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Cómo actualizar el Seguro Social: 12 propuestas que debes conocer

Opciones que se discuten en la campaña electoral y en Washington D. C.

Las ventajas y desventajas de las opciones discutidas por los candidatos presidenciales y los expertos en políticas

Has contribuido al Seguro Social y mereces saber cuáles son los cambios propuestos por los candidatos presidenciales y los expertos en políticas, y cómo cada uno podría afectarte a ti, a tus hijos y a las generaciones venideras.

El mundo ha cambiado mucho desde que se promulgó la Ley del Seguro Social en 1935. Se necesita actualizar el Seguro Social para el siglo XXI, para que podamos cumplir la promesa que les hicimos a las generaciones futuras.

Según los administradores del Seguro Social, los beneficios se recortarán casi un 25% en el 2034 si no se toma ninguna medida.

A continuación encontrarás resúmenes de las 12 opciones que se discuten en la campaña electoral y en Washington D. C. Los cálculos de estas opciones se basan en el informe del 2015 del Consejo de Administración del Seguro Social. A cada resumen lo acompañan las opiniones de dos expertos a los que AARP encomendó la tarea y cuyas apreciaciones representan distintas caras de la problemática.

Los expertos:

  • Romina Boccia, de Heritage Foundation
  • Virginia Reno, antes empleada de la NASI (Academia Nacional de Seguro Social)

Aumentar la edad plena de jubilación

La edad en la que una persona se torna elegible para recibir los beneficios jubilatorios del Seguro Social completos (la edad plena de jubilación) ha ido aumentando de acuerdo con un cronograma establecido por el Congreso en 1983. De 65 pasó a 66 años y aumentará gradualmente a los 67 para los nacidos de 1960 en adelante. Incrementar la edad plena de jubilación más allá de los 67 años es una alternativa para ayudar a cerrar la brecha de financiación del Seguro Social. Cada año que aumente la edad plena de jubilación hay cerca de un 6 a un 8% de reducción en los beneficios mensuales para cualquier edad a la que se soliciten los beneficios. La edad mínima para el cobro de beneficios reducidos podría seguir siendo 62 años, o esta edad mínima podría aumentarse junto con la edad plena de jubilación.

Una propuesta aumentaría la edad plena de jubilación a 68 años. A partir del 2023, la edad aumentaría dos meses por año, hasta alcanzar los 68 años en el 2028. Según los cálculos, esto reduciría un 16% de la brecha de financiación.

Otra propuesta aumentaría poco a poco tanto la edad plena de jubilación como la edad mínima de elegibilidad. A partir del 2023, la edad plena de jubilación empezaría a aumentar de 67 años hasta llegar a 70 años en el 2069. La edad mínima de elegibilidad aumentaría de 62 años hasta llegar a 65 años con el mismo cronograma que la edad plena de jubilación. Se calcula que esto reduciría un 26% de la brecha de financiación.

VENTAJA: las personas en Estados Unidos viven más que nunca antes, lo que significa que también reciben beneficios del Seguro Social durante más tiempo. Aumentar la edad plena de jubilación del Seguro Social un poco y de acuerdo con un cronograma sabido, a fin de reflejar las vidas más prolongadas de las personas, es un enfoque justo y sensato para mejorar los recursos financieros del programa. Cuando comenzó a funcionar el Seguro Social en 1935, se preveía que un hombre de 65 años viviría 13 años jubilado, en comparación con unos 18 años en la actualidad. En 1935, las mujeres promediaban 15 años de jubilación y hoy reciben beneficios durante alrededor de 20 años. (Romina Boccia, Heritage Foundation)

DESVENTAJA: aumentar la edad plena de jubilación representa un recorte de beneficio, independientemente de la edad a la que se comience a cobrarlo. El cambio de 65 a 67 años, ya legislado, reduce el beneficio en un 13%. La expectativa de vida casi no ha aumentado entre los trabajadores de bajos ingresos. Aumentar la edad plena de jubilación para todos solo porque las personas acomodadas están viviendo más tiempo es una reducción encubierta del beneficio, innecesaria e injusta. Podemos permitirnos el lujo de mejorar y solventar el Seguro Social sin reducir los beneficios. (Virginia Reno, antes empleada de la Academia Nacional de Seguro Social)

