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La persona más longeva de Estados Unidos atribuye su vida a evitar las preocupaciones

La vida de Thelma Sutcliffe, de 114 años, ha pasado por dos guerras y dos pandemias mundiales.

Thelma Sutcliffe a la edad de 110 en el año 2016

Omaha World-Herald

Thelma Sutcliffe en la celebración de su 110.º cumpleaños. Ahora tiene 114.

In English | Conoce a la persona de más edad en Estados Unidos, Thelma Sutcliffe, quien tiene 114 años (y sigue contando). La hija de un granjero de Omaha, Nebraska, dice que la clave de su longevidad ha sido no preocuparse y no tener hijos.

Sutcliffe nació el 1.º de octubre de 1906, el año en que un terremoto arrasó San Francisco, el presidente Teddy Roosevelt ganó el Premio Nobel de la Paz y se inventó el prototipo de la goma de mascar, Blibber-Blubber. Veinte hombres han sido presidentes durante su vida hasta ahora. Ella era niña cuando surgió la pandemia de gripe en 1918.

En la actualidad, ha tenido un reinado tranquilo como la dama mayor de Estados Unidos. “Siempre soy una dama. Muy amable y privada”, le dijo a AARP a través de un intermediario desde el centro para adultos mayores donde vive.


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Sobrevivió al cáncer

Sutcliffe, que sobrevivió dos veces al cáncer de mama, nunca fumó y bebía de vez en cuando, aunque no en sus últimos años, dicen sus amigos. Ella condujo hasta los 97 años, y hasta hace pocos años vivía sola en un edificio para adultos de 55 años o más en el centro de Omaha.

Aunque le fallan su audición y visión, ella sigue siendo “muy, muy, muy, muy despierta”, dice Luella “Lou” Mason, de 85 años, una amiga que todavía vive en el edificio. Aún son amigas cercanas.

Sutcliffe ha sido viuda durante casi 50 años. Su pariente más cercano es un sobrino de 93 años, Warren Sorenson, un ministro jubilado de la Iglesia de Dios en Arizona. Hablando de ella, dice: “realmente, pienso que la genética es la clave. A algunas personas les gusta pensar que es porque viven bien o no fuman ni nada de eso, pero creo que la genética probablemente sea el factor clave”.

Fotografía en blanco y negro de Thelma Sutcliffe en su juventud

Cortesía de Thelma Sutcliffe

Una foto sin fecha de Thelma Sutcliffe cuando joven, ahora de 114 años.

La hermana mayor vivió hasta los 106 años

La madre de Sorenson, Marie Kelso, que era la hermana mayor de Sutcliffe, murió a los 106 años en el 2011. “La gripe afectó al centro donde vivía ella y falleció en menos de una semana”, dice.

Sorenson se ha acercado más a Sutcliffe porque desde que ella cumplió 90 años, él y su familia han hecho viajes anuales a Omaha para su cumpleaños, y dice: “ella es una persona muy valiosa para mi esposa y para mí”. Sin embargo, las restricciones por la COVID-19 los mantuvieron alejados el pasado mes de octubre.

Según él, ella vive un ocaso tranquilo. Él llama a Sutcliffe “una verdadera dama. Y una anfitriona. Quería ser apropiada. Quería asegurarse de que todos estuvieran bien cuidados”. Recordó su 100.º cumpleaños, cuando unas 300 personas asistieron a su fiesta en el edificio, y ella las saludó en una fila de recepción, de pie todo el tiempo, negándose a sentarse.

Ahora no quiere que la celebren

Sutcliffe, quien ya recibió la vacuna contra la COVID-19 y ha evitado contraer la enfermedad, sabe que reina como la centenaria de más edad del país, dicen sus amigos. Pero ella es introvertida y “no le ha interesado ser el centro de atención”, dice la hermana Kathleen Kluthe, de 77 años, una monja católica y capellán de hospicio que sirve a Brighton Gardens of Omaha, donde vive Sutcliffe.

El número de adultos centenarios ha aumentado. En el 2019, había alrededor de 100,322 personas en Estados Unidos de 100 años o más, de acuerdo con la Oficina del Censo. Esa es aproximadamente la población de Bend, Oregón. Los supercentenarios tienen al menos 110 años, pero la Oficina del Censo no ha calculado el tamaño de ese grupo de edad.

El 17 de abril, a los 114 años, Thelma Sutcliffe se convirtió en la persona de más edad en Estados Unidos tras la muerte de Hester Ford, quien tenía 115 años, posiblemente 116. Varían los registros oficiales. Ford aparece en esta galería de personas destacadas que murieron este año.

Las restricciones de la COVID-19 mantuvieron alejada a una amiga

Mason, amiga de Sutcliffe, dice que durante más de un año, las restricciones de la pandemia impidieron que hiciera visitas frecuentes a Brighton Gardens. Finalmente se reunieron de nuevo en abril. Para conmemorar el cumpleaños de Sutcliffe en octubre, Mason llevó flores de colores brillantes al centro. Mason dice que aunque Sutcliffe tiene dificultad para ver —tanto así que no ve televisión— puede detectar colores brillantes. El rosa intenso es uno de sus favoritos. El helado es otra pasión.

