentos recetados sean más asequibles".

Basta con medicamentos costosos

Pídele aquí al Congreso que acabe con la codicia de las compañías farmacéuticas.

La audiencia del subcomité se concentró principalmente en el proyecto de ley HR 3, Lower Drug Costs Now Act de 2019, que se presentó en la Cámara la semana pasada. La medida permitiría por primera vez que el secretario de Salud y Servicios Humanos negocie cada año el precio de al menos 25 de los medicamentos de marca más costosos que no tienen competencia en el mercado. También fijaría un límite máximo de $2,000 anuales para los gastos de bolsillo que los beneficiarios de Medicare pagan por medicamentos.

Fowler dijo que el precio al público de su medicamento para el cáncer es de aproximadamente $200,000 al año. Mientras fue profesor universitario, su plan privado de seguro de salud cubrió prácticamente el costo total de Revlimid durante más de diez años. Pero, dijo, alguien estaba pagando esa cuenta. "Yo pagaba centavos, pero en realidad mis colegas se hacían cargo" del resto del costo a través de primas más altas.

"Hoy, millones de personas están librando dos batallas: la de su enfermedad —el problema de salud que puedan tener— y la del costo de los medicamentos recetados que necesitan para el tratamiento", dijo la presidenta del subcomité Anna Eshoo (demócrata por California). "Creo que nuestros electores se merecen algo mucho mejor".

AARP lanzó la campaña Basta con medicamentos costosos este año para convencer a los legisladores federales y estatales de que aprueben leyes que reduzcan el costo de medicamentos como el que toma Fowler. Directivos y voluntarios de AARP estuvieron presentes en la audiencia del miércoles para expresar su apoyo a la necesidad de que el Congreso actúe.

Representantes de AARP esperando que comience una audiencia en el Congreso

AARP

Voluntarios de AARP en el Congreso.

"Terminar con los medicamentos costosos es muy importante para mí porque soy una persona mayor y tomo cuatro medicamentos, y ese es el promedio para las personas de mi edad", dijo Robin Gillette, una voluntaria de AARP de 69 años que asistió a la audiencia. "A medida que los precios aumentan, la gente no puede seguir tomando los medicamentos porque no puede comprarlos. Los racionan o no los toman, o dicen ‘Voy a tomar este este mes y el mes que viene tomo el otro’“.

Anthony Carroll, subdirector de activismo en la oficina estatal de AARP en Iowa, dijo que vino a Washington para enviar un mensaje claro a la delegación congresista de Iowa de que es hora de actuar. El senador de mayor rango por Iowa, Charles Grassley (republicano), preside el Comité de Finanzas del Senado y este año lideró la propuesta de un amplio proyecto de ley sobre medicamentos en su comité. Se anticipa que ese proyecto llegará al Senado en breve.

"El costo de medicamentos recetados de un residente promedio de Iowa aumentó alrededor del 58% entre el 2012 y el 2017”, dijo Carroll, mientras que el aumento de precios debido a la inflación fue de aproximadamente el 7.4% en el mismo período.

Los críticos del proyecto HR 3 sugirieron durante la audiencia que obligar a las compañías farmacéuticas a negociar o sufrir penalidades de hasta el 95% de sus ventas brutas inhibiría la innovación necesaria para crear y distribuir nuevas curas que salven vidas.

Pero Gerard Anderson, un profesor en la Bloomberg School of Public Health de John Hopkins, dijo a los miembros del comité que es improbable que los investigadores de Estados Unidos sufran si se reducen los precios de los medicamentos recetados. "La innovación comienza en los Institutos Nacionales de la Salud,” —NIH, un organismo financiado por el Gobierno federal— “no en las grandes compañías farmacéuticas”, explicó Anderson.

En su declaración escrita, Anderson dijo que "la investigación y el desarrollo representan menos del 20% del costo de operación de la mayoría de las grandes compañías farmacéuticas. Si se ven obligadas a bajar los precios, supongo que continuarán invirtiendo en investigación y desarrollo porque sin productos nuevos las empresas que venden medicamentos de marca no tendrían nada que vender".

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