Comenzar a indexar la longevidad

Si, tal como se prevé, la expectativa de vida de las personas en Estados Unidos continúa aumentando de generación en generación, ellas recibirán, en promedio, beneficios del Seguro Social por un tiempo más prolongado. Esta tendencia contribuye a profundizar la brecha de financiación, y una alternativa para compensarla es indexar la longevidad. La indexación reduciría automáticamente los beneficios mensuales a pagar por el Seguro Social a medida que aumente la longevidad. La reducción de los pagos mensuales podría lograrse, ya sea aumentando la edad a la que una persona se torna elegible para recibir sus beneficios jubilatorios completos y sin reducciones (la edad plena de jubilación) o modificando la fórmula para calcular los beneficios. Según la propuesta específica, esto reduciría la brecha de financiación entre el 18% y el 19%. Se calcula que el indexar la edad plena de jubilación en función de la longevidad aumente dicha edad un mes cada dos años. Cada año que aumente la edad plena de jubilación hay cerca de un 6 a un 8% de reducción en los beneficios mensuales para cualquier edad a la que se soliciten los beneficios.

VENTAJA: conectar la edad de jubilación del Seguro Social con las vidas más prolongadas es una manera justa y sensata de reflejar el hecho de que se espera que las personas vivan más tiempo. Si asumimos que la expectativa de vida seguirá aumentando, este método incrementaría la edad plena de jubilación del Seguro Social aproximadamente un mes cada dos años; si se implementara a partir del 2023, la edad de jubilación aumentaría de 67 a 68 años alrededor del 2047. Estos pequeños aumentos en la edad de jubilación mejorarían los recursos financieros del Seguro Social a largo plazo y proporcionarían el tiempo suficiente para que las personas planifiquen mejor su jubilación. (Romina Boccia, Heritage Foundation)

DESVENTAJA: indexar los beneficios en función de la longevidad recortaría injustamente los beneficios para casi todos los beneficiarios. La expectativa de vida casi no ha aumentado entre los trabajadores de bajos ingresos y otros grupos marginados. Reducir los beneficios para todos solo porque las personas acomodadas están viviendo más tiempo sería completamente injusto. Además, este cambio se opondría al propósito del Seguro Social, que es el de garantizar una seguridad económica básica. El alquiler, los servicios públicos, los alimentos y la atención médica no cuestan menos solo porque algunas personas viven más. (Virginia Reno, antes empleada de la Academia Nacional de Seguro Social)

Recalcular el COLA

Los beneficios del Seguro Social suelen mantenerse a tono con la inflación a través del COLA (ajuste por costo de vida). Desde 1975, el Seguro Social ha basado esos ajustes en el índice de precios al consumidor, que mide los cambios en los precios de los bienes y servicios de consumo. Una opción para modificar el Seguro Social sería usar un índice de precios alternativo para calcular el COLA. Las opciones son:

  • Índice encadenado de precios al consumidor: al aplicar una fórmula distinta a la misma información sobre bienes y servicios, este índice tiene como objetivo justificar las maneras en las que el consumidor cambia sus hábitos de compra cuando varían los precios. Los expertos predicen que, en promedio, el COLA anual sería 0.3 puntos porcentuales más bajo si se aplicara esta fórmula. Por ejemplo, si la fórmula actual diera un COLA anual del 3%, el índice encadenado de precios al consumidor podría dar lugar a un COLA del 2.7%. El efecto de un COLA más bajo se acumularía con el tiempo, reduciendo el beneficio en un 3% después de 10 años y en un 8.5% después de 30 años. Se calcula que reducir de manera permanente el ajuste de los beneficios todos los años reduciría un 21% de la brecha.
  • Índice de precios para adultos mayores: este método intenta reflejar los patrones de gasto específicos de las personas mayores, en particular las cantidades más grandes que gastan en el cuidado de la salud. Los expertos predicen que, en promedio, el COLA anual sería 0.2 puntos porcentuales más alto si se aplicara esta fórmula. Por ejemplo, si la fórmula actual diera un COLA anual de un 3%, el índice de precios para adultos mayores podría dar lugar a un COLA de un 3.2%. Además, el efecto de un COLA más alto se acumularía con el tiempo, aumentando el beneficio en un 2% después de 10 años y en un 6% después de 30 años. Se calcula que aumentar de manera permanente el ajuste de los beneficios todos los años incrementaría la brecha de financiación en un 14%.