Thelma Sutcliffe en la celebración de su cuampleaños 113

Cortesía WARREN SORENSON

Thelma Sutcliffe (centro) festeja su cumpleaños 113 en el 2019 con el personal de Brighton Gardens. Su sobrino, Warren Sorenson, (fila superior, segundo desde la derecha) y un amigo, Lou Mason, (fila superior, extremo derecho) se unieron a la celebración. Las restricciones pandémicas mantuvieron alejados a Sorenson y Mason en su cumpleaños 114 en octubre pasado.

Sutcliffe, que se casó a los 17 años, dice que el día más feliz de su vida fue el día de su boda. El Omaha Morning Bee informó que Thelma Liesche, como se le había conocido, y William T. Sutcliffe obtuvieron una licencia de matrimonio el 3 de septiembre de 1924 en Council Bluffs, Iowa. Ambos eran de Omaha. Él trabajó para el Servicio de Inspección Postal de EE.UU., según su sobrino. Thelma Sutcliffe fue trabajadora civil del Departamento de Guerra durante la Segunda Guerra Mundial, pero nunca trabajó fuera de su hogar después de casarse.

Hablando de su cónyuge, quien murió en 1971, Sutcliffe dice: “él era mi mejor amigo. Le encantaba viajar y le encantaba jugar al golf”. África y México eran algunos de sus destinos preferidos, dice el sobrino.

Algunos años después de perder a su esposo, se mudó al edificio de apartamentos, donde ella y sus amigos se reunían los sábados para almorzar en el restaurante y luego a jugar al bridge, dice Mason. “Ella era una jugadora excelente; hoy apostaría por ella si las cartas fueran lo suficientemente grandes”.

Los juegos de bridge son un recuerdo

“Ella tiene una visión muy limitada y se le hace difícil oír, y especialmente por la COVID, ha tenido que permanecer en su habitación; lo único que puede hacer es sentarse. Tiene muy pocos placeres”, según Sorenson, quien dice que sus amigos y familiares son quienes le brindan felicidad.

Kluthe dice que es “triste y desgarrador” no haber podido ver a Sutcliffe debido a las restricciones por la COVID-19. Mason, sin embargo, la ha visto mediante citas, y comenzó a llevarle Ensure porque le preocupaba su dieta.

La monja comenzó a visitar a Sutcliffe en marzo del 2019, un año antes de los cierres. “Creo que la COVID realmente la perjudicó”, dice Kluthe. “Nadie podía ir al comedor; le llevaban las comidas a su habitación. Ahora se les hace difícil convencerla de que vaya allí” para cenar en comunidad.

Suplicar a Dios y a los ángeles

A menudo, durante las visitas, Kluthe y Sutcliffe oraban. Una vez, la monja le dijo que le había pedido a Dios y a los ángeles que la cuidaran. Kluthe hasta lo anotó. “Ella era tan linda”, recuerda la monja. “Dijo: ‘Ay, tienen un trabajo duro’”.

Mason piensa que las oraciones tendrán respuesta. “Realmente creo que llegará a los 115. No tengo ninguna duda”, dice. “Ella tiene una excelente salud. Lo único es su vista y audición”.

Thelma Sutcliffe, de 114 años, respondió a las preguntas de AARP a través de un intermediario desde el centro para adultos mayores donde vive en Nebraska. Estos son extractos:

Su secreto de la longevidad: “Nunca tuve hijos, y pienso que uno no debe preocuparse por nada. ¿De qué sirve? Así es como puedes alcanzar mi edad”.

Su consejo para las personas del país. “¡Sé amable y diviértete!”.

Sobre su infancia agrícola en Nebraska. “Siempre teníamos tareas que hacer todos los días”.

Sobre sus padres. “Eran amables y muy trabajadores”.

Su nivel de educación. “Escuela secundaria, Distrito 56”.

El día más feliz de su vida. “El día de mi boda en 1924. Tenía solo 17 años cuando me casé con Bill”.

Sobre su esposo. “Él era mi mejor amigo. Nos encantaba viajar y le encantaba jugar al golf”.

El mayor desafío de su vida. “Probablemente la Gran Depresión, pero fue así para todos”.

Sobre su servicio civil durante la Segunda Guerra Mundial. “¿Qué puedo decir? ¡Fue una guerra!”.

El papel de la espiritualidad en su vida. "Ninguno".

Sobre dejar de conducir a los 97 años. “Casi no podía ver ni oír”.

Tres palabras para describirse. “Siempre soy una dama. Muy amable y privada”.

La idea más equivocada sobre ella. “Que puedo ser mala. Pero sé lo que me gusta”.

Su mayor alegría. “¡Vivir día a día!”.

Su mayor desafío ahora. “Echar de menos a mis amigos y a mi familia”.

Lo que piensa sobre ser la persona de más edad en Estados Unidos: “No tenemos que hablar de eso”.

Katherine Skiba es redactora y editora de AARP. Anteriormente, fue periodista con el Chicago Tribune, U.S. News & World Report y el Milwaukee Journal Sentinel. Recibió la Beca Nieman de Harvard University y es la autora del libro Sister in the Band of Brothers: Embedded with the 101st Airborne in Iraq.

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