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A los boomers todavía les queda trabajo por hacer

“Jubilarse” no quiere decir que dejes de estar activo.

Hombre con traje de golf, en la playa, en un carrito, como marinero, y traje de pisicina

Dan Saelinger; estilista de utilería: Dominique Baynes

Los boomers podrían concluir que la planificación financiera y el ahorro tal vez no hayan sido suficientes para la jubilación

In English | Es, bajo cualquier medida, una suma fantástica: $21.7 billones. No, no es la cifra más reciente del producto bruto interno. Esta es la cantidad de dinero que los estadounidenses han reservado para su jubilación, según el Investment Company Institute. A medida que los boomers comienzan su larga marcha de salida de la fuerza laboral (1 de cada 5 boomers, de hecho, ya se ha jubilado), los estadounidenses colectivamente están sentados en un fondo de reservas asombroso, distribuido entre cuentas IRA, planes 401(k) de la empresa y pensiones. ¿El único problema? Que no es suficiente.

Para los boomers, la jubilación es el mejor y el peor de los momentos de su vida. Lo bueno es que muchísimos están vivos: en 1900, el promedio de vida era de 47 años; una persona de 65 años hoy en día puede esperar vivir casi dos décadas más. "Es el sueño más grande de la historia", dice el psicólogo y gerontólogo Ken Dychtwald, cuya firma de investigación Age Wave analiza el masivo "mercado en maduración" de los boomers que se hacen mayores. "Durante miles de años hemos buscado la fuente de la juventud".

Ahora la hemos encontrado, pero también nos hemos topado con malas noticias, que comienzan con el dinero.

Primero, un poco de historia. En 1967, un tercio de las personas de 65 años o más vivían por debajo del umbral de la pobreza; en el 2012 era solo el 9%. Este revés histórico, debido en gran parte al Seguro Social, Medicare y la dependencia generalizada en las pensiones de beneficios definidos, tal vez no dure mucho más tiempo. "Un gran porcentaje de los adultos mayores serán pobres o casi pobres en los últimos 40 años de sus vidas", advierte la experta en jubilaciones Teresa Ghilarducci de New School for Social Research.

¿Por qué? En pocas palabras, los boomers no están ahorrando lo suficiente para compensar la desaparición de las pensiones. Un nuevo informe de Fidelity dice que el 48% de los boomers no están preparados para costearse los gastos básicos durante la jubilación, una cifra avalada por el EBRI (Instituto de Investigación de Beneficios para Empleados), que señaló en el 2010 que el 47% de los boomers de más edad estaban en riesgo.

Tal vez esto no debería sorprender a nadie: una generación que juró que nunca se pondría vieja resultó no ser brillante en materia de planificación de la jubilación. Combina eso con la economía tambaleante y la manera individualista en la que la mayoría de nosotros estamos obligados a ahorrar y los resultados podrían ser financieramente catastróficos.

Esta historia ha sido contada muchas veces. Lo que hoy consideramos como la forma en la que casi todos planifican para la jubilación comenzó como un pequeño cambio en el código fiscal a finales de los años 70. Fue diseñado para beneficiar a unos pocos ejecutivos corporativos con altos ingresos al permitir que colocaran un porcentaje de su salario en un instrumento con impuestos diferidos. Pero pronto el Gobierno de Reagan decidió que las empresas podrían ofrecer el beneficio a todos los empleados. Y así fue como nacieron los planes 401(k).

El 401(k) estaba destinado a complementar, y no a sustituir, las pensiones tradicionales. Sin embargo, las empresas comenzaron a descontinuar sus programas de pensiones. Hoy en día, todos han desaparecido del sector privado: solo el 10% de los trabajadores boomers pueden esperar recibir ingresos de programas con beneficios definidos. Hace menos de dos décadas, más de la mitad de las personas se jubilaban con ingresos provenientes de pensiones.

¿Qué acabó con el sistema de pensiones? Fue la esperanza, pero esta se mezcló con la desesperación y un poco de codicia. El aumento de la jubilación autofinanciada encajó bien con el mercado alcista del siglo 20, cuando el S&P 500 aumentó en más de 1,000% en casi 20 años. Ese crecimiento permitió a muchos creer en una contradicción: que las ganancias del mercado de valores eran inevitables y que su propia destreza en materia de inversiones era la causante de dichas ganancias.

Y nadie se lo creyó más que los boomers, una generación que siempre creyó en el poder del "yo". Sus años de gloria en el trabajo coincidieron con la bonanza del mercado de valores. Muchos periodistas predijeron que cosecharían riquezas de jubilación. "Invertir en un plan 401(k) es una manera bastante fácil de hacer un millón de dólares a la hora de jubilarse", escribió en octubre del 2007 Erin Burt de Kiplinger.

La única pregunta era qué cosas lograrían los audaces boomers con sus ingresos inesperados de jubilación. "A diferencia de las generaciones anteriores, los boomers tienen la libertad y los recursos para contemplar no solo la supervivencia, sino la realización personal", dijo Steve Gillon, autor de Boomer Nation, a la revista Money en el 2007. Todo ese dinero permitiría a los boomers efectuar un trabajo más significativo o reconfortante, concepto que ha sido bautizado como "segundas carreras". Dile adiós al trajín y saluda al voluntariado y al comienzo de tu propia empresa. Los anuncios de servicios financieros mostraban toda una fantasía de jubilación con viajes de aventura y yates.