VENTAJA (índice encadenado de precios al consumidor): el Seguro Social debería usar el índice de precios más exacto para el COLA, para proteger mejor los beneficios y que no se vean mermados por la inflación. El índice encadenado de precios al consumidor mide la inflación que enfrenta una mayor parte de la población que el índice actual, y representa mejor la manera en la que las personas reales reaccionan a las variaciones de precios en distintos tipos de bienes y servicios. (Romina Boccia, Heritage Foundation)

VENTAJA (índice para adultos mayores): el COLA actual no sigue el ritmo de la inflación que enfrentan los adultos mayores por el hecho de gastan más de su bolsillo en cuidados de la salud que otras personas, y esos gastos aumentan más rápido que la inflación promedio. El índice encadenado de precios al consumidor empeoraría la situación al reducir el COLA. Un COLA más preciso en el Seguro Social compensaría la mayor inflación que experimentan los adultos mayores al usar un índice exclusivo para dicho sector. (Virginia Reno, antes empleada de la Academia Nacional de Seguro Social)

Incrementar el límite para los impuestos sobre la nómina

El límite del Seguro Social para los impuestos sobre la nómina en la actualidad se aplica a los ingresos anuales hasta los $118,500. Cualquier ingreso por encima de los $118,500 no paga impuestos del Seguro Social. Generalmente, este límite aumenta a la par con el sueldo promedio nacional cada año. Hoy, ese límite cubre alrededor de un 83% de la totalidad de los ingresos del país. Aumentar el límite para cubrir un mayor porcentaje de los ingresos totales ayudaría a reducir la brecha de financiación del Seguro Social. ¿En cuánto? Dependería de cuán alto se fije el límite y cuán rápido se aumente para alcanzar dicho nivel. Una meta que suele escucharse aumentaría el límite para cubrir el 90% de todos los ingresos, lo que, para el 2016, significaría fijar el límite en alrededor de $274,200. Esto significaría que cualquier empleado que gane más que el límite impositivo actual de $118,500 (igualmente su empleador) debería pagar más impuestos sobre la nómina, hasta unos $9,650 anuales para quienes ganen $274,200 o más al año. Se calcula que aumentar el límite al 90% reduciría en un 29% la brecha de financiación.

VENTAJA: subir el límite para cubrir el 90% de todos los ingresos es justo y razonable. Solo un 6% de los trabajadores ganan por encima del límite actual de $118,500. Es justo que quienes más ganan aporten más al Seguro Social y también que reciban un poco más en beneficios. Este cambio refleja las intenciones del Congreso en 1977, cuando fijó el límite para que incluyera el 90% de los salarios. El Congreso también dispuso ajustes automáticos por crecimiento del sueldo promedio, para que el límite siguiera cubriendo el 90% de los salarios. Sin embargo, hoy que quienes reciben los ingresos más altos disfrutan de ganancias mucho más grandes que el resto de las personas, el límite cubre solo alrededor de un 83% de los ingresos. Esta propuesta, implementada junto con otros cambios, podría mantener la solidez del Seguro Social y cubrir mejoras en los beneficios. (Virginia Reno, antes empleada de la Academia Nacional de Seguro Social)

