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Voluntarios del programa AARP Driver Safety Skip to content
 

El programa AARP Driver Safety funciona gracias a voluntarios

La principal recompensa es la de enseñar a los conductores mayores a mantenerse seguros en la carretera.

Instructora voluntaria de AARP Smart Driver en un aula junto a dos personas

AARP/Thomas Arts

In English | Existe un problema: muchos de nosotros no hemos tomado un curso de actualización desde que salimos de la oficina del DMV con nuestra primera licencia de conducir hace décadas. Esto es así a pesar de que el panorama de conducción ha cambiado considerablemente con los años, como por ejemplo los sistemas de seguridad de alta tecnología cada vez más avanzados que tienen los automóviles.

Hay una solución: el programa AARP Driver Safety. Este programa, que se lanzó por primera vez en 1979 bajo el nombre de "55 Alive" y se actualiza constantemente, está diseñado para mantener a los conductores mayores seguros e independientes, afianzar sus destrezas y, especialmente en estos días, ayudarlos a mantenerse actualizados con las nuevas tecnologías.

Desde su inicio, más de 16 millones de participantes han completado el programa, incluido el curso insignia, AARP Smart Driver, una clase de actualización de conducción que se lleva a cabo en aulas en todo el país y también está disponible en línea. (Ver la descripción de otros cursos más adelante).

¿El secreto del éxito del programa de Driver Safety? Miles de voluntarios, la mayoría es adulto mayor que conduce.

"El corazón y el alma de nuestro programa son nuestros 5,000 voluntarios, que imparten aproximadamente 20,000 cursos presenciales en todo el país", señala Kyle Rakow, vicepresidente y director nacional del programa AARP Driver Safety.

Los antecedentes de los voluntarios son tan diversos como las marcas y modelos de los automóviles de hoy. Betty-Coe de Broekert, de 88 años, de Springfield, Oregón, es una maestra jubilada. Marcus Vinson, de 69 años, de Wesley Chapel, Florida, trabajó como ingeniero en General Motors. John Case, de 65 años, de Peoria, Arizona, fue instructor militar.

A menudo comienzan como participantes; luego se acercan a sus instructores para indagar sobre oportunidades de voluntariado. Todos los voluntarios potenciales deben completar una breve solicitud en línea.

No se necesita ninguna calificación especial más allá de tener el tiempo y el entusiasmo para ayudar a otros y sentirse cómodo al hablar frente a un grupo; los voluntarios reciben capacitación sobre el material antes de comenzar a enseñar.



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El compromiso de tiempo varía. Algunos instructores hacen el mínimo de tres clases al año, mientras que otros pueden hacer un curso cada semana. Para aquellos que también asumen cargos administrativos o de mercadeo además de las tareas de instructor, puede ser un trabajo de tiempo completo, el cual toman muy en serio.

"Las cosas son mucho más complicadas ahora que cuando empezamos a conducir", señala Vinson. "Los autos han cambiado. Las calles han cambiado. Las leyes han cambiado. Y nosotros hemos cambiado. Esto brinda una oportunidad para que la gente diga: ‘Tengo que volver a familiarizarme con la conducción para sentirme más cómodo en la carretera’".

Además, seamos francos, a todos nos interesa que los demás conductores conduzcan bien. "En mis clases les digo: 'Yo comparto la carretera con ustedes. Si están haciendo lo que se supone que deben hacer, me preocupo menos'", señala Case.

Instructor enseñando un curso de Smart Driver a un grupo de personas

AARP/Thomas Arts

Los motivos para trabajar como voluntario son muchos. De Broekert dice que ofrece "una oportunidad para mantener mi mente y mi cuerpo activos y alertas". Y luego está la gratificación de retribuir a la sociedad: "Nuestro trabajo en la vida, especialmente a esta edad, es ver qué podemos hacer por los demás", señala Nancy Aluck, de 77 años, de Brandon, Florida, quien es voluntaria con su esposo. "Este programa llena esa necesidad: conocer a personas que pueden tener dificultades para salir pero que todavía tienen automóvil. Si podemos hacer que estén más seguros y ayudarlas a conducir varios años más, nos sentimos muy bien de poder hacerlo".

También es, francamente, muy divertido. "Disfruto la interacción", señala Vinson. "Cuando inicio la clase, la gente pregunta: '¿A qué te dedicabas antes?' Les digo que trabajaba para uno de los fabricantes de automóviles más grandes del mundo. Luego tenemos una discusión sobre quién fabricó los mejores autos o un animado debate sobre qué auto es el más seguro o el más agradable de conducir. Compartimos historias y recordamos temas relacionados con la conducción. '¿Recuerdas tu primer auto? ¿Tenía aire acondicionado? ¿Ventanas eléctricas?' Es una oportunidad para que las personas que han estado detrás del volante durante muchos años recuerden los buenos tiempos de conducción".

Y luego están esos momentos especiales. "Tuve una estudiante de 77 años que asistió a uno de los cursos porque sus hijos insistieron", recuerda la instructora Sherry Kolodziejczak, de 58 años, de Huntsville, Alabama. "Venía con esa idea fija y me decía: 'Solo estoy aquí porque tengo que hacerlo. ¿Cuánto dura esto?' Luego, comenzó a interesarse y a prestar atención, y después del primer descanso, pasó de sentarse en el fondo del salón a sentarse al frente.

Cuando terminó el curso, me dijo: 'Siento realmente que soy una conductora segura, pero voy a hacer esos otros programas para conductores de AARP para ver de qué se tratan'. Ese fue un buen momento del programa Driver Safety", señala Kolodziejczak.

Cursos de seguridad para conductores, de AARP:

Smart Driver. El curso insignia de actualización para conductores se lleva a cabo en línea y en forma presencial en todo el país, en bibliotecas vecinales, centros para adultos mayores, hospitales, iglesias, concesionarios de automóviles, restaurantes, donde sea. ("Literalmente, en cualquier lugar donde puedas imaginar un salón de clases", señala Rakow).

Smart DriverTEK, en inglés, uno de los cursos más nuevos, ayuda a los conductores a entender las tecnologías de seguridad de los vehículos, en constante evolución.

CarFit, en inglés, un programa gratuito que se realiza durante ciertos eventos, está diseñado para personalizar el ajuste de los conductores a sus vehículos; se evalúa todo, desde la posición de los espejos retrovisores y laterales hasta la verificación de la accesibilidad al pedal del freno.

We Need to Talk (Tenemos que hablar), un seminario disponible en formato presencial y en línea, proporciona consejos sobre cómo reconocer cuándo es el momento de limitar la conducción o dejar de conducir y cómo abordar este tema, a menudo delicado, con un ser querido. También brinda información sobre alternativas de transporte en tu área.

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