Skip to content
 

Un director de escuela secundaria ve las consecuencias del aislamiento social

El trauma y el estrés a raíz de la pandemia afectaron a muchos estudiantes.

Dr. Harrison Bailey III

RACHEL WISNIEWSKI

El Dr. Harrison Bailey III, director de Liberty High School, posa frente a la escuela en Bethlehem, Pensilvania.

In English

La pandemia se apoderó de todo lo que ya constituía un desafío en las escuelas y lo roció con gasolina. Las brasas ya ardían, pero la COVID-19 realmente avivó el fuego. Este año ha sido sin duda el más difícil que he vivido en mi carrera de docente, y quizá el más difícil en el ámbito de la educación desde que enviamos chicos a Vietnam. 

Tan solo basta con mencionar las mascarillas. Después de un año y medio de estar aislados en casa, nuestros alumnos tuvieron que volver a adaptarse con solo la mitad de la cara al descubierto. Los niños estaban aprendiendo a convivir y ni siquiera podían observar las expresiones faciales que necesitaban para interpretarse mutuamente. Eso causó mucha frustración y muchos malentendidos, y en ese tiempo se vivieron días difíciles. Tuvimos muchas peleas a causa de cosas que casi nunca tenían importancia: ¿debíamos castigar a los niños o bien tratar de resolver el problema? Nuestro trabajo es ayudarlos a superarlo. Lo que más necesita un niño que se enfrenta a un trauma o a un estrés tóxico es un adulto afectuoso, atento y confiable. Y nosotros tenemos que serlo.

Después de un año y medio de estar aislados en casa, nuestros alumnos tuvieron que volver a adaptarse con solo la mitad de la cara al descubierto.

Sin embargo, es algo difícil de manejar cuando te sientes responsable de su comportamiento. Al margen de lo que le ocurra al niño, los adultos debemos reconocer que no se trata de nosotros. Lo más probable es que surja de experiencias adversas en la infancia. Quizá el padre de uno de ellos le gritaba. Tal vez alguien cercano a él consume drogas. Puede ser que su familia esté pasando por un divorcio. Pero es fácil dejarse llevar por el drama.

Como soy afroamericano y tengo mis propias experiencias, cuando oigo a un niño utilizar un insulto racial u otra expresión de odio hacia otro niño quizá me indigne porque sé lo que significa ser víctima de eso, ¿no? Sin embargo, sigo teniendo la responsabilidad de ocuparme de ello sin convertirlo en algo personal. Eso empeoraría la situación. Lo bueno es que, por lo general, cuando los niños están tranquilos y no están frente a sus compañeros, pueden hablar de cualquier tema.


Oferta especial de la membresía de AARP durante la Semana Cibernética. Únete a AARP - Solo $9 al año cuando te inscribes por un período de 5 años.


Terminamos el año escolar mucho mejor de lo que lo empezamos. Los chicos que regresaron a la escuela con mala actitud resolvieron sus problemas y se disculparon con los demás. Hubo menos peleas. Nuestro equipo de béisbol llegó a la final estatal. Los niños quieren que todo sea normal. No quieren sentirse molestos, ansiosos y enojados. Si podemos ayudarlos a superar los momentos apremiantes, quizá al escucharlos, asegurarnos de que tienen comida para llevar a casa, reconocer que forman parte de un mundo más complejo y ver siempre más allá de nuestras propias cicatrices, podremos encaminarlos bien.

Harrison Bailey III es el director de Liberty High School de Bethlehem, Pensilvania, y fue nombrado director del año 2021 de Pensilvania.