DESVENTAJA: esta propuesta aumentaría los impuestos de algunas personas de clase media sin solucionar por completo los problemas financieros del Seguro Social. Reduce la cantidad de dinero que tienen los trabajadores para gastar en alimentos, vivienda, vestimenta, educación y más para su familia. El aumento impositivo desalentaría a algunas personas de trabajar más y por lo tanto perjudicaría nuestra economía. Los trabajadores por cuenta propia y ciertos propietarios de pequeñas empresas se verían muy afectados. (Romina Boccia, Heritage Foundation)

Eliminar el límite para los impuestos sobre la nómina

El límite del Seguro Social para los impuestos sobre la nómina en la actualidad se aplica a los ingresos anuales hasta los $118,500. Cualquier ingreso por encima de los $118,500 no paga impuestos del Seguro Social. Generalmente, este límite aumenta a la par con el sueldo promedio nacional cada año. Hoy, ese límite cubre alrededor de un 83% de la totalidad de los ingresos. Eliminar el límite para que todos los ingresos queden sujetos al impuesto del Seguro Social sobre la nómina ayudaría a reducir la brecha de financiación del Seguro Social. Si tus ingresos no superan los $118,500, no verías ningún cambio. Si ganas más de esa cantidad, tú (y tu empleador) deberían pagar un 6.2% en impuestos sobre la nómina para el resto de tus ingresos. Si esto se hiciera de inmediato, se calcula que el nuevo nivel de recaudación reduciría un 71% de la brecha de financiación.

VENTAJA: eliminar el límite impositivo haría más justo el financiamiento del Seguro Social. Solo un 6% de los trabajadores ganan por encima del límite actual de $118,500. Ellos tendrían que tributar sobre todo lo que ganen en el año, como sucede con todos los demás trabajadores, y recibirían un aumento modesto de sus beneficios. Este cambio por sí solo eliminaría la mayoría de la brecha de financiación del Seguro Social a largo plazo. Si se combinara con otras medidas, permitiría eliminar por completo la brecha y solventar las mejoras tan necesarias en los beneficios. (Virginia Reno, antes empleada de la Academia Nacional de Seguro Social)

DESVENTAJA: esta propuesta puede parecer una solución fácil y atractiva, pero empeoraría la situación económica de todas las personas en Estados Unidos al perjudicar la economía. Los trabajadores de altos ingresos, entre ellos quienes trabajan por cuenta propia y ciertos propietarios de empresas, enfrentarían tasas impositivas marginales extremadamente altas, lo cual los desalentaría de trabajar más, contratar empleados adicionales o expandir su negocio. Eliminar el límite impositivo de inmediato ocasionaría un superávit del Seguro Social en los primeros años después de que se implemente este cambio. Este superávit alentaría al Congreso a gastar más en otros programas, tomando más dinero prestado del Seguro Social. (Romina Boccia, Heritage Foundation)

Reducir los beneficios para los que ganan más

Los beneficios del Seguro Social se basan en la porción de las ganancias del trabajador sujeta al pago de cargas sociales. Si bien los que siempre han ganado mucho reciben pagos más abultados, sus beneficios suplen un porcentaje menor de lo que ganaron en el pasado, en comparación con los que perciben quienes menos ganan. Una opción para ayudar a eliminar la brecha de financiación del Seguro Social sería reducir los beneficios para los que más han ganado en su vida. Esto podría lograrse modificando la fórmula utilizada para calcular los beneficios del Seguro Social de varias maneras, según quiénes se clasifican como de mayores ingresos y en cuánto se reducirían sus beneficios. La mayoría de las opciones utilizan una escala variable para reducir más los beneficios de los que más han ganado, realizar pequeños cambios para los que tuvieron ingresos moderados y no hacer cambios para quienes tuvieron ingresos bajos.