La realidad, según lo indicaron una serie de estudios que cada vez dan más que pensar, es un poco más compleja. Fidelity afirma que una persona de 55 años o más que haya estado activa en su 401(k) durante los últimos 10 años es probable que tenga ahorrados $269,500, lo cual suena excelente hasta que escuchas que se requieren $220,000 para cubrir los gastos médicos de una pareja de 65 años durante la jubilación. Y la mayoría de los estadounidenses no tienen esa cantidad de todas formas. Según el Center for Retirement Research de Boston College, la cuenta típica de un trabajador a punto de jubilarse es de solo $42,000. (Ah, y el 55% de los trabajadores actuales no tienen ningún ahorro en planes de su empresa en absoluto). AARP afirma que tres cuartas partes de los estadounidenses entre 55 y 64 años tienen menos de $30,000 ahorrados. Todo esto se suma a una brecha de $6.6 billones entre lo que tenemos y lo que necesitamos.

¿Y entonces qué hacemos ahora?

Bueno, les cambias las expectativas a las personas en lo que concierne a la "jubilación". Y resulta que ya lo estamos haciendo. Solo que no lo sabíamos.

La jubilación en sí es un concepto muy moderno, un artefacto de la prosperidad de la posguerra y una vida más larga. Durante la mayor parte de la historia, los pocos afortunados que lograron llegar a una edad avanzada siguieron trabajando hasta que no dieron más. La vida rural y los parientes cercanos proporcionaban una red de seguridad. Pero la revolución industrial y la revolución de la longevidad acabaron con eso. Luego vino el Seguro Social, que ofreció a los estadounidenses de edad avanzada tanto un baluarte contra la pobreza como un estímulo para abandonar la fuerza laboral.

Si le preguntas a Marc Freedman, fundador de Encore.org, esas comunidades de retiro de la posguerra al estilo de Leisure World tenían menos que ver con el ocio y más con "almacenar" a las personas que ya no tenían un papel económico en la sociedad. "Hicimos de la necesidad una virtud", dice. ¿Y qué hay de nuestra situación actual? "Necesitamos encontrar una solución diferente".

Y tenemos dicha solución. En una de las grandes ironías de la historia, la "Generación yo" se transformará en la "Generación nosotros" en sus últimos años. "Los boomers no estarán haciendo lo que quieren necesariamente", dice Dychtwald de Age Wave. "Estarán ayudando a los nietos y tal vez inviten a una hermana a vivir con ellos".

Muchos teóricos predicen que, con el tiempo, los empleadores se adaptarán y absorberán este ejército de boomers que desean o bien necesitan seguir trabajando a edades en las que sus padres estaban dedicados a jugar golf. Pero también existen otras necesidades. "Cualesquiera retos económicos que enfrenten los mayores de 65 años en estos días, no son nada en comparación con los problemas de dinero de los jóvenes", escribe Paul Taylor, del Pew Research Center en su nuevo libro The Next America: Boomers, Millennials, and the Looming Generational Showdown. Aturdidos por una lenta recuperación económica y sus enormes deudas universitarias, los más jóvenes de hoy en día van a necesitar toda la ayuda posible.

A menudo, están obteniendo asistencia de los boomers: una encuesta de Merrill Lynch-Age Wave del 2013 encontró que el 62% de las personas de 50 años o más había ayudado financieramente a miembros de la familia en los últimos cinco años. Otros boomers contribuyen trabajando gratis: actualmente, el 30% de los niños en edad preescolar son atendidos por sus abuelos cuando la mamá o el papá están en el trabajo o la escuela.

Incluso si los boomers quisieran pasarse lo que les queda de vida pescando, el resto de nosotros no puede permitirse el lujo de dejarlos: aún nos hacen falta aquí.

Y esto nos conviene de muchas formas. "Los boomers quieren estar donde está la acción", dice Dychtwald. "No creo que todos los 78 millones de boomers vayan a tener una vida fácil y despreocupada. Yo sí creo que haremos de este un período más sólido e interesante en la vida de lo que hemos tenido hasta la fecha".

Pero también existe el peligro de crear expectativas poco realistas en los adultos mayores, dice Marty Martinson, profesora de educación para la salud en San Francisco State University. "Una cosa es decir que necesitamos crear comunidades donde los adultos mayores formen parte de lo que está ocurriendo", dice. "Pero nos hemos hecho la idea de que el jubilado ideal tiene 90 años y es surfista y voluntario". Sí, las personas mayores quieren ser parte activa y útil de la sociedad, Martinson se apresura en añadir. Pero esto debería ser una opción, no una obligación.

La opinión de Martinson merece ser analizada. Si una vez quisimos decir que los estadounidenses mayores tenían la obligación de retirarse y pasarla bien, ahora corremos el riesgo de esperar exactamente lo contrario: que tengan responsabilidades para con el resto de nosotros.

No es extraño que "jubilación" ya no parezca la palabra correcta para describir esta extraña nueva época. La idea de disfrutar de la vida después de dejar la fuerza laboral casi ni existía hace un siglo. Hoy es toda una institución. Conforme cambien las circunstancias también cambiarán nuestras expectativas en esta etapa de la vida. Será una obra en progreso por mucho tiempo.

Lo cual es bueno. Para una generación que siempre ha desafiado las expectativas, este último acto será digno de ver.

Helaine Olen es la autora de Pound Foolish: Exposing the Dark Side of the Personal Finance Industry.

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