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Cómo ser un buen invitado en la casa de tus hijos

Consejos para hablar de reglas de la casa y comunicar las preferencias de los anfitriones.


spinner image Una mujer abre la puerta para recibir a los invitados
Getty Images

 

Imagina que el rey te invita a cenar a Buckingham Palace. ¿Te quejarías de que el puré de papas no es tan bueno como el tuyo? ¿Le contarías una broma subida de tono? ¿Sermonearías a todos los invitados sobre el horario apropiado para que los niños vuelvan a casa?

Probablemente no. Así que, en la temporada de fiestas, cuando estar juntos es más importante que nunca, es buena idea que sigas los modales dignos de la realeza si tus hijos adultos te invitan a su casa.

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Cómo ser un invitado cortés

8 consejos de los expertos para ser un buen invitado en la casa de tus hijos.

1. Antes de ir, habla sobre cualquier inquietud que tengas sobre la comida, las reglas del hogar, las restricciones por la COVID-19, las mascotas o las relaciones sociales. A propósito de mascotas, no lleves a la tuya a menos que hayas pedido permiso para hacerlo con anticipación. 

2. Presta ayuda, pero respeta la manera en que desean que se hagan las cosas. Si no quieren que cargues el lavaplatos, no lo hagas.

3. Disfruta de las cualidades de tus hijos y acepta que están tratando de crear sus propias tradiciones familiares. Dales la oportunidad de solucionar los problemas. Mantén la mente abierta a nuevas ideas. Pero también les puede gustar seguir con algunas tradiciones, como los adornos navideños.

4. ¿No estás seguro de qué contiene un plato? Pregunta en una forma no crítica que dé pie a una explicación: “Oh, nunca he probado este plato, ¿qué lleva?”. Luego, pruébalo. Al menos un bocado. Tal como les decías a tus hijos cuando eran pequeños.

5. Busca puntos en común. ¿La charla después del postre se está volviendo demasiado política? Pide a todos los presentes que compartan algo que los hace sentirse agradecidos o que cuenten una historia sobre su regalo favorito.

6. Realiza actividades en grupo, como ir de caminatas, al cine o cocinar con otros. A los nietos por lo general les gusta ensañar los nuevos juegos, como UNO o Cruce de animales.

7. Lleva un regalo que refleje los intereses de la familia anfitriona, no los tuyos. Y respeta sus límites en los regalos para los nietos.

8. Escribe una nota de agradecimiento. Siempre.

Como dice Diane Gottsman, fundadora de Protocol School of Texas, en San Antonio: el papel de invitado tiene prioridad sobre el de padre.

"Cuando te invitan a la casa de alguien, es tu responsabilidad y tu deber ser un invitado cortés. Eso quiere decir hacer que todos se sientan cómodos”, dice Gottsman.

Respeta las reglas de la casa cuando estés de visita

Las reuniones de la realeza también se ven complicadas por las tradiciones, la carga emocional y, cuando los hijos adultos reciben a sus padres, el cambio de roles en cuanto a quién establece las reglas de la casa. Por eso es aún más importante hacer que las cosas salgan bien, y, como adultos, debemos estar a la altura de ese reto.

A la vez, las variantes de COVID-19 le suman a las fiestas un aspecto nuevo. Por eso es más importante que funcione todo bien y, como adultos mayores, debemos ser el ejemplo, dice Gottsman que tiene hijos mayores y un nieto de 8 años. 

"Podemos elegir qué tipo de relaciones mantenemos”, dice Gottsman. “Si queremos relaciones positivas y sólidas, a veces tenemos que saber cuándo mordernos la lengua. Y otras veces tenemos que saber que debemos ser responsables de nuestro lenguaje corporal y del tono de voz”.

¿Cómo puedes combinar los papeles de progenitor e invitado?

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El primer paso es “domesticar tu ego”, dice Jane Isay, autora de cuatro libros sobre problemas familiares, entre ellos Unconditional Love: A Guide to Navigating the Joys and Challenges of Being a Grandparent Today.

Isay, quien tiene cuatro nietos de entre 11 y 18 años, advierte que el sentirse con derechos puede ser tóxico. “Si crees que [tus hijos] tienen la obligación de hacer ciertas cosas por ti”, dice, “va a ser más problemático, porque ellos tienen sus propias necesidades y problemas”.

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Una vez que los hijos establecen su propia familia y hogar, los padres deben respetar los límites de sus decisiones “del mismo modo que no queríamos que nuestros padres nos dijeran cómo cocinar”, explica. “Yo creo que es muy importante comprender la cultura actual y no considerar que nuestras propias costumbres son el único estándar aceptable”.

La comunicación franca es esencial

El primer paso podría ser una charla antes de las fiestas para comprender las reglas del hogar de tu hijo, dice S. Bear Bergman, autor, narrador y columnista de consejos radicado en Toronto.

Bergman tiene tres hijos de 7, 12 y 27 años, y en su hogar las reglas se dividen en dos categorías: “de hacer” y “de decir”. Por ejemplo, una regla “de hacer” es apagar la luz al salir del baño. En el contexto de las reuniones familiares, las infracciones a las reglas “de hacer” tienden a ser menores o perdonables por un tiempo. Las reglas “de decir” se centran en cómo interactúan las personas, por ejemplo, no decirle a nadie “cállate” o no contar chistes étnicos ni expresar insultos de género u homofóbicos. Está en manos de los invitados reconocer estos límites, dice.

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"Es importante que las personas sean capaces de imponer su cultura en su propia casa, independientemente de quiénes sean los invitados”, afirma.

Y recuerda: el cambio no es un rechazo de la tradición familiar ni está pensado como un ataque personal a las costumbres de tu generación. A veces, el cambio es solo por el gusto de probar algo nuevo, dice Bergman.

"La falta de batatas no significa que a nadie le gustaban las que tú preparabas. No significa que tu forma de hacerlas estaba mal y desagradaba a todos en secreto por 20 años. Significa simplemente que ahora estamos probando algo nuevo”, dice.

Disfruta de la idea de que tus hijos están orgullosos de su hogar y quieren mostrarlo, dice Phoukham Kelly Bounkeua, una psicoterapeuta del área de Seattle. “Quieren tu aprobación, tu amor y tu aceptación, [de modo que] asegúrate de que eso es lo que aportas”, dice.

Además, recomienda que, si te ayuda a no señalar cosas que piensas que están mal, consideres su hogar como una nueva cultura. “Observa como lo haría un científico por primera vez, contempla a tus hijos con una nueva aceptación de ellos como adultos y de sus prácticas familiares".

Y si todo eso te resulta demasiado difícil, o si hay una brecha muy grande entre los miembros de la familia o un desacuerdo sobre las reglas de seguridad durante la pandemia, probablemente este no sea el momento de resolver la situación. Quédate en casa. La COVID-19 sigue siendo la excusa perfecta.

"Si realmente tienes quejas sobre la forma en que tu hijo ha elegido vivir su vida... no vayas”, dice Bergman. “No amargues a todo el mundo y no crees estrés para todos yendo a la reunión con una actitud hostigadora”.

Nota de redacción: este artículo se publicó originalmente el 24 de noviembre del 2020 y se ha actualizado con nueva información.

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