Las opciones son:

  • Reducir los beneficios del 25% de la población que más haya ganado: se calcula que ir bajando de manera gradual los beneficios de aproximadamente un 25% de los contribuyentes que hayan registrado los mayores ingresos mediante una escala variable hasta alcanzar una reducción de un 8% reduciría un 3% de la brecha de financiación.
  • Reducir los beneficios de un 50% de la población que más haya ganado: se calcula que ir bajando de manera gradual los beneficios del 50% de los contribuyentes que hayan registrado los mayores ingresos mediante una escala variable hasta alcanzar una reducción de un 31% reduciría un 33% de la brecha de financiación.

VENTAJA: el Seguro Social ha prometido más beneficios que los que puede pagar en el futuro. Para seguir cumpliendo la intención original del Seguro Social, proteger contra la pobreza durante la vejez, debemos proteger los beneficios de los trabajadores de bajos ingresos al reducir los beneficios de los que más ganan. Disminuir los beneficios de las personas de mayores ingresos al cambiar la fórmula de beneficios del Seguro Social expandiría el diseño actual del programa. Todos seguirían recibiendo beneficios, pero quienes más ganan recibirían menos de lo que reciben ahora. (Romina Boccia, Heritage Foundation)

DESVENTAJA: estas propuestas reducirían los beneficios de los trabajadores de clase media que ganan tan solo $40,000 al año. Ellos no se consideran “de ingresos altos”. Los beneficios ya son modestos. Los gastos de salud de los jubilados están aumentando mientras que otras fuentes de recursos para la jubilación —valor líquido de la vivienda, pensiones, ahorros— están en riesgo o ni siquiera disponibles para demasiadas personas. La mayor parte del ingreso de la gran mayoría de los adultos mayores proviene del Seguro Social. Los recortes no son la solución. Podemos permitirnos el lujo de preservar los beneficios prometidos del Seguro Social. (Virginia Reno, antes empleada de la Academia Nacional de Seguro Social)

Aumentar la tasa de impuestos sobre la nómina

Actualmente, tanto empleados como empleadores aportan al Seguro Social un impuesto de un 6.2% sobre los ingresos de hasta $118,500. Los trabajadores independientes pagan tanto la parte que le corresponde al empleador como la que le corresponde al empleado, para un total de un 12.4%. Una opción para ayudar a reducir la brecha de financiación del Seguro Social sería aumentar la tasa del impuesto sobre la nómina para todos los trabajadores y empleadores. Por ejemplo, para un salario anual de $50,000, aumentar los impuestos sobre la nómina a un 6.5% aumentaría en $150 lo que aportan anualmente cada empleado y cada empleador. Cambiarlo al 7.2% aumentaría los aportes anuales de cada empleado y cada empleador en $500. El aumento de la tasa podría ser gradual o realizarse todo de una vez. Se calcula que aumentar el impuesto sobre la nómina de un 6.2% a un 6.5% entre el 2018 y el 2023 reduciría un 20% de la brecha de financiación. Aumentar la tasa del impuesto sobre la nómina de manera gradual a lo largo de 20 años para empleadores y empleados, de un 6.2% a un 7.2%, reduciría un 53% de dicha brecha.

VENTAJA: aumentar gradualmente la tasa del impuesto del Seguro Social de un 6.2%  a un 7.2% a lo largo de 20 años tiene sentido. La mayoría de las personas dicen que preferirían tener que aportar más antes que ver recortes de beneficios del Seguro Social. Este cambio —que solo representaría unos 50 centavos más por semana para un trabajador promedio— reduciría en algo más de la mitad la brecha de financiación. Si, además, se eliminara el límite de ingresos, permitiría cubrir las tan necesarias mejoras y mantener la solidez del Seguro Social a largo plazo. (Virginia Reno, antes empleada de la Academia Nacional de Seguro Social)

DESVENTAJA: aumentar la tasa del impuesto del Seguro Social es una mala idea que aumentaría la carga impositiva de todos los trabajadores, sin importar cuánto ganen. En el caso del empleador, los aumentos de impuestos sobre la nómina darían como resultado mayores costos laborales, lo cual desalentaría a las empresas de contratar empleados y las animaría a mudarse fuera del país o automatizar más procesos de producción. Esto perjudicaría en particular a los trabajadores más jóvenes y los de bajos ingresos, quienes tendrían menos oportunidades laborales disponibles en una economía mundial muy competitiva. Los trabajadores mayores también podrían tener menos oportunidades y quizás los presionen para jubilarse antes de lo que hubieran decidido de no ser así. (Romina Boccia, Heritage Foundation)

Aplicar un impuesto sobre la nómina a todos los planes de reducción salarial

En la actualidad, los empleados pagan impuestos sobre la nómina para el Seguro Social y Medicare sobre sus aportes a las cuentas de jubilación con bonificaciones fiscales y a cargo del empleador, como los planes 401(k). Sin embargo, no lo hacen sobre lo que aportan a otros tipos de planes de beneficios en el trabajo, como las cuentas flexibles de gastos (FSA). El cobrar impuestos sobre la nómina sobre todos esos planes de beneficios engrosaría los fondos del Seguro Social, además de aumentar los ingresos que se tienen en cuenta para el cálculo de los beneficios del programa para los trabajadores que cuenten con esos planes de beneficios. Si contribuiste $2,000 a una FSA, tú y tu empleador pagarían el impuesto sobre la nómina de un 6.2% (o $124 cada uno) sobre ese dinero. Se estima que gravar estos planes de reducción salarial para el Seguro Social, del mismo modo que se hace con los aportes a los planes 401(k), reduciría un 10% de la brecha de financiación.

VENTAJA: el Congreso debe completar la reforma que lanzó en 1983, cuando consideró los aportes de los trabajadores a los planes de reducción salarial 401(k) como ingresos tributables que se tienen en cuenta para calcular los beneficios del Seguro Social. Tratar a otros planes de la misma manera sería coherente, le aseguraría al trabajador que todos sus ingresos se tendrán en cuenta para el cálculo de sus futuros beneficios del Seguro Social y reduciría la brecha de financiación del programa. (Virginia Reno, antes empleada de la Academia Nacional de Seguro Social)

DESVENTAJA: cambiar el tratamiento fiscal de los planes de reducción salarial aumentaría el costo de los beneficios de salud y otros beneficios del empleado, porque los ahorros impositivos ayudan a compensar el costo de operación del plan que afronta el empleador. Esto daría como resultado un número menor de empleadores que ofrecen estos tipos de beneficios a los empleados, y mayores pagos tributarios para millones de trabajadores cubiertos por estos planes. (Romina Boccia, Heritage Foundation)

Cubrir a todos los trabajadores nuevos que contraten los Gobiernos estatales y municipales

Alrededor de la cuarta parte de los empleados de los Gobiernos estatales y municipales no están cubiertos por el Seguro Social. Más bien, estos trabajadores están cubiertos por planes jubilatorios provistos por los Gobiernos estatales o municipales que han elegido no formar parte del programa del Seguro Social. A la luz de uno de los cambios propuestos, el Seguro Social cubriría a todos los empleados nuevos que contraten los Gobiernos estatales y municipales. Cada uno de esos trabajadores y sus respectivos empleadores pagarían el porcentaje que les correspondiera de los impuestos del Seguro Social sobre la nómina y los trabajadores recibirían beneficios del Seguro Social. Los trabajadores actuales de los Gobiernos estatales y municipales no se verían afectados. Se calcula que esta propuesta reduciría un 6% de la brecha de financiación del Seguro Social.

VENTAJA: el Seguro Social funciona mejor para todos cuando nos cubre a todos. El trabajador obtiene un seguro de vida y por discapacidad sin interrupciones que llevará con él dondequiera que vaya, así como la protección de un ingreso jubilatorio básico. Cualquier pensión a cargo de un empleador se sumará al Seguro Social. Ampliar la cobertura a los trabajadores recientemente contratados, como se hizo con los empleados federales por medio de una ley en 1983, facilitaría la transición para los trabajadores y las jurisdicciones afectados. (Virginia Reno, antes empleada de la Academia Nacional de Seguro Social)

DESVENTAJA: incorporar a los trabajadores nuevos que se contraten al Seguro Social aumentaría los ingresos para el programa ahora, pero al final, el programa tendría que pagar los beneficios de esas personas. Eso empeoraría aún más los problemas financieros del Seguro Social. Además, ciertos planes de pensiones para empleados de Gobiernos estatales y municipales que ya están subfinanciados recibirían menos aportes y casi con seguridad necesitarían que se aumenten los impuestos estatales para poder pagar los beneficios prometidos. (Romina Boccia, Heritage Foundation)

Mejorar los beneficios

El Seguro Social brinda beneficios a los trabajadores jubilados y sus familias, a los cónyuges y personas dependientes de trabajadores fallecidos, y a los trabajadores con discapacidades y sus familias. Esos beneficios son demasiado bajos para ciertos grupos, según algunas personas que alegan que, como parte de cualquier iniciativa dirigida a fortalecer el Seguro Social, los legisladores deben considerar aumentar los beneficios para los beneficiarios más vulnerables. Algunas de las propuestas para mejorar los beneficios son:

  • Beneficios mayores para cónyuges sobrevivientes.
  • Créditos por ingresos para quienes no integran la fuerza laboral asalariada porque deben dedicarse al cuidado de un hijo u otro pariente.
  • Un nuevo beneficio mínimo garantizado para mantener a los trabajadores de ingresos bajos con carreras largas por encima del nivel de pobreza.

Cada una de estas propuestas necesitaría de otros ajustes a los beneficios o ingresos. Se calcula que las propuestas para mejorar los beneficios para cónyuges sobrevivientes, cuidadores y trabajadores de bajos ingresos aumentarían la brecha de financiación del programa hasta un 10%.

VENTAJA: el Seguro Social presenta las características de un plan de pensión ideal: el trabajador puede llevarlo consigo si cambia de empleo, crece al ritmo de la inflación y dura toda la vida. Para la mayoría de los adultos mayores representa casi todo su ingreso. Sin embargo, los beneficios son modestos: $1,230 mensuales, en promedio. Podemos permitirnos el lujo de mejorar esa cifra. Podríamos asegurar que las personas que realizan aportes por al menos 30 años no sean pobres en la jubilación, otorgarles créditos a los padres trabajadores para la prestación de cuidados y mejorar los beneficios para sobrevivientes. También podríamos ayudar a los hijos de trabajadores fallecidos o que sufrieran alguna discapacidad al mantener el pago de beneficios hasta los 22 años, si el hijo asiste a la universidad o escuela de capacitación. (Virginia Reno, antes empleada de la Academia Nacional de Seguro Social)

DESVENTAJA: los beneficios del Seguro Social son demasiado bajos para ciertos grupos y deben mejorarse como parte de una reforma fundamental del Seguro Social que reduzca los beneficios para quienes más ganan, aumente la edad de jubilación y realice otros cambios para mejorar los recursos financieros del programa en general. De lo contrario, los costos agregados solo aumentarían el déficit del Seguro Social y agotarían el fondo fiduciario más rápidamente, lo cual aceleraría los posibles recortes grandes de beneficios para todos, entre ellos los grupos poblacionales más vulnerables. (Romina Boccia, Heritage Foundation)

Aumentar la cantidad de años considerados para el cálculo de los beneficios iniciales

Los beneficios jubilatorios del Seguro Social se basan en el salario promedio del historial laboral del trabajador. El salario promedio se calcula sobre la base de los 35 años de salarios anuales indexados más altos que hayan estado sujetos al pago de impuestos del Seguro Social sobre la nómina. Si un trabajador ha trabajado menos de 35 años, para cada año que le falte para llegar a los 35 se considerará que su salario fue nulo. Una opción para ayudar a reducir la brecha de financiamiento del programa sería aumentar la cantidad de años considerados para calcular los beneficios del Seguro Social de 35 a 38 o, incluso, a 40. Dado que ese método incluiría, por lo general, más años de sueldos bajos, el salario promedio se reduciría y los beneficios serían menores. Se calcula que aumentar a 38 los años a considerar para el cálculo de beneficios reduciría un 11% la brecha de financiación.

VENTAJA: aumentar la cantidad de años que una persona debe trabajar para tener derecho a recibir los beneficios completos del Seguro Social reconoce que la mayoría de las personas están viviendo y trabajando más tiempo de lo que solían en el pasado. El método actual transmite una imagen distorsionada de los antecedentes laborales de la persona y valores inexactos para los beneficios del Seguro Social. Aumentar la cantidad de años animaría a las personas a permanecer en la fuerza laboral por más tiempo y los consiguientes cambios pequeños en los beneficios ayudarían a preservar el Seguro Social para todos. (Romina Boccia, Heritage Foundation)

DESVENTAJA: esta propuesta reduciría más que nada los beneficios de las personas que más los necesitan: mujeres y jubilados de bajos ingresos, de menor nivel educativo y de las minorías. No solo reduciría los beneficios para los trabajadores jubilados, sino también para las personas a su cargo y los sobrevivientes. Los beneficios del Seguro Social son modestos y ya se están recortando a medida que aumenta la edad de jubilación. Podemos permitirnos el lujo de preservar, mejorar y pagar los beneficios del Seguro Social que los trabajadores actuales se están ganando al pagar sus impuestos del Seguro Social. (Virginia Reno, antes empleada de la Academia Nacional de Seguro Social)

Comenzar a realizar evaluaciones de recursos e ingresos para el otorgamiento de beneficios del Seguro Social

Los beneficios del Seguro Social siempre se han pagado a todo aquel que haya aportado al sistema y cumpla los requisitos laborales y de edad. Eso, sin considerar cualquier otro ingreso —inversiones, pensiones, ahorros— que la persona reciba además de los beneficios del Seguro Social (pese a que una parte de los beneficios del Seguro Social es gravable si el ingreso total supera un nivel determinado). Una opción para ayudar a cerrar la brecha de financiación del Seguro Social es realizar “evaluaciones de recursos e ingresos”. Esto reduciría los beneficios para los beneficiarios de ingresos altos, y hasta podría eliminar por completo los de los hogares con los ingresos más elevados. Contrariamente a lo contemplado en la alternativa para reducir los beneficios de quienes más ganan, que recurre a la cuantificación del salario promedio para reducir los beneficios, la evaluación de recursos e ingresos recortaría los beneficios en función de toda la gama de ingresos actuales. A quiénes afectaría y en qué medida lo haría dependerá del modo en que se definan los niveles de ingresos.

Una de las versiones de evaluación de recursos e ingresos propuestas reduciría un 10% de la brecha de financiación.

VENTAJA:
en una época en la que los costos de los beneficios están superando cada vez más los fondos que el programa recibe, el Seguro Social no puede seguir pagando beneficios a todos los jubilados, sin importar qué otro ingreso de jubilación tengan. En su lugar, el programa debe proporcionar beneficios mensuales solo a los jubilados que reciban menos de un determinado ingreso anual adicional al Seguro Social. El Seguro Social seguiría siendo un seguro contra la pobreza en la jubilación para todos, pero dedicaría sus beneficios a aquellas personas que verdaderamente los necesiten. (Romina Boccia, Heritage Foundation)

DESVENTAJA: la evaluación de recursos e ingresos transformaría el Seguro Social de un derecho adquirido a un subsidio. Te penalizaría si ahorraste o tienes derecho a una pensión, porque ese ingreso reduciría tu Seguro Social, y sería más costoso administrarlo. El Gobierno tendría que controlar rutinariamente tus ingresos y activos para ajustar tus beneficios. La evaluación de recursos e ingresos equivaldría a un incumplimiento del compromiso contraído con los trabajadores que se ganaron sus beneficios al aportar al sistema a lo largo del tiempo. (Virginia Reno, antes empleada de la Academia Nacional de Seguro Social